Si minutos atrás le había parecido familiar, ahora por la luz de los pasillos pudo ver perfectamente sus rasgos faciales. ¡Si!, el mundo era tan pequeño que de entre todos los presentes del club, a quien besó tenía que ser el mismo hombre del centro comercial. Maximiliano Cash, a quien también lo había acabado de besar.
—No volveré a consumir tanto alcohol la próxima vez, lo prometo — Susurró rompiendo el silencio que se formó en el ambiente, pensando en la posibilidad que el hombre quien la miraba con furia era simplemente parte de su imaginación.
Solo estoy alucinando, se dijo así misma con una expresión aturdida.
Todos se tiraron miradas complicadas entre sí, antes los murmuro incoherentes de la chica. Sin embargo, Maximiliano pensaba que la chica nada más estaba actuando, por lo que la agarró con mayor fuerza de su muñeca.
—En la estación de policía podrás seguir con tu estúpida actuación —Apenas terminó de decir esas palabras, arrastró a la chica fuera de la habitación, seguido por Paul.
Al ver que su amiga había sido arrastrada por Maximiliano Cash, todos temieron por ella, por lo que Jeremy, Jixon y varios chicos corrieron tras ella, pero tan pronto como llegaron a la puerta varios hombres vestidos de negros bloquearon su salida.
—¡Quítense de mi camino! O no me haré responsable por lo que vaya a suceder —Rugió Jeremy con enojo. Al ver que ninguno se quitaba de la puerta, lanzó un puño golpeando el rostro del tipo, por lo que los demás siguieron su ejemplo y comenzaron a golpear a los demás.
—¡ESTO ES GUERRA! —Grito Emily a ver que sus amigos estaban peleando solos —. ¡Todos contra ellos! —Expresó lanzando un pedazo de pastel en la cara del tipo que tenía agarrado por el cuello a Jeremy.
En un segundo después todos estaban peleando unos a otros volviendo aquella sala, que había sido decorada para un cumpleaños en un rin de boxeo, mientras que las chicas lanzaban cosas, los chicos peleaban a puño limpio.
En el pasillo...
—¿Estación de policía? ¿Acaso estás loco idiota? Acabo de besarte, no de cometer un delito, ni siquiera podría llamarse a eso besar, ya que simplemente fue un roce inocente, así que suéltame —Gritó mientras intentaba zafarse de su fuerte agarré.
Vaya hasta que al fin dejo de fingir y saco sus garras como la gata callejera que es. Pensó para sí mismo Maximiliano arrastrándola con él al ascensor.
Paul presionó el botón del primer pisó con rapidez.
—¿Qué no me escuchaste? Te dije que me soltaras idiota —Maximiliano le lanzo una mirada fría, sin previo aviso la tomó por el cuello de su blusa y la azoto en el frío metal del ascensor.
—¡Agh! —Gimió Tanying ante el dolor en su espalda ocasionado por el golpe, por primera vez en su vida comenzó a sentir cierto temor por lo que fuera a pasar. Paul miró horrorizado la escena que se estaba llevando a cabo frente a sus ojos, sin saber cómo detener aquella situación.
—¿Idiota? ¿Sabes a quién estás insultando su mocosa de mierda? —Habló con la respiración pesada tratándose de controlar a sí mismo. En su vida perfecta, Maximiliano jamás había sido insultado por nadie de tal manera como lo estaba haciendo aquella chiquilla.
Los labios de Tanying se curvaron, mostrando una sonrisa forzada —¿Qué hay de ti? ¿Sabes quién demonios soy? ¡Grandísimo cabrón!.
—¿Qué quién eres tú? —dijo con burla desviando su mirada por la silueta delgada de Tanying, quien no evitó estremecerse. Una vez que sus ojos volvieron a su rostro, Maximiliano sonrió con burla —. Una simple gata callejera que busca llamar mi atención para meterse en mi cama.
En ese instante las puertas del ascensor se abrieron, por lo que Tanying aprovechó la oportunidad y elevó su rodilla golpeando fuerte los genitales del hombre. Maximiliano soltó su agarre cayendo de rodillas al piso ante el fuerte dolor.
