Capítulo 14

1464 Words
Corre un viento tibio en la playa. Estoy recostada en la playa tomando sol, mientras que mis hombres están metidos en el agua. Veo como se les quedan mirando unas tipas, no las culpo, son unos dioses, pero son míos. Me levanto y voy hacia ellos. Paso por el lado de las chicas y les digo – están como para comérselos, ¿cierto? – estas asienten – lástima que sean míos – les hago una mueca y sigo caminando. Llego donde ello y Leandro me toma en sus brazos y me besa. Cuando viene una ola me lanza. Trago un poco de agua. Se ríen de mi porque estoy tosiendo. Cuