“Llevo casi dos meses aquí encerrada, uno de los que me vigilan me trae de comer a escondida y me ha dejado llamarle a mi familia en dos ocasiones.
- Muchacha, por favor diles lo que sabes, sino esos hombres te dejaran morir de apoco, son muy malos, ellos no tienen corazón – me dice viéndome comer.
- Aunque les diga lo que ellos quieren saber no me dejaran ir Julián, Demian me odia porque no me quise acostar con él aquella noche en el bar y dejarlo en ridículo delante de todos. – le digo mientras me como una hamburguesa que me trajo.
- Bueno, si tú lo dices – me dice levantando los hombros – ahora termina de comer eso que hoy tendrás visita.
- ¿Quién? – le pregunto.
- El señor Demonio y Demian – dice mirando hacia la puerta.
- De nuevo – le digo con fastidio – me volverán a torturar ¿cierto? – le pregunto.
- Si no consiguen lo que quieren y te pones altanera, si lo harán – me dice triste.
- Porque no me matan y listo, si ellos saben que no les diré lo que quieren – digo cuando termino de comer.
- Porque ellos te quieren ver sufrir, para intentar doblegarte y conseguir que hables. – dice parándose y yo me paro junto a él para que me vuelva a colocar las esposas– ahora debo irme, porque el jefe ya viene y no quiero que me encuentre aquí contigo. – dice y camina hacia la salida dejándome sola.
Al rato de que se fue Julián se vuelve a abrir la puerta dejando ver a los dos miserables. Se paran frente mío – hola preciosa, ¿hoy si vas a cooperar? – pregunta el idiota de Demian.
- Ya les dije lo que se – les digo.
- Así que no vas a hablar – habla nuevamente, esperando que le responda. Como no le contesto dice – responde estúpida si no quieres que te haga hablar a la fuerza. – nuevamente no digo ni una sola palabra – bien si es lo que quieres, lo haremos a la mala – dice caminando hacia una mesa donde tienen todos los instrumentos con los cuales me torturan, toma un fierro y lo comienza a calentar, este se pone rojo de lo caliente que esta y comienza a caminar hacia mi – última oportunidad linda, hablas o te hago hablar – dice con una sonrisa demoniaca. Yo no respondo. – bueno te hare hablar – dice rodeándome y siento algo caliente que se entierra en mi espalda. Grito del dolor. – vas a hablar ahora o sigo – dice, no digo nada y lo vuelve a poner ahora más debajo de donde lo había colocado. Vuelvo a gritar.
- Ya basta, es suficiente Demian – dice el Demonio. – déjame solo con ella. – le dice mirándolo.
- Okey. – dice fastidiado al otro – te salvo la campana esta ves querida – susurra al oído antes de salir de la habitación.
- Ya dije que no se nada sobre Sophie – digo al Demonio.
- Yo sé que tu algo sabes, lo veo en tu mirada – dice.
- Pues creo que tantas drogas te han matado varias neuronas. – digo mirándolo desafiante.
- Sigues siendo altanera – se ríe – no has cambiado desde la última ves que nos vimos – dice acercándose. – creo que quieres otro recuerdito.”
Despierto de golpe y veo que Leandro me tiene sostenida. – ya paso, era solo una pesadilla Alondra – dice y me abraza para tranquilizarme. – no llores, aquí estoy contigo- dice y me doy cuenta de que tengo húmedas las mejillas por las lágrimas que salen sin parar.
- Ya no quiero recordar ese infierno – le digo abrazándome de él, para sentirme protegida.
- ¿De qué hablas?, ¿Qué te sucedió? – me pregunta.
- Sobre algo que me sucedió hace un tiempo atrás, no quiero recordarlo – digo sollozando – quiero que se borre igual como todo lo demás – digo.
- ¿quieres contarme? – me pregunta.
- N-no, no quiero hablar sobre eso. – digo mirándolo.
- Está bien, acostémonos e intenta dormir, yo estaré aquí, no te sucederá nada. – dice mientras nos acomodamos y me hace cariño en la cabeza hasta que vuelvo a quedarme dormida.
Hoy por fin le darán vacaciones de verano a mi hermano. Estoy de camino a recogerlo, aun faltan unos 10 minutos de trayecto. Tengo el parlante del carro encendido, estoy escuchando las nuevas canciones de mi cantante favorito.
Llego al colegio y me dirijo a dirección para firmar la salida de Dylan. Lo encuentro en el pasillo con una niña abrazados.
- Mi pequeño bebito…. – le aprieto sus mejillas – te extrañe – lo suelto.
- Hola Alon, yo igual te extrañe – dice sobándose las mejillas.
- ¿Quién es ella? – le pregunto, ya que aún no nos presenta.
- Alon ella es Brenda Fiore, mi novia – quedo sorprendida – cariño ella es Alon, mi hermana. – termina de presentarnos.
- Un gusto Brenda – Le saludo con dos besos. – mi hermano es un buen chico, aprovéchalo. – la abrazo – pero ni se te ocurra jugar con él si amas tu vida – me separo y sonrío. – iré a firmar tu salida, nos vemos preciosa – sigo caminando.
- Buenos días, vengo a firmar la salida de mi pupilo – explico a la secretaria.
- Buenos días, señorita – saluda - ¿a quien retira? – pregunta sacando unas carpetas.
- Dylan Bianco Milano – contesto y esta busca entre los documentos.
- Debe firmar aquí – indica la parte inferior del documento.
- Listo – se lo entrego y levanto.
- Okey, nos vemos de retorno a clases – se despide.
- Nos vemos. – salgo en busca de mi hermano y nos vamos.
- ¿Qué le dijiste a Brenda? – pregunta de camino a casa. Lo miro extraña – después de que hablaron quedo pálida, estaba asustada. – se me escapan unas carcajadas. Dylan levanta una ceja fastidiado. Dejo de reír.
- Pues, solo le dije que te cuidara como lo mas valioso de su vida. – respondo. Vuelve a levantar una ceja – bueno, no se lo dije con esas palabras exactamente – le sonrió genuinamente. Él gira los ojos. Vuelvo mi vista a la carretera y Dylan comienza a reírse.
- Eres de lo peor Alon, la pobre estaba paralizada de miedo – dice riéndose.
- Tenia que hacerlo, lo estuve planeando desde que me dijiste que estabas conociendo a una compañera – levanto los hombros.
Llegamos a la casa y nos quitamos las zapatillas y lanzamos al sofá. - ¿Cómo es eso de que llevas 5 meses siendo novia del “idiota mujeriego”? – hace comillas en lo último.
- Digamos, que de tanto tiempo que fuimos pasando juntos me conquisto con cada detalle. – asiente.
- Lo sabía, Thiago perdió la apuesta… - susurra lo último.
- ¿Cómo? ¿Qué apuesta? – pregunto algo molesta por aquello.
- Lo que sucede hermanita, es que cuando tuviste el accidente y estabas hospitalizada, Leandro todos los días iba a visitarte… - eso si lo sabía, Leandro me lo había contado. – luego despertaste y decidimos hacer una apuesta con Thiago sobre que tu no ibas a perdonar a Leandro y yo que si lo ibas a hacer. Con el pasar de los días el seguía visitándote, a principio pensábamos que no iba a suceder nada y con el pasar del tiempo veíamos con se miraban con anhelo. – levanta los hombros.
- Son lo peor, mientras yo estaba luchando por mi vida, ustedes hacían apuestas sobre mi futuro con Leandro - niego riendo.
- Si hermana, pero ¿sabes? – pregunta y yo niego – GANE… - grita abrazándome y haciendo cosquillas.
Pasamos toda la tarde jugando y platicando sobre todo lo que ha sucedido en estos meses. Me dijo como se habían conocido con su novia y que es feliz con ella, la quiere mucho. Tengo miedo a que lo lastimen.
Estamos por irnos a dormir cuando suena el timbre, voy a ver quien es. Miro con el orificio y es Leandro, abro la puerta y me lanzo a sus brazos.
- Te extrañe preciosa – dice al separarnos.
- Yo también amor – vuelve a besarme.
- Ug… que asco, no hagan eso delante de mí – dice desde atrás Dylan. Nos separamos y volteo los ojos.
- Disculpa hermanito, pero te recuerdo que yo también tuve que soportar verte con tu novia – levanto las cejas. Dylan me saca la lengua y se va a la sala.
- La venía a invitar a un viaje a Miami – nos comenta cuando nos sentamos.
- ¿enserio? – pregunta Dylan. Leandro asiente – me encantaría. – dice emocionado.
- ¿Y tu trabajo? – le pregunto a Leandro.
- Rodrigo se hará cargo durante mi ausencia de los negocios. – explica.
- Okey. ¿y cuando nos iríamos? – pregunto.
- Mañana. – quedo sorprendida. Me levanto y voy hacia las escaleras. - ¿Qué haces? – pregunta confundido.
- Voy a buscar mis cosas, debo de hacer la maleta – explico.
- Esta bien, te acompaño. – asiento y llega a mi lado.
- Dylan busca lo que llevaras y ponlo en tu maleta – le ordeno antes de terminar de subir la escalera.
- Voy – dice desde la cocina.
Llegamos a mi habitación y busco todo lo que llevare y lo guardo en una maleta. Total, si llega a faltarme algo lo compro haya. La dejo a un costado del armario y voy a la cama donde esta Leandro acostado mirándome.
- ¿terminaste? – pregunta y asiento. Gateo por la cama hasta llegar a su lado. Coloco mi cabeza en su pecho y lo abrazo.
- ¿Tu tienes todo listo? – asiente.
- Lo deje todo listo antes de venir. – explica.
Nos quedamos abrazados en silencio durante bastante tiempo. Estaba quedándome dormida cuando siento que se menea Leandro. Abro mis ojos y lo miro parado - ¿Qué haces? – le pregunto.
- Me voy para que descanses, nos vemos mañana – besa mi frente. Le tomo del brazo.
- No te vayas, quédate conmigo. No quiero dormir sola – le pido. El acepta.
Nos vamos a cambiar para dormir y regresamos a la cama. Nos acomodamos de la misma manera en que estábamos antes y nos quedamos dormidos.