—Tendría que estar demasiado demente para fijarme en un animal como tú —Expresó, para luego salir con rapidez escabulléndose entre la muchedumbre de la salida.
Tan pronto como salió del club, se subió a su automóvil y condujo a toda velocidad hacia la casa de sus padres. Mientras conducía, Tanying siguió pensando en lo sucedido. Por estar en la celebración de cumpleaños de su amiga, no asistió a la cena con sus padres y sus invitados, y aquello la tenía muy ansiosa. Recordó que su madre le había dicho, unos días atrás, que no podría faltar a ese compromiso. Sin embargo, había hecho caso omiso y ahora realmente se arrepentía. Si no hubiera sido por aquel cumpleaños, no tendría que haber pasado lo que vivió esa noche y no tendría que estar con tanta ansiedad encima.
Tanying siempre había sido una niña problemática, debido a las travesuras que hacía sin medir límites. Había hecho todo lo que quería, sin restricciones de ningún tipo, pero su padre sabía que podía castigarla sin mucho esfuerzo. La mayoría de veces, sus castigos estaban destinados a asustar directamente a la chica.
Mientras estaba conduciendo, de repente recordó algo y se dio una palmada en la frente.
—¡Oh! Mierda, mierda, ahora lo recuerdo, papa tiene que tener negocios con ese tipo, se supone que es el GRAN MAXIMILIANO CASH.
¿Qué más podía esperar? No solo se había atrevido a rayar el parabrisas de su automóvil con lápiz labial, sino que se había atrevido a besarlo justo en el mismo día para rematar, y aún peor lo había golpeado justo en sus genitales. ¿Qué diría su padre si eso llegaba a sus oídos?. Así que esa era una razón más para que Tanying estuviera agitada.
—¡Ay, por Dios! Estoy en problemas muy serios, realmente espero que no se entere de quien soy —Continuó orando en silencio.
Cuando llegó a la casa, dejó escapar un suspiro de alivio al notar que ninguna luz estaba encendida.
—Tal vez realmente no supo quién era, porque de saber ya hubiese llamado a mis padres. No es que salga continuamente en las revistas por ser hija de un empresario como mi padre y cuando eso sucede mi rostro siempre es editado, aparte con los quince quilos de maquillaje que se encargan de ponerme como un payaso las maquillistas para ocasiones de fotografías, hay una probabilidad del 75 % de que me parezca a mi yo de estos momentos en dichas imágenes, además cuando le dije que no tenía idea de quien era yo, se notó por sus palabras que no sabía de mi existencia ¡Agradezco a Dios por eso! –Murmuró.
Cuando entró a la mansión, vio a Marc de pie bajo una de las lámparas del jardín, vistiendo únicamente un pijama delgado. Estaba con los brazos cruzados, sin expresión alguna mientras la veía entrando. El corazón se le aceleró. ¡Mierda! Papá debe saberlo. Pensó ella para sí misma. Luego respiró hondo y lo abrazo.
—Papá, lo siento, prometo que no volverá a pasar.
—Supuse que no volverías esta noche —Suspiró, creyendo que su hija se disculpaba por no haber asistido a la cena.
—¿Entonces por qué estás aquí? —Preguntó juguetonamente Tanying, apoyándose en su hombro, fingiendo que no pasaba nada.
—Yo… quise salir a mirar el cielo —Esa fue la peor excusa que se le ocurrió a Marc, dado que aún no tenía el corazón para contarle a su hija acerca de que tenía que casarse, y sobre el hecho de que toda la cena había terminado arruinada por su ausencia.
Tanying se río —Tenía que venir, mamá no me lo perdonaría. Pero Papá, también te eché de menos.
—Tanying Dómale Dapane, ¿Hay algo que tenga que saber? —dijo Marc, arqueando sus cejas. Su hija solo le decía que lo echaba de menos cuando hacía travesuras o necesitaba más dinero. No es que fuera tacaño, pero para su hija el dinero nunca le era suficiente, por lo que Marc ya sabía que no venía nada bueno.
Tanying se dió cuenta de que su padre no sabía nada, lo que hizo que su corazón se sintiera aliviado, si eso significaba que tendría que hacer cualquier cosa para que toda aquella situación vergonzosa no llegara a oídos de su padre, lo haría.
—No hay nada que no sepas de tu hija, papá— Aclaró ocultando su nerviosismo.
—Entremos y descansemos un poco —Tomó el brazo de su padre y caminaron hacia la Villa, lentamente.
(...)
Tanying era una estudiante de finanzas, economía y administración de la universidad privada de Columbia de la Ciudad de New York. Había más de doscientos matriculados en su clase. Todos eran hijos de familias con buen estatus económico, mientras que algunos habían logrado ingresar mediante sus esfuerzos ganando becas.
La Universidad privada de Columbia de la ciudad New York, estaba entre las dos mejores universidades a nivel nacional. Mucha figura pública, como estrellas reconocidas se habían graduado en aquella institución. No era de extrañar que hubiera una larga fila de personas esperando inscribirse en esa universidad. Sin embargo, Tanying también era hija de unos de los empresarios más reconocido en el mundo de los negocios.
Cuando por fin sonó el timbre, el profesor finalmente abandonó la sala, las clases se habían terminado oficialmente. Apenas el profesor cruzó la puerta, los amigos de Tanying se acercaron a ella y comenzaron a hablar al respecto de lo que había pasado la noche anterior en la fiesta de cumpleaños, por lo que paso después que Maximiliano Cash la había arrastrado fuera de la sala privada, ya que nadie supo más de Tanying.
Además, la mitad de los que estaban peleando habían terminado en la estación de policía, por lo que no tuvieron tiempo de comunicarse con ella y cuando llegó a la universidad comenzaron las clases. Todos tenían curiosidad de como Tanying había escapado de las garras de Maximiliano Cash.
Karen fue la primera en hablar —¿Tang, ¿cómo lograste escapar del bombón de Maxi?
—¿Bombón? ¡Vaya! Karen, al parecer no te bastó estar en la estación de policía un par de horas por culpa de tu bombón de mierda
—Soltó sarcásticamente Jixon quien era otros de los mejores amigos de Tanying y había estado en el baño cuando todo el rebulicio comenzó.
—¡¿Estación de policía?! —Exclamó Tanying con evidente sorpresa, porque no tenía ni la más remota idea que sus amigos habían estado en una estación de policía.
—¡Oye! ¿Pero qué dices? —Se quejó Karen ignorando la reacción de Tanying, mientras golpeaba la espalda de Jixon —. ¡Estás hablando de nada más y nada menos que del Papi chulo de Maxi! —Frunció sus labios. Mientras los demás no evitaron reír a carcajadas, ya que para Karen no había chico que no le pareciera irresistible después de que tuviera un rostro bonito, sus malas acciones no eran tomadas en cuenta por su parte.
—Todo terminó hecho un desastre Tang, después de que un montón de gorilas no permitieran que saliéramos a auxiliarte de las garras del Cash. Jeremy se encargó de pagar las enormes facturas de los daños que fueron ocasionados en la sala, con el dinero que teníamos guardado todos para emergencias, sin contar lo que tuvo que pagar en la estación de policía para que nos dejaran libre y no llamaran a nuestros padres, porque en caso contrario, nos hubiéramos metidos en serios problemas. Sin embargo, no pudimos encontrarte en ninguna parte del club por lo que temimos lo peor —Habló Emily con, aplacando las risas de los demás.
—Si Tang, ¿Qué paso contigo? Te estuvimos marcando a tu móvil muchas veces, pero nos mandaba a buzón, poco nos falta llamar a tu padre para que te rescatara de las garras de Maximiliano Cash —Concluyó Jeremy.
Los rasgos faciales del chico detonaban preocupación. Tanying miró con horror a Jeremy y al mismo tiempo agradeció a dios que no había llamado a su padre, ya que, si hubiera sido así, estaría declarándose en quiebra total. Estaba segura qué su procreador hubiera bloqueado todas sus cuentas bancarias, como tarjetas, dejándola con los dólares contados para lo necesario, y ese era el mayor temor de la chica, un recorte mensual más pequeño de lo que ya era.
