Sentía que definitivamente había perdido a Jaxon y que no había nada que pudiera hacer para recuperarlo, cuando alguien deja de amarte, lo mejor es retirarse con dignidad. El día siguiente llegó en un abrir y cerrar de ojos. Hoy me levanté más temprano que de costumbre, sentía que estar en la cama no me daba paz. Así que caminaba por el jardín tratando de despejar mi mente, y de repente una persona conocida apareció ante mí, era Lucían. ¿Qué hacía él aquí?, me pregunté dentro de mi misma, hasta hacerle directamente la pregunta a él. —¿Qué haces aquí? —le pregunté sin ocultar la sorpresa al verlo en la mansión. Lucían me sonrió mientras se acercaba un poco más a mi. —Me enteré de lo que pasó y vine a ver cómo estabas —dijo en un tono que intentaba parecer formal, pero a la vez co

