Capítulo 12

1682 Words
Hace ya un mes me dieron el alta médico. Estoy en mi casa preparándome para salir con Leandro. Si, decidí darle una oportunidad después de haber visto su preocupación y empeño en enamorarme. ¿Qué? ¿acabo de confirmar que estoy enamorada de Leandro?, pues para que negarlo más. Después de todos los detalles, sonrisas y tonterías acabo enamorándome. Aun no somos nada oficial. Solo estamos saliendo para ver como se nos da esto de estar juntos. Ya lista salgo de casa al sentir el bocinazo del coche de Leandro que estaba afuera esperándome. Al verme se baja del auto y va a abrirme la puerta del copiloto. Ya sentada cierra y se dispone a subir en el asiento del conductor. Lo beso. -          Estas hermosa esta noche – me halaga. -          Gracias, tú también estas espectacular. – muerdo mi labio al mirarlo completo. -          No hagas eso, sino no lograremos ir a ningún lugar. – amenaza. -          ¿Por qué? – pregunto incrédula. -          Porque no poder aguantar un día más estas ganas que me están matando por hacerte mía – dice ronco. Una corriente recorre mi cuerpo haciendo que me sonroje. -          Entonces, es mejor que nos vayamos pronto. – opino. Conduce hacia un restaurante lujoso. Al llegar, abre mi puerta y ayuda a bajar. Me toma de la cintura y caminamos hacia el interior del restaurante. La recepcionista nos lleva a nuestra mesa y llega una camarera para tomar nuestras órdenes. Se va con ellas y con Leandro hablamos sobre las vacaciones de verano. Dice que el viajara a México. Ya terminamos de comer y nos traen el postre. La camarera lo deja en la mesa y sonrío al ver que en el platillo está escrito “¿quieres ser mi novia?”, lo miro y asiento varias veces emocionada. Lo beso y sonrío. Luego de salir del restaurant, paseamos por la ciudad. Vimos una galería que estaba abierta, nos miramos y caminamos hacia ella. Vemos varios cuadros hermosos. Hay uno en especial que me recuerda al lugar donde estuve con mi madre y los pequeños. Voy directo a él. Leandro llega detrás de mí. -          Es maravilloso – dice cerca de mi oído. -          Si, es mágico. – lo observo maravillada. -          ¿Lo quieres? – pregunta y yo asiento sin dejar de verlo. – entonces es tuyo amor. – dejo de observarlo para dirigirme a Leandro. -          No, es mucho. Yo lo pagare cariño. – lo miro. No me gusta que otros me regalen objetos costosos. -          Pues, ya lo compré. – dice extendiéndole su tarjeta a la chica que ya finalizo la compra. -          Okey, pero te devolveré el dinero – protesto. -          No lo harás porque es un regalo – me besa para que no siga protestando. Nos vamos a su departamento, el cual queda en el rascacielos de uno de los edificios más grandes de la ciudad. Salimos del ascensor y nos recibe su hombre de confianza y una señora de edad avanzada. -          Buenas noches, les presento a mi novia – me presenta. Ellos sonríen. -          Eres preciosa mi niña – dice la señora. -          Un gusto en conocerla señora – dice el hombre. -          Gracias. – les digo. Leandro me encamina hacia la sala de estar. Me siento, mientras que él nos sirve una copa de vino. Me la da y se sienta. Nos la bebemos. Así comenzamos a beber hasta acabárnosla, era delicioso el vino. -          Quédate conmigo esta noche – pide con un puchero, haciéndome sonreír. Asiento. -          Esta bien, me quedare. – me besa apasionadamente. Subimos a su habitación, quedo en la mitad de ella, es enorme. Me abraza por detrás al cerrar la puerta. Besa mi cuello, se siente de maravillas. Giro, quedando de frente. Me toma del cabello y besa, es un beso con necesidad, placer, excitación. Caminamos hasta quedar frente a la cama. Hace que gire quedando de espaldas a él. Sus manos recorren el broche de mi vestido para después bajarlo. Besa cada parte quedando desnuda de mi espalda. Tiro mí cabeza hacia tras por la deliciosa sensación que provocan sus besos. Al terminar de desabrocharlo, el vestido cae a mis pies. Leandro vuelve a girarme y toma mi cintura apegándome a él. Nuestros labios se vuelven a juntar. Me tira a la cama. Se desabrocha los botones de la camisa así mostrando su torso esculpido. Me muerdo el labio. Se inclina quedando encima de mí, besa mi cuello, baja por el hasta mis senos. Los besa y lame, haciendo que arquee la espalda. Sigue bajando por mi abdomen hasta mis bragas, con sus hábiles manos las comienza a bajar, hasta dejarme desnuda por completo. -          Eres preciosa mi ángel – dice al verme desnuda. Me sonrojo y Leandro se muerde el labio inferior. Baja hasta quedar entre mis piernas y comienza a lamer y mordisquearme. Se siente increíble. Hace mucho que no me sentía de esta manera. Introduce sus dedos en mi interior haciendo que se me escape un gemido. Esto parece excitarlo más porque comienza a mover más rápido sus dedos. Gimo fuerte, estoy por llegar al clímax. Cuando lo hago Leandro retira sus dedos de mi interior y los chupa. -          Eres deliciosa amor – me besa. Se separa y se desabrocha el pantalón para quitárselos junto con el bóxer. Su gran m*****o sale disparado cuando se los quita. Me muerdo el labio, al saber que todo eso es mío, que este hombre es mío. - ¿esta lista? – asiento. -          Ah... – gimo a la primera embestida. Leandro sigue moviéndose mientras juega con mis senos. – quiero más – pido. Me encanta como se siente. Leandro se mueve mas rápido. Haciendo que acabemos pronto. -          Te adoro preciosa – dice al terminar y me besa. – eres toda mía – dice al separarnos. Se quita el preservativo y lo bota. -          Y tu mío. – digo cuando nos cubrimos con las corchas y descanso mi cabeza en su pecho. -          Nos pertenecemos – dice antes de quedarnos dormidos. Al día siguiente nos despertamos con los toques en la puerta. Leandro se levanta a abrir. Es Felipe. -          Señor, lo busca Demian – susurra, pero logro escucharlos. -          ¿Qué? ¿te dijo que es lo que quiere?  – el otro niega – llévalo al despacho, bajo en un momento – Felipe asiente y se va. Leandro se queda parado unos segundos en la puerta pensando. -          ¿Qué sucede? – me siento en la cama. -          Nada, solo llego un viejo socio y debo ir a atenderlo, - se viste – espérame aquí – asiento y me besa – regreso pronto, descansa. – cierra la puerta dejándome sola en la gran habitación. Vuelvo a recostarme en la cama preguntándome sobre quien se tratará y porque la reacción de Leandro. Luego de unos minutos, vuelvo a quedarme dormida quizás por cuanto tiempo.   LEANDRO No sé a que haya venido justo hoy a visitarme Demian. Entro al despacho y mi socio está sentado bebiendo. Paso por su lado para tomar asiento. -          ¿A que has venido? – voy directo al punto. Solo quiero regresar a la habitación con Alondra. -          Te traigo noticias – contesta– ya se a quien le dejo su organización Alessandro – se sienta derecho. -          ¿Quién es? – interrogo. -          Es uno de sus nietos – responde. -          ¿Cuál nieto? – indago sorprendido. -          Su nombre es Alondra Stella Bianco Milano, vivía en Latinoamérica, pero regreso a Europa después de la muerte de su hermana, Sophie. – responde. Quedo sorprendido al saber que la mujer que tengo en mi cama es quien estuve buscando estos últimos años. - ¿Por qué sonríes? ¿la conoces? – pregunta mirándome fijamente. -          Si, la conozco. – respondo con una sonrisa. -          Entonces eso nos facilita el trabajo, debemos matarla para que nos quedemos con el negocio. – sonríe, mientras que la mía se borra en segundos. -          No – niego. Demian mira extrañado por mi reacción. -          ¿Por qué? ¿Qué sucede? – pregunta. -          Porque ella es mía, es mi mujer. – replico serio. – Nadie la tocara. – recalco al levantarme del asiento. -          ¿Cómo? ¿desde cuándo están juntos? – indaga. -          Desde hace un tiempo. – digo serio. -          Felicidades – levanta su vaso en un brindis. -          Gracias – tocan la puerta. – adelante – la abre. -          Disculpen. – Alondra cierra la puerta nerviosa. – venia a decirte que me tengo que ir a casa. – comenta. -          Okey. Felipe te acompañara. – le indico. -          Hola preciosa – la saluda Demian. – soy Demian, socio de Leandro. -          Hola – contesta nerviosa. -          Discúlpame un momento Demian, acompañare a mi novia a la salida. – la tomo de la cintura y salimos de allí. -          Discúlpame por dejarte sola preciosa, pero debía atender unos asuntos con Demian. – asiente sonriendo tímidamente. – ¿nos vemos a la tarde? -          Está bien – responde y antes de que se vaya le doy un beso corto. Se va y regreso con Demian. -          Es preciosa la condenada. – dice cuando camino a sentarme. -          Si y es mía – Demian levanta las manos en forma de paz. -          Lo sé, no te la quitare. – las baja. Seguimos hablando sobre algunos negocios ilegales y como estaban dejando grandes ganancias hasta que se fue.   ALONDRA Al ingresar al despacho y ver a ese hombre sentado casi quedo en shock. Nunca espere verlo en casa de Leandro. Tengo miedo. diferentes preguntas se formularon en mi cabeza en el trayecto hacia mi hogar entre ellas, ¿habrá descubierto quién soy? ¿habrá sido el quien me envío a asesinar aquel día? Me despido de Felipe y entro corriendo a casa. Subo las escaleras hacia mi cuarto, voy directo al baño. Me quito la ropa y meto a la ducha. Estoy en ella sentada bajo el agua llorando, durante quizás cuanto tiempo. Mi cuerpo este rojo por tanto que me lo refregué.  
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