—¡Madre mía, Jeremy! Gracias a dios y no llamaste al viejo —dijo soltando la tensión de sus hombros que había retenido en pensar que su padre se hubiera enterado de aquel lío.
—Sabía que no era una buena opción, por eso la descarté, aún con toda la ansiedad que sentía de no saber de ti, solo procura dar una señal de vida la próxima vez cuando nos metamos en problema con un pez gordo —Recalcó Jeremy sentándose en el escritorio.
—Jeremy tiene razón Tang, la próxima procura de no alterarnos a tal punto que nos quiera dar un infarto de los nervios al no saber nada de ti —Pidió Karen con cierto resentimiento, al sentir sus parpados pesados por no haber dormido absolutamente nada, por estar preocupada por su amiga.
—Después de todo fue la mejor fiesta de cumpleaños que hemos organizado en esta última década —murmuró con malicia Emily, al recordar como sometieron a aquellos gorilas entre todos —. Mi parte favorita fue cuando les lanzamos todos los pasteles a esos idiotas —Confesó para luego soltar una sonora carcajada diabólica.
—Gracias por no armar lío en mi fiesta de cumpleaños —Soltó sarcásticamente Karen, rodando los ojos.
—Karen a veces pienso que eres tan anticuada como Jixon. ¿No será que eres una hija perdida de la familia Black y realmente no eres parte de la familia White?—Bromeo con inocencia Emily, sin tener ni la mínima intención de enojar a nadie. Sin embargo, Karen le lanzó una mirada amenazante. Jixon tampoco se quedó atrás porque también le lanzó una mirada fría.
—De eso hablo — Expresó Emily apuntándolos a ambos con su dedo índice —, incluso tienen la misma reacción —Se rió —. Lo único que no heredaste es sus estupendos genes de inteligencia, ya que eres tan poco inteligente, bueno, aunque tambien...
—¡EMILY SORNI! —Gritó de repente enfurecida Karen, interrumpiendo el mal chiste de su amiga —. Es imposible y una tontería cada palabra que has dicho, por qué los miembros de la familia White, nos diferenciamos por el cabello rojo natural, en otras palabras, es imposible que sea una hija perdida de los Black, así que no vuelvas a decir tal barbaridad.
Emily sonrió como una niña pequeña —¡Oh! Está bien, está bien —dijo alzando sus manos en el aire en son de paz, a lo que Karen y Jixon soltaron un suspiro.
—¿Pero, no debería ser Red su apellido por tener cabello rojo, en vez de White, que es blanco en español?
La respiración de Karen se distorsionó en esos momentos, solo quería cortar la lengua de Emily, para que no se la pasara hablando idioteces que le causara simplemente molestia.
Al ver que el ambiente se estaba volviendo pesado entre las chicas, Tanying decidió intervenir antes de que se volviera complicada la situación. Al recordar que tenía que ir por unas cosas al centro comercial, con la esperanza de apagar la discusión que estaba a punto de formarse, Tanying hablo.
—Oigan, acabo de recordar que hoy llegaron nuevas marcas de accesorios de lujo para ambos sexos en el centro comercial que queda cerca de la universidad ¿Quieren venir? —De pie, mientras se habría paso hacia Emily, sus amigos mostraron una gran sonrisa deslumbrante.
—¡Claro que queremos! —Exclamaron todos al mismo tiempo felizmente, ya que muy adentro de ellos sabían que Tanying pagaría todo.
*******
—¿Quieres hablar conmigo? —
Antes de entrar a la mansión Cash, Maximiliano se había visto obligado en ir a la Mansión. Como Él había desviado y bloqueado tanto los mensajes y llamada de su abuelo, su asistente recibió un mensaje de texto del anciano de su abuelo, especificándole que, si no iba, no le temblaría la mano en arruinar la carrera y vida de aquella mujer ordinaria.
Antes del que el joven pudiera tomar asiento, el viejo Damon hablo con cierto enojó.
—No permitiré, que una mujer tan ordinaria y huérfana, forme parte de esta familia, así que es mejor que te olvides de aquella idea absurda. Qué vergüenza que hagas estupideces por esa mujer, tanto que estás dispuesto a deshacer la alianza familiar con los Dómale Dapane que tanto me costó hacer para el futuro de esta familia “Tu futuro”, debí de deshacerme de ella años atrás cuando me imploraste que la acogiéramos.
El viejo Damon, pensaba que Maximiliano, aunque sintiera cualquier tipo de apego hacia aquella mujer, tenía que apartarse de ella, olvidarla y casarse con la hija de los Dómale, que consideraba una gran oportunidad para incrementar el poder que ya ejercían los Cash en el mundo de los negocios, por otro lado, no había mujer más digna para ser la esposa de su nieto y también para ser la madre de sus futuros bisnietos.
Maximiliano estaba a punto de sentarse cuando el anciano Damon habló. Pero se detuvo y se enderezó escuchando al anciano.
—¿No sé qué diablos te pasa? … De otro modo jamás me hubieras implorado por alguien que no tuviera importancia para ti, pero jamás creí que esto sobrepasara los límites, desde un principio hice de la vista gorda por el hecho de eras un adolescente hormonal como cualquier otro…..
—No te atrevas a lastimarla, siquiera a poner un dedo encima —Habló por primera vez Maximiliano interrumpiendo a su abuelo.
—Claro que no lo haré, siempre y cuando no arruines la alianza entre ambas familias que tanto me costó cerrar. Las cosas seguirán su rumbo, nadie tendrá que salir lastimado mientras se escoja la fecha de la boda cuánto antes —El anciano Damon conocía perfectamente a su nieto, sabía lo obstinado que era, y si no hacía algo para que la boda se celebrara lo más pronto posible para asegurar el futuro próspero de la familia Cash, temía que la reputación de la familia cayera muy bajo. Tenía un perfil demasiado alto para que su nieto cayera, con una simple actriz huérfana hija de la servidumbre de su casa —. Si no lo puedes hacer tú, yo me haré cargo de escoger la fecha de la boda.
—¿Tú?, ¿Escoger fecha? - dijo con desagrado
—Así es. No permitiré que arruines tu futuro —Dejó claro. El viejo Damon estaba decidido en que esa boda tenía que llevarse a cabo lo más pronto posible.
—Es mejor que no intentes amenazarme, el hecho de que seas mi abuelo no quiere decir que te puedes meter en mi vida y exigirme cosas, ya soy lo suficiente mayor como para poder tomar mis propias decisiones, así que deja de interferir en mi vida, es mi problema si me caso con una mendiga si se me da la gana —Con el rostro sin emoción alguna, el joven se volvió para irse.
—Tú —Reprochó entre dientes el anciano Damon apuntando con su dedo tembloroso a su nieto—, es mejor que no peleemos, he dicho que no dejaré que esa mujer se case contigo —Aseguró lleno de cólera.
Cuando Maximiliano abrió la puerta del estudio el anciano, Damon lo siguió y le dijo —Ya hice una reservación en un restaurante para una cena este fin de semana, tus futuros suegros estarán también para presentar a la novia. Así que necesitas estar ahí.
—No iré, ahórrate la vergüenza y cancela esa estúpida reunión —Fue la respuesta de Maximiliano.
Los ojos del anciano Damon se abrieron de rabia —¡Oye Maximiliano! ¡Detente! No me obligues a hacer algo de lo cual te lamentarás.
Maximiliano se dió la vuelta, y dijo con calma —No te atrevas.
—Procura no desafiarme, sabes de lo que soy capaz cuando suelen desafiarme. Eres mi nieto y lo único que me queda de mi único difunto hijo, creme cuando te digo que no me detendré a pasar por encima de quien sea para que esa boda se lleve a cabo. Entonces no pidas que arruine su vida, cuando gracias a mí es quien es ¿O qué pensaste? ¿Que su fama nació por arte de magia? Así como nació puede morir ¿Me has entendido? —Inquirió el anciano con voz amenazante.
Maximiliano apretó sus puños con tanta fuerza que las venas de sus brazos eran claras, él sabía más que nadie de lo que era capaz el anciano de su abuelo y eso era lo que tanta rabia y a la vez frustración le causaba de no poder negarse a su orden. El viejo era tan astuto, que conocía a la perfección su debilidad. Sabía cómo atacar a sus víctimas conociendo cada una de sus debilidades para llegar a cometer lo que deseaba.
—¡Te espero este fin de semana! —Aclaró, al ver que su nieto no decía palabra alguna.
Maximiliano citó algunas palabras antes de irse —Procuraré que no pases vergüenza esta vez —bosifero.
Pronto estuvo fuera de la vista del viejo Damon.
—Eso esperó, porque si no es así, no me temblara la mano en destruir esa mujerzuela —Murmuró el viejo para sí mismo. Lo que poco sabia en ese momento, que atrás de aquellas simples palabras que su nieto dijo había un significado oculto.
—jefe aquí tiene todo el currículo de la chica —dijo Paul, quien entró detrás de su jefe, apenas llegó a su oficina.
—¡Vete al carajo Paul! Ahora no. Fuera de aquí, ve hacer cosas más importantes que estar atrás de los calzones de una gata callejera —dijo enfurecido, que su asistente no le faltó mover rápidamente sus pies para salir de aquella oficina.
—Fue él quien me pidió su información ¿Qué se supone que haga? —Murmuró Paul con su mirada confusa, viendo como su jefe cerraba la puerta de la oficina —. ¡Oh! Ésto es tan confuso, jamás terminaré por entenderlo —Sus dedos pasaron por las hebras de su cabello de manera frustrante, hasta que finalmente tiró la carpeta de su mano al bote de basura más cercano.
(...)
El fin de semana llegó pronto, por lo que Tanying se encontraba en la mansión Dómale Dapane sentada en el sofá de la sala como cada fin de semana, vestía un pijama de ositos muy infantil, la cual no se había tomado la molestia de cambiarse desde que se había levantado como tampoco había peinado su cabello que esta enredado, lo cual a ella no parecía importarle ya que estaba muy entretenida charlando con sus amigos por teléfono.
En la mesita junto a ella había un plato lleno de bocadillos, y en la papelera cercana había un montón de fundas vacía de papas fritas. Marc se encontraba trabajando con su laptop en el estudio, por lo que Alice acababa de subir al piso de arriba a dejarle un vaso de jugo que había preparado un sirviente. Cuando bajó las escaleras, sosteniendo la bandeja vacía, notó que Tanying estaba sentada en el mismo lugar donde la había visto la última vez. Impotente, puso los ojos en blanco y fue a dejar la bandeja a la cocina. Luego regresó, se acercó a su hija y le dijo en tono de burla.
—Últimamente he estado considerando que una fábrica de papa frita sería un buen negocio, podría volverme millonaria con vender papas y no volverme pobre consumiéndolas —Nunca había visto una chica tan compulsiva, adicta y descuidada en su aspecto personal como su hija, por lo normal las chicas de su edad estarían bien peinadas, vestidas haciendo cualquier actividad física, pero Tanying, su hija era otro casó el cual no tenía remedio. Tenía desde que se levantó en la misma posición, sin embargo, ya se había terminado un total de treinta fundas de papas fritas.
Al oír las sarcásticas palabras de su madre, Tanying hizo un puchero.
—Mamá, con el dinero de papá puedes comprar diez fábricas si quieres, te puedo asegurar que te sobrará dinero aún para compra unas mil más. Además, no es malo consumir unas cuantas funditas de vez en cuando.
Alice acarició el largo cabello de su hija con delicadeza y le dijo —¿Unas cuantas? ¿No sería unas cinco decenas de fundas extra grande cada fin de semana? ¡No minimices tus actos! ¡Levántate del sofá y ve arriba a unos momentos llegaran las estilistas que te van a peinar y maquillar, para la cena que nos han invitado esta noche! Ya es super tarde, además le prometiste a tu padre que nos acompañarías —Alice sabía que Marc aún no le había dicho una solo palabra a Tanying acerca del motivo de la cena, o de que hoy conocería a su futuro esposo. Conociendo la actitud de su hija, ni siquiera quería imaginarse cómo iba a reaccionar cuando se enterara de ello.
