Capítulo 13

1785 Words
“Llevo casi dos meses aquí encerrada, uno de los que me vigilan me trae de comer a escondida y me ha dejado llamarle a mi familia en dos ocasiones. -   Muchacha, por favor diles lo que sabes, sino esos hombres te dejaran morir de apoco, son muy malos, ellos no tienen corazón – me dice viéndome comer. -   Aunque les diga lo que ellos quieren saber no me dejaran ir Julián, Demian me odia porque no me quise acostar con él aquella noche en el bar y dejarlo en ridículo delante de todos. – le digo mientras me como una hamburguesa que me trajo. -   Bueno, si tú lo dices – me dice levantando los hombros – ahora termina de comer eso que hoy tendrás visita. -   ¿Quién? – le pregunto. -   El señor Demonio y Demian – dice mirando hacia la puerta. -   De nuevo – le digo con fastidio – me volverán a torturar ¿cierto? – le pregunto. -   Si no consiguen lo que quieren y te pones altanera, si lo harán – me dice triste. -   Porque no me matan y listo, si ellos saben que no les diré lo que quieren – digo cuando termino de comer. -   Porque ellos te quieren ver sufrir, para intentar doblegarte y conseguir que hables. – dice parándose y yo me paro junto a él para que me vuelva a colocar las esposas– ahora debo irme, porque el jefe ya viene y no quiero que me encuentre aquí contigo. – dice y camina hacia la salida dejándome sola. Al rato de que se fue Julián se vuelve a abrir la puerta dejando ver a los dos miserables. Se paran frente mío – hola preciosa, ¿hoy si vas a cooperar? – pregunta el idiota de Demian. -   Ya les dije lo que se – les digo. -   Así que no vas a hablar – habla nuevamente, esperando que le responda. Como no le contesto dice – responde estúpida si no quieres que te haga hablar a la fuerza. – nuevamente no digo ni una sola palabra – bien si es lo que quieres, lo haremos a la mala – dice caminando hacia una mesa donde tienen todos los instrumentos con los cuales me torturan, toma un fierro y lo comienza a calentar, este se pone rojo de lo caliente que esta y comienza a caminar hacia mi – última oportunidad linda, hablas o te hago hablar – dice con una sonrisa demoniaca. Yo no respondo. – bueno te hare hablar – dice rodeándome y siento algo caliente que se entierra en mi espalda. Grito del dolor. – vas a hablar ahora o sigo – dice, no digo nada y lo vuelve a poner ahora más debajo de donde lo había colocado. Vuelvo a gritar. -   Ya basta, es suficiente Demian – dice el Demonio. – déjame solo con ella. – le dice mirándolo. -   Okey. – dice fastidiado al otro – te salvo la campana esta ves querida – susurra al oído antes de salir de la habitación. -   Ya dije que no se nada sobre Sophie – digo al Demonio. -   Yo sé que tu algo sabes, lo veo en tu mirada – dice. -   Pues creo que tantas drogas te han matado varias neuronas. – digo mirándolo desafiante. -   Sigues siendo altanera – se ríe – no has cambiado desde la última ves que nos vimos – dice acercándose. – creo que quieres otro recuerdito.” Despierto de golpe y veo que Leandro me tiene sostenida. – ya paso, era solo una pesadilla Alondra – dice y me abraza para tranquilizarme. – no llores, aquí estoy contigo- dice y me doy cuenta de que tengo húmedas las mejillas por las lágrimas que salen sin parar. -     Ya no quiero recordar ese infierno – le digo abrazándome de él, para sentirme protegida. -     ¿De qué hablas?, ¿Qué te sucedió? – me pregunta. -     Sobre algo que me sucedió hace un tiempo atrás, no quiero recordarlo – digo sollozando – quiero que se borre igual como todo lo demás – digo. -     ¿quieres contarme? – me pregunta. -     N-no, no quiero hablar sobre eso. – digo mirándolo. -     Está bien, acostémonos e intenta dormir, yo estaré aquí, no te sucederá nada. – dice mientras nos acomodamos y me hace cariño en la cabeza hasta que vuelvo a quedarme dormida. Hoy por fin le darán vacaciones de verano a mi hermano. Estoy de camino a recogerlo, aun faltan unos 10 minutos de trayecto. Tengo el parlante del carro encendido, estoy escuchando las nuevas canciones de mi cantante favorito. Llego al colegio y me dirijo a dirección para firmar la salida de Dylan. Lo encuentro en el pasillo con una niña abrazados. -          Mi pequeño bebito…. – le aprieto sus mejillas – te extrañe – lo suelto. -          Hola Alon, yo igual te extrañe – dice sobándose las mejillas. -          ¿Quién es ella? – le pregunto, ya que aún no nos presenta. -          Alon ella es Brenda Fiore, mi novia – quedo sorprendida – cariño ella es Alon, mi hermana. – termina de presentarnos. -          Un gusto Brenda – Le saludo con dos besos. – mi hermano es un buen chico, aprovéchalo. – la abrazo – pero ni se te ocurra jugar con él si amas tu vida – me separo y sonrío. – iré a firmar tu salida, nos vemos preciosa – sigo caminando.   -          Buenos días, vengo a firmar la salida de mi pupilo – explico a la secretaria. -          Buenos días, señorita – saluda - ¿a quien retira? – pregunta sacando unas carpetas. -          Dylan Bianco Milano – contesto y esta busca entre los documentos. -          Debe firmar aquí – indica la parte inferior del documento. -          Listo – se lo entrego y levanto. -          Okey, nos vemos de retorno a clases – se despide. -          Nos vemos. – salgo en busca de mi hermano y nos vamos. -          ¿Qué le dijiste a Brenda? – pregunta de camino a casa. Lo miro extraña – después de que hablaron quedo pálida, estaba asustada. – se me escapan unas carcajadas. Dylan levanta una ceja fastidiado. Dejo de reír. -          Pues, solo le dije que te cuidara como lo mas valioso de su vida. – respondo. Vuelve a levantar una ceja – bueno, no se lo dije con esas palabras exactamente – le sonrió genuinamente. Él gira los ojos. Vuelvo mi vista a la carretera y Dylan comienza a reírse. -          Eres de lo peor Alon, la pobre estaba paralizada de miedo – dice riéndose. -          Tenia que hacerlo, lo estuve planeando desde que me dijiste que estabas conociendo a una compañera – levanto los hombros. Llegamos a la casa y nos quitamos las zapatillas y lanzamos al sofá. - ¿Cómo es eso de que llevas 5 meses siendo novia del “idiota mujeriego”? – hace comillas en lo último. -          Digamos, que de tanto tiempo que fuimos pasando juntos me conquisto con cada detalle. – asiente. -          Lo sabía, Thiago perdió la apuesta… - susurra lo último. -          ¿Cómo? ¿Qué apuesta? – pregunto algo molesta por aquello. -          Lo que sucede hermanita, es que cuando tuviste el accidente y estabas hospitalizada, Leandro todos los días iba a visitarte… - eso si lo sabía, Leandro me lo había contado. – luego despertaste y decidimos hacer una apuesta con Thiago sobre que tu no ibas a perdonar a Leandro y yo que si lo ibas a hacer. Con el pasar de los días el seguía visitándote, a principio pensábamos que no iba a suceder nada y con el pasar del tiempo veíamos con se miraban con anhelo. – levanta los hombros. -          Son lo peor, mientras yo estaba luchando por mi vida, ustedes hacían apuestas sobre mi futuro con Leandro - niego riendo. -          Si hermana, pero ¿sabes? – pregunta y yo niego – GANE… - grita abrazándome y haciendo cosquillas. Pasamos toda la tarde jugando y platicando sobre todo lo que ha sucedido en estos meses. Me dijo como se habían conocido con su novia y que es feliz con ella, la quiere mucho. Tengo miedo a que lo lastimen. Estamos por irnos a dormir cuando suena el timbre, voy a ver quien es. Miro con el orificio y es Leandro, abro la puerta y me lanzo a sus brazos. -          Te extrañe preciosa – dice al separarnos. -          Yo también amor – vuelve a besarme. -          Ug… que asco, no hagan eso delante de mí – dice desde atrás Dylan. Nos separamos y volteo los ojos. -          Disculpa hermanito, pero te recuerdo que yo también tuve que soportar verte con tu novia – levanto las cejas. Dylan me saca la lengua y se va a la sala. -          La venía a invitar a un viaje a Miami – nos comenta cuando nos sentamos. -          ¿enserio? – pregunta Dylan. Leandro asiente – me encantaría. – dice emocionado. -          ¿Y tu trabajo? – le pregunto a Leandro. -          Rodrigo se hará cargo durante mi ausencia de los negocios. – explica. -          Okey. ¿y cuando nos iríamos? – pregunto. -          Mañana. – quedo sorprendida. Me levanto y voy hacia las escaleras. - ¿Qué haces? – pregunta confundido. -          Voy a buscar mis cosas, debo de hacer la maleta – explico. -          Esta bien, te acompaño. – asiento y llega a mi lado. -          Dylan busca lo que llevaras y ponlo en tu maleta – le ordeno antes de terminar de subir la escalera. -          Voy – dice desde la cocina. Llegamos a mi habitación y busco todo lo que llevare y lo guardo en una maleta. Total, si llega a faltarme algo lo compro haya. La dejo a un costado del armario y voy a la cama donde esta Leandro acostado mirándome. -          ¿terminaste? – pregunta y asiento. Gateo por la cama hasta llegar a su lado. Coloco mi cabeza en su pecho y lo abrazo. -          ¿Tu tienes todo listo? – asiente. -          Lo deje todo listo antes de venir. – explica. Nos quedamos abrazados en silencio durante bastante tiempo. Estaba quedándome dormida cuando siento que se menea Leandro. Abro mis ojos y lo miro parado - ¿Qué haces? – le pregunto. -          Me voy para que descanses, nos vemos mañana – besa mi frente. Le tomo del brazo. -          No te vayas, quédate conmigo. No quiero dormir sola – le pido. El acepta. Nos vamos a cambiar para dormir y regresamos a la cama. Nos acomodamos de la misma manera en que estábamos antes y nos quedamos dormidos.    
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