Encuentro con un hombre peculiar

1029 Words
“Por favor ve al mismo restaurante en una hora, te estaré esperando en la misma mesa, Lucían”. Me levanté del sofá y sin pensarlo, subí a mi habitación, tome un baño ligero y luego me preparé para el cierre de mi divorcio. Me paje un vestido rojo, unos tacones negros y un buen maquillaje, mientras que ondulé un poco mi pelo. Tome mi auto y conduje hasta el lujoso restaurante que estaba dentro del lujoso hotel del centro de la ciudad. Caminé hasta el, tomé asiento y lo observé por unos segundos. —¿Tan rápido está todo listo?— Pregunté con asombra. Lucían sacó unos papeles de su maletín y me los entregó. —Está es tu copia original, Finalmente estamos divorciados— Concluyó. Mire los papeles y sentí una punzada en mi estómago pero no iba a llorar por el fracaso de mi matrimonio. —Espero no verte jamás— Le dije mientras me levantaba de la silla. Le di la espalda pero su voz me detuvo. — Me voy a casa con Teffany— confesó. Me quedé seria y luego me giré hacia el. — Felicidades, ustedes son tal para cual, merecen estar juntos— Finalmente dije. Me dirigí hacia la salida del restaurante, sin embargo al mirar hacia al bar, fui hasta lli, merecía un brindis por la firma de un divorcio. Me siento en la barra, pido un trago, rápidamente me atienden. Veo a un hombre elegante que se sienta a mi lado, es muy atractivo, piel blanca, ojos azules y no llevaba anillo de compromiso en su dedo. —¿Sabes?— Me dirijo hacia él obteniendo su atención. —Hoy firmé la sentencia de mi divorcio, así que estoy oficialmente divorciada— Le dije. Aquel hombre toma de su copa, había pedido un fino whisky. —¿Qué podría hacer por ti?— Me preguntó. Me quedé mirándolo y luego sonreí. —Tuve dos años y medio casada, y aún, soy virgen, ¿Te gustaría quitarme la virginidad esta noche?— Le pregunté dejándolo asombrado. Aquel hombre con tanta hermosura se quedó asombrado, incluso vi como tragó en seco. —¿Por qué una mujer tan bonita me pediría que le quite su virginidad?— Pregunta con interés. Respiré hondo antes de responderle. —Solo quiero hacerlo, quiero celebrar mi divorcio, pero sino aceptas, alguien más lo hará— le decía mientras me levantaba de la silla. Empecé a caminar hacia una mesa, pero antes de llegar, sentí como me tomaron del brazo. Al girarme ahí estaba él, mirándome fijamente aún con su asombro. Me tomó de la mano, me guió hasta el ascensor en silencio, y luego nos detuvimos en el que parecía ser el último piso. La puerta de una gran habitación se abrió, entré tímidamente, lo vi quitarse su saco finísimo. —¿Estás segura de esto?— Preguntó mientras se quitaba su reloj. Solo asentí a decir que si, no estaba dispuesta a retroceder, después de todo tenía la libertad para divertirme. Inesperadamente me tomó con posesión, entró su mano por mi nuca, rozó sus labios con los míos, jugó un poco sus dedos en mis labios. Empecé a sentir como una corriente que no hacía experimentado jamás se apoderaba de mí cuerpo, un deseo ferviente por ser poseída empecé a sentir. No tardó mucho en besarme, y yo en corresponderle sus besos. Antes de que pudiera pasar algo más, mi móvil suena, así que es una llamada a tierra para mí. Sin dudarlo, saco el móvil de mi bolso y contesto. —Hola— Dije, segundos después me quedé en silencio hasta responder nuevamente. —Está bien— Dije y colgué. Volví con timidez hacia aquel hombre y solo se me ocurrió dar una explicación de por qué había sido interrumpido ese momento. —Lo siento, mi amiga me consiguió una entrevista de trabajo para mañana— Dije. Sin embargo, él no no dijo nada, caminó hacia mí y volvió a mis labios, pero esta vez con más deseo. Me llevó hasta la cama y me tiró con cuidado, sentí un poder extremo en el que me llamaba mucho la atención. Mi vestido rojo ajustado ahora estaba siendo quitado por un desconocido, quito mis tacos y me dejó en ropa interior. Estaba muy nerviosa, lo confieso, lo estaba. Él se detuvo un momento antes de continuar—¿Qué quieres que te haga?— Preguntó. —No lo sé, no sé qué me gusta— Me atreví a responder. El sonrío, calló mi boca con sus besos y luego me hizo echar un gemido al bajar a mi cuello. Pero no se quedó ahí, bajó hasta mi vientre y besó mi ombligo, pero todo cambió cuando él fue directamente hacia mi parte más íntima y privada e hizo que sostuviera las sábanas con mis puños con tantas fuerzas hasta gemir. Él se inclinó hacia mi, su cuerpo estaba completamente desnudo. —Prometo que no dolerá— Dijo en voz baja. Sentí como él estaba dentro de mi, lo hacía con tanta lentitud que me hacía desear una aceleración. —¿Te gusta?— Preguntaba. —¡Si!. No sé por qué no hice esto antes— Le respondió con voz excitada. —Porque yo no había llegado a tu vida. Sentí como sus movimientos se intensificaron, como ponía mis manos por encima de mi cabeza para tener total control sobre mi. Me miraba gemir de placer y me hacía sentir deseada, ese hombre no era cualquier hombre, definitivamente su fuerza interior no era la de cualquiera. Cuando todo terminó, quedé con las rodillas temblorosas, y no pude levantarme de la cama, así que como me sentí avergonzada me hice la dormida. —¡Qué duermas bien!— Le escuché decirme pero no respondí. Después de aquel momento, me preguntaba cómo había sido capaz, pero ya no era la misma de antes. Me giré para decirle que yo no era una mujer que acostumbraba a eso, pero él tenía sus ojos cerrados y parecí dormir plácidamente. Me quedé mirándolo fijamente, y algo en él me hacía sentir atraída, no sentía estar ante un hombre cualquiera.
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