—¡Mamá, ya lo sé! —Se quejó Tanying, mirando hacia su madre con los ojos en blanco, pero, aun así, le obedeció y se levantó del sofá dirigiéndose lentamente hacia las escaleras.
Tanying era la chica más antisocial posible cuando se trataba de asistir a todo tipo de eventos o reunión que tuviera que ver con los negocios de su padre. Detestaba completamente asistir, era lo que menos le gustaba de su vida, aunque sabía que como única heredera de los bienes de la familia en unos años más, ella tendría que lidiar con la empresa y negocios de su padre.
Esa era la única razón por la que estaba estudiando economía y administración. En la vida de Tanying, no todo era color de rosa, aunque muchas veces hacía lo que quería y le daba muchos dolores de cabeza a su padre, tenía que adaptarse a sus órdenes, ya que la chica temía que su padre le aminorara el dinero a su mensualidad o simplemente le quitara las tarjetas de crédito. El viejo sí que sabía cómo domar a su malcriada y traviesa hija. Amenazándola con lo que ella más amaba y nunca le era suficiente. ¡El dinero!.
Pronto cayó la noche en la gran ciudad de New York. A las siete en punto, sin importarle las protestas de Tanying fue maquillada y peinada. Alice la llevó al restaurante que la familia Cash había reservado por adelantado. Cuando su madre la llevó finalmente a la sala privada, Marc ya estaba charlando con el viejo Damon. Maximiliano, que estaba sentado a un lado de su abuelo con un traje oscuro, permanecía sin expresión alguna. A primera vista, cualquiera podría decir que Maximiliano era aquel joven alto y apuesto que se comportaba como un robot sin emociones. Sin embargo, antes de que sus padres pudieran presentar a los dos jóvenes, los ojos de Tanying se abrieron de puro horror. Era como si estuviera viendo su peor pesadilla haciéndose realidad antes sus ojos
—¡Tú! ¿Qué? —Soltó ella sin darse cuenta de que había hablado en voz alta.
Marc miró a su hija y le preguntó —Tanying ¿Se conocen ustedes dos? —No le parecía posible que fuera así. Por lo que tenía entendido, Maximiliano siempre estaba ocupado y su hija no era la clase de persona a quien le gustara tratar con tipos aburridos que solo ocupaban su tiempo en trabajar.
¿Qué si lo conocía? Claro que lo conocía, ese tipo es quien trató a su preciada hija de gata callejera, después de haberse ofendido con un roce de labios inocente. Sus manos aún cubrían su boca, pero ella negó con la cabeza a la pregunta de su padre, y no quiso decir ni una sola palabra más. Sin embargo, Maximiliano río sarcásticamente entre dientes y la contradijo.
—Tanying, un gusto volver a verte —Pronunció con cierta burla Maximiliano
La reacción de ambos jóvenes hizo que, para los demás presentes en la sala, fuera evidente que ese par ya se conocían. En ese momento el viejo Damon preguntó amablemente a su nieto.
—Maximiliano. ¿Qué está pasando? —Al escuchar la pregunta del señor, Tanying actuó rápidamente guiñándole un ojo a Maximiliano como señal para que no dijera nada. Sin embargo, Maximiliano malinterpretó el gesto de la chica, frunciendo el ceño, contestó de todos modos, preguntándose internamente de dónde diablos le salía tanta valentía a aquella chica, que en compañía de sus padres aún seguía atreviéndose a seducirlo. La sala estaba en completo silencio, todos miraban al joven esperando que respondiera la pregunta del viejo Damon.
—La primera vez que la vi fue en un estacionamiento, se tomó la molestia...
—Lo que pasó fue que él ocupó mi plaza de aparcamiento —Explicó Tanying rápidamente, con el único propósito de interrumpir lo que iba a decir Maximiliano.
—El mismo día casualmente me la volví a topar, pero esa vez….
—Yo, lo confundí por otra persona, fue un error, no pude ver con claridad sus rasgos fáciles por las luces en el club —Aclaró interrumpiéndolo de nuevo la joven, mientras lanzaba una mirada asesina a Maximiliano.
El chico sonrió con burla al ver la actitud de la chica, quien al parecer al menos tenia sentido de la vergüenza.