bc

La esposa del viudo millonario

book_age18+
425
FOLLOW
5.2K
READ
HE
love after marriage
sweet
city
love at the first sight
like
intro-logo
Blurb

En medio del dolor por la pérdida de su esposa durante el parto, Alex vive sumido en la oscuridad, hasta que conoce a Aurora, una mujer fuera de serie, llena de luz y vitalidad. Entre ellos surge un romance apasionado, pero la sombra de la obsesión acecha, amenazando su felicidad. ¿Podrá su amor resistir los oscuros desafíos que se interponen en su camino? Descubre esta apasionante historia de amor, sacrificio y redención, donde el fuego del amor arderá intensamente, y la oscuridad luchará por apagarlo, en un enfrentamiento épico que determinará si el amor puede conquistarlo todo.

chap-preview
Free preview
01
Olivia fue internada de emergencia debido a que el embarazo se había adelantado, desde un principio ella y nuestros hijos corrían un riesgo inminente y sin embargo ella tomó la decisión de continuar con la gestación a pesar de mis constantes súplicas para que no lo hiciera, desde que las contracciones comenzaron un terrible presentimiento se apoderó de mí, sabía qué las cosas no saldrían bien, no obstante, tenía que ser fuerte por ella, por nuestra hija y por los pequeños que venían en camino y que ninguna culpa tenían del futuro incierto que nos acechaba. Ingresaron a mi esposa a la sala de operaciones para realizarle una cesárea de emergencia, por fortuna el doctor me permitió estar presente durante el nacimiento de los bebés, así se lo había prometido a mi esposa y no pensaba fallarle, ella estaba muy pálida, los doctores y enfermeras entraban y salían realizando las maniobras necesarias para mantenerla estable, un escalofrío recorrió mi cuerpo presintiendo que algo no andaba bien con la salud de Olivia, así que decidí preguntarle al médico responsable para despejar todas mis dudas. –¿Qué sucede con mi esposa, doctor?– Le pregunté con bastante preocupación. –Debes estar tranquilo, Alex, estamos haciendo todo lo posible.– Contestó con gran pesar ya que él era médico de la familia desde hacía mucho tiempo. Ver cómo hacían la incisión en el vientre de mi querida Olivia fue algo muy fuerte para mi, pensar en el esfuerzo tan grande que ella estaba haciendo para traer a la vida a mis pequeños, me hacía amarla mucho más. Dentro de algunos minutos sacaron a nuestro primer bebé, era un niño precioso, un poco chiquito debido al parto prematuro, me lo acercaron y mi alma se llenó de dicha, era como tocar con mis manos un pedacito de cielo, le di un beso en la frente y el pediatra se lo llevó para limpiarlo e ingresarlo a la incubadora, luego nació otra belleza en miniatura, era la viva representación de un pequeño ángel, y hasta podría asegurar que se parecía mucho a Olivia. –Es una niña.– Exclamé visiblemente emocionado al igual que con mi anterior bebé. –Lo logramos mi amor, y te felicito por ser tan valiente.– Pronuncié en cuanto vi que ella abría los ojos que me miraban con una dulzura tan grande. –Quiero verlos, Alex, pide que los traigan, te lo suplico.– Me pidió ella con voz débil haciendo que algo se quebrara dentro de mí. Hice lo que me pidió y ella los contemplaba con un amor tan infinito como el que sólo podría sentir una madre tan maravillosa como ella. Los puse junto a su pecho y ella besó su frente, luego me pidió que me acercara y entonces tomó mi mano. –Cariño, tienes que ser muy fuerte, nuestros hijos te necesitarán ahora más que nunca.– Me dijo con un hilo de voz que hizo que me pusiera en alerta. –Por favor Olivia, no hables como si te estuvieras despidiendo, ya pasamos lo peor, tú estarás bien y pronto podremos ir a casa con nuestros hijos.– Contesté con voz temblorosa pero con una gran incertidumbre a cuestas. –Sabes muy bien que eso no podrá ser, mi amor, quisiera poder ver crecer a Amelia y a los gemelos, pero no podré hacerlo, cuídalos por mi, te lo ruego, y por favor se feliz, yo los cuidaré desde donde esté, te lo prometo, te amo Alex, con toda mi alma.– Musitó mi amada esposa con su último aliento. Un dolor intenso se instaló en mi pecho, era la sensación más desgarradora y terrible que hubiera sentido jamás, las alarmas comenzaron a sonar en forma estridente, y las lágrimas brotaban de mis ojos sin control, me abalancé sobre el cuerpo de Olivia, pero de inmediato el personal de la clínica me sacó de la habitación. Luché con todas mis fuerzas por permanecer junto a ella, pero el doctor responsable insistía que lo mejor era que yo me mantuviera al margen para que ellos pudiesen ayudarla. –Tiene que salvarla, doctor, no puede permitir que se muera, no nos puedes dejar, mi amor, tienes que regresar con nosotros, los niños y yo te necesitamos.– Gritaba desesperado tratando de qué ella me escuchara. Llegué desgarrado a la sala de espera, donde mi suegra y mi mejor amigo se encontraban esperando noticias sobre Olivia. –¿Qué está pasando Alex?, Me asustas cariño, por favor dime que todo está bien con mi hija, te lo ruego.