Me tiré a la cama y escuché ruidos después que la puerta se abrió, Teffany reía, pero lo que más me heló fue que escuché la voz borracha de mi marido.
Mi instinto fue esconderme en el clóset, solo para saber si realmente era mi marido y si no lo era, no quería interrumpir el momento de Teffany con quien sea que estuviera.
Pero lo que mis ojos vieron fue desalentador.
Teffany estaba sentada en la cama desabrochando la camisa de mi marido, mientras él la miraba muy sonriente.
Pensé en salir y dejarlos inmediatamente al descubierto pero no tuve el valor, quería saber hasta dónde serían capaz de llegar.
—Por fin una mujer que no tiene ñoñerías— Escuché a Lucían decirle claramente á Teffany, ya sabía que se refería a mi.
—Daphne es muy agria, no sabe hacer disfrutar a un hombre, no olvides que es virgen— Le respondió pero no en cualquier tono, era un tono de burla.
Lucían la calló besándola, tocando su cuerpo, jalando su pelo, y todo eso lo veía por la puertas el clóset que no había cerrado del todo.
Vi como Lucían se entró dentro de ella salvajemente, como si no fuera la primera vez, lo vi hacerlo una y otra vez, y otra vez.
Sentía que mi corazón se partía en dos y que yo había sido un juguete del que ambos se burlaban.
No aguanté más y sin importarme si interrumpía el momento, salí de mi escondite.
—Ustedes son una basura— Les grité haciéndolos detenerse.
Lucían se tiró a un lado de la cama, mientras que Teffany se mostraba sorprendida.
—¿Desde cuándo me engañan?— Le pregunté con lágrimas en mis ojos.
—Desde que te negaste a meterte en la cama con el— Respondió Teffany sin escrúpulos.
Lucían se vistió rápidamente, y Cuando estuvo frente a mí, le solté una bofetada con todas mis fuerzas.
—Amor esto es un error, solo estaba enojado contigo y no supe controlarme— Intentó defenderse.
—Lucían… eres un maldito, quiero el divorcio— Le solté antes de irme corriendo.
Fui hasta la habitación de Anne y toqué tan fuerte que ella abrió la puerta.
Entre desesperada sin poder pronunciar una palabra y casi al instante entró Teffany.
—¿Qué pasa?— Preguntó Anne preocupada.
—Que te diga Teffany, ella sabe bien lo que pasa— Le respondí con una mirada de odio.
Anne miró a Teffany imaginando que algo malo pudo haber pasado.
—¿Qué hiciste Teffany?— Preguntó una vez más.
—Tuve sexo con Lucían y le confesé que no es la primera vez— Confesó al sentirse acorralada.
Anne le soltó dos bofetadas seguidas, la miraba con decepción, como si ella nunca hubiera imaginado algo así de ella.
—Ya no te quiero como amiga, quiero que te alejes de mí— Le dije al ponerme frente a ella.
—Yo tampoco te quiero como amiga, quiero que te largues de mi vista y jamás te presentes ante mi— Dijo Anne sin dudarlo.
Teffany salió de la habitación sin agregar nada más, mientras que yo me quede con el dolor más grande de mi vida y solo podía llorar.
La mañana siguiente, cuando desperté, Anne se acercó a mí con una carta en sus manos que contenía mi nombre.
Al abrirla rápidamente, me asombre, esas letras solo hablaban de desfachatez.
“Lo sentimos mucho, nunca quisimos hacerte daño, cuando regrese firmaremos el divorcio, me fui del país”
Lucían me había dejado una carta, había sido tan poco hombre que no había sido capaz de darme la cara una vez más.
De vuelta al presente.
hoy finalmente voy a firmar mi divorcio con el hombre que estuve casada durante dos años y medios.
Hoy es sábado por la mañana y recibí una llamada inesperada, Lucían me había citado en el restaurante ate de un hotel lujoso de la ciudad.
Al llegar lo reconocí inmediatamente al verlo por detrás, me acerqué con calma pero sin dejar de recordar aquel nefasto día.
—Mucho tiempo sin verte Daphne— Dijo con una leve sonrisa al verme tomar asiento.
—Lástima que tengamos que vernos Lucían— Le respondí con seriedad, jamás podría perdonar lo que hizo la noche de bodas.
Lucían sin perder tiempo, arrastró con sus manos unos papeles hacia mi. Los abrí y vi el gran título “DIVORCIO”.
—Te daré lo que te corresponde por estos dos años y medio de casados— Dijo.
—Lucían, solo quiero ser libre, no quiero nada que venga de ti— Le respondí tomando el bolígrafo.
Sin pensarlo mucho tiempo, firmé.—Listo, no quiero nada que me una a un hombre como tú— Dije al devolverles los papeles firmados más
Lucían se quedó mirándome fijamente como si estuviera pensando en que decir, hasta que finalmente lo hizo.
—Lo lamento, lamento lo que pasó aquella noche y todas las anteriores a esas, pero no puedo devolver el tiempo atrás— Dijo.
Sin responderle me levanté de la silla y empecé a caminar, pero su voz me detuvo.
—Te llamaré para entregarte la copia oficial del divorcio— Dijo.
Sin decirle nada, salí del restaurante y fui hasta el auto en el que había llegado.
Al entrar ahí estaba Anne esperándome. —¿Cómo te fue?— Me preguntó.
—Ya firme el divorcio, solo esperaré la copia oficial— Le respondí.
—¿Es todo lo que él dijo el muy idiota?.
La mire y sonreí con pocas ganas. —Dijo que lo sentía, que sentía lo que había pasado esa noche y las anteriores, es un idiota— Le respondí.
Finalmente después de dos años di un paso de gigante, Lucían había vuelto para poner fin al matrimonio que desee tanto.
Cuando cayó la noche mientras estaba sentada en sofá con un tarro de helados, tuve un pensamiento. “necesitaba trabajar para distraerme” tenía dinero del que me habían dejado mis padres, me había convertido en la heredera de una gran fortuna.
Ese pensamiento fue intervenido cuando recibí un menaje inesperado.