La mañana siguiente llegó tan rápido que no me di cuenta, al despertarme, noté que el hombre de la noche anterior dormía aún a mi lado.
Me levanté sigilosamente, me vestí, dejé una nota que decía: Fue bueno pero hasta nunca.
Además de eso, dejé mil dólares como propina por su buena atención hacia mi.
Al rededor de las 7:20 de la mañana llegué a mi casa, me entré en mi habitación y fui directo a la ducha.
Cerré mis ojos y solo pensaba en ese hombre y sus besos. —No lo volverá a ver Daphne— Me decía a mí misma.
Cuando dieron las 8:00 de la mañana, tomé mi auto y fui hacia el lugar de la entrevista., estaba en el lugar que cualquiera quisiera estar.
Estaba en el imperio bancario más importante de los Estados Unidos, postulándome para ser la asistente personal del CEO.
Mientras espero tranquilamente, escucho una joven decir mi nombre, así que me levanto de la silla con la mejor actitud.
—Señorita Brock, puede pasar con el CEO Jaxon West— Dijo la recepcionista
Respiré hondo antes de abrir la puerta, pero luego me arme de valor y no perdí tiempo.—Buenos días Señor West. Mi nombre es Daphne Brock y estoy aquí por el puesto de su asistente personal— Dije mientras veía que la silla estaba girada de espaldas hacia mi.
La silla se giró lentamente, y finalmente se reveló el CEO del Imperio Bancario.
—¡Buenos días!— Dijo sin levantar la vista.
Al verlo fijamente las palabras en mi garganta se trancaron, ese hombre tan imponente había sido…el hombre de la noche anterior.
Al notar mi silencio, el Señor West levantó la mirada, ambos quedamos estupefactos, asombrados, sin embargo él no parecía pensar lo mismo que yo.
—¿A qué te dedicas?— Preguntó como si nunca nos hubiésemos visto.
—Yo..Ah..Yo— No sabía que responder.
El dejó su bolígrafo a un lado, se recostó por completo sobre la espalda de su silla. —¿Cree que así serías mi asistente personal?— Me preguntó entrelazando sus dedos.
Pensé rápidamente que debía ocultar mi rostro avergonzado y quizás pensar en que realmente no recordaba quién era yo.
—Soy licenciada en economía señor— Le respondí.
—Te llamaré si decido que seas mi asistente personal— Dijo volviendo a lo suyo.
Supiese que era momento de salir de la oficina, pero algo me detuvo. —No va a contratarme por ser la chica del bar de anoche, ¿Cierto?— Pregunté inesperadamente.
Él levantó su mirada, sus labios estaban pegados, no parecía que fuera a abrir su boca para responder.
—No sé de qué hablas, estuve con una mujer anoche pero no recuerdo su rostro. ¿Dirás que eras tú?— Preguntó generándome más curiosidad aún.
Sentí un alivio leve, definitivamente no había tenido memoria de mi.
—Lamento la confusión señor— Dije avergonzada.
Me dirigí hacia la puerta antes de que pudiera decir algo más que me dejara en evidencia, sin embargo su voz me detuvo.
—Entonces te llamas. Daphne Brock.
Me giré para responderle. —Si, ese es mi nombre Señor West.
—Empiezas mañana mismo, así que te quiero temprano aquí— Dijo para mi sorpresa.
—Aquí estaré señor West— Dije.
Salí muy emocionada de la oficina, mientras caminaba al ascensor, escuché a la recepcionista que informaba que el puesto ya había sido ocupado pero que serían entrevistados para otras áreas.
Me sentía feliz, después de todo tendría mi mente ocupada y sumándole más dinero a la herencia que me dejó mis padres.
Al llegar a mi casa, solté todo lo que gris y me dejé caer en el sofá, levanté mi cabeza mirando a techo y sonreí pero en ese preciso momento apareció el rostro de mi mejor amiga Anne con una sonrisa.
—¿Por qué sonríes?. ¿Conseguiste el trabajo?— Preguntó mientras tomaba asiento.
—Si, estoy muy emocionada, pero no puedo creer que esté ante el hombre que estuvo entre mis n brazos anoche— Se me zafó decir.
Anne asombrada por lo que dije, se sentó más cerca de mí. —Cuéntame más— Me pidió.
La miré con vergüenza, pensaba que no debía mencionar esa parte. —Anoche, anoche para celebrar mi divorcio, estuve con un hombre, y resulta que ese hombre va a ser mi jefe pero ni siquiera me recuerda, así que eso me da alivio— Finalmente le revelé.
Anne se echó a reír, sabía ya lo que estaba a punto de decir. —Nunca pensé que tú fueras a ser algo tan loco.
—Ni yo, pero me sentía libre, además si con el hombre que amaba no funcionó, seguro con un desconocido si lo haría, y vaya que sí funcionó— dije cerrando mis ojos.
Anne no dejaba de reír, y me hacía sentir una niña.
—Por ciento Daphne— Dijo en un tono más serio.
—¿Qué pasó?.
—Recibí una invitación para la boda de Teffany y Lucían— Dijo con mucha seriedad.
Respiré hondo antes de responder.—Ya lo sabía, el mismo Lucían me lo dijo cuando me entregó los papeles finales del divorcio.
—¿Y cómo te sientes?.
—Siento lástima por Teffany, ella traicionó mi confianza, pero espero que le vaya bien.
—No iré a esa boda, ir sería como apoyar esa bajeza— Dijo Anne con seguridad.
La miré y vi lo decidida que estaba, Así que simplemente no dije nada.
—Salgamos esta noche— Dijo Anne inesperadamente.
—¿Salir?… Bueno podemos ir al bar del hotel donde estaba anoche— Dije.
—Nos vemos a las 7:00 PM, ¿Paso por ti?— Dijo emocionada.
—No. Yo te veo allá, en el hotel el centro de la ciudad.
Anne se marchó emocionada, una vez que ella se fue me levanté del sofá sin tanta prisa y fui hasta mi habitación.