– Suplicaba Margaret con visible preocupación. No podía pronunciar palabra alguna, escuchaba las voces a lo lejos pero me sentía incapaz de contestar, sólo pensaba en mi esposa que estaba debatiéndose entre la vida y la muerte, y de sólo pensar que podría perderla me volvía loco del dolor. –Tienes que calmarte, Alex, tu esposa es muy fuerte y verás qué ella va a estar bien, vamos, hermano, ven conmigo a la cafetería para que tomes algo.– Me aconsejó Nick mi mejor amigo de toda la vida. –Nick tiene razón, Alex, no es bueno que Olivia te vea en ese estado, verás que muy pronto el médico nos traerá buenas noticias.– Intervino mi suegra que me miraba de una manera extraña. La preocupación seguía creciendo dentro de mí, por más que pasaba el tiempo, los médicos no salían a decirnos nada, y eso ya estaba empezando a desesperarme, después de tomar algo en la cafetería, regresamos junto a Margaret a la sala de espera, y al ver que no había ninguna novedad, estaba apunto de ingresar nuevamente al quirófano cuando el doctor salió, y por su cara pude deducir que no se trataba de nada bueno lo que tenía que decirnos. –Dígame que Olivia está bien, doctor.– Le supliqué apesadumbrado. Él me miró con infinito pesar, como si no le fuera nada fácil revelar su informe. –Lo siento mucho, Alex, hicimos todo lo posible pero no pudimos salvarla.– Confesó por fin y yo sentí como si me hubieran destrozado el corazón en mil pedazos. Emití un grito tan desgarrador que todas las miradas estaban sobre mi en ese momento, me tiré al piso retorciéndome por la desesperación que estaba experimentando, Nick trataba de calmarme y Margaret se acercó desconsolada tratando de infundirme ánimos, pero nada funcionaba, era la sensación más terrible que un ser humano pudiera llegar a sentir. El funeral de Olivia estuvo lleno de gente que me miraba con compasión, seguramente imaginaban lo difícil que iba a resultar para mí criar a tres hijos solo, pero estoy seguro que ninguno de ellos podía acercarse siquiera a comprender la magnitud del dolor por el que estaba pasando. Los días pasaban y las cosas cada vez se ponían más difíciles en casa, le había pedido a Margaret que fuera a vivir con nosotros a lo cual por fortuna ella accedió de muy buena manera, lo cual me alegraba porque al menos mis hijos contarían con una figura femenina que pudiera orientarlos, por supuesto que yo haría mi mayor esfuerzo para hacer de ellos unos seres de bien, pero sabía que yo sólo no podría con toda la responsabilidad debido a la magnitud de mi trabajo, como presidente de la cadena hotelera más importante a nivel internacional, mis viajes y reuniones no se hacían esperar. El tiempo pasaba y desde que mi esposa murió, Amelia se había vuelto una niña mucho más introvertida, salía muy poco de su cuarto y sus risas ya no se escuchaban como antes por toda la casa, Margaret había resultado una muy buena aliada, era muy cariñosa con los niños y demasiado atenta conmigo, a veces una sensación de incomodidad me embargaba, pues sentía qué sus atenciones hacia mi persona se excedían un poco, pero no, seguramente era parte de mi imaginación, mi suegra era una mujer muy atractiva y bastante sensual, tal vez estaba malinterpretando su actitud. –Dos años han pasado ya, mi amor, y te sigo amando como el primer día, me gustaría que estuvieras aquí para que pudieras ver lo hermosos que se han puesto nuestros hijos, aunque seguramente debes poder verlos desde el cielo, ¿Verdad princesa?– Le decía al enorme retrato de Olivia que aún conservaba en mi recámara. –Seguramente mi hija debe estar orgullosa del padre tan maravilloso que eres, querido.– Me sobresalté al escuchar la voz de Margaret detrás de mí. Sus ojos me veían con intensidad, eso me provocó una sensación extraña, por lo que me limité a mirar hacia otro lado, después de todo tenía frente a mí a una mujer sumamente atractiva y vestida con aquel camisón que no dejaba nada a la imaginación, definitivamente era algo que no podía pasar desapercibido. –Margaret, no sabía que estabas aquí, ¿Ya los niños están durmiendo?– Le pregunté tratando de espantar los pensamientos que rondaban en mi cabeza. –Así es, cariño, los tres duermen plácidamente y pensé que tú y yo podríamos tomar algo en el salón si no estás muy cansado todavía.– Sugirió ella. La actitud de Margaret me desconcertó, y aunque lo más probable fuera que me estuviese haciendo ideas en la cabeza, era mejor alejar cualquier posibilidad de dar pie a malas interpretaciones. –Te lo agradezco, querida suegra, pero mañana debo levantarme muy temprano y será mejor que me vaya a descansar.– Contesté tajantemente. Me pareció ver una mueca de disgusto en el rostro de Margaret, pero enseguida las dudas desaparecieron porque ella se despidió con una gentil sonrisa, se dió la vuelta y salió de mi cuarto cerrando la puerta después.

editor-pick
Dreame-Editor's pick

bc

Mafioso despiadado Esposo tierno

read
25.8K
bc

La embarazada sacrificada

read
3.2K
bc

Prisionera Entre tus brazos

read
102.0K
bc

Una niñera para los hijos del mafioso

read
54.6K
bc

Venganza por amor: Infiltrado

read
64.7K
bc

Eres mío, idiota.

read
3.6K
bc

Profesor Roberts

read
1.7M

Scan code to download app

download_iosApp Store
google icon
Google Play
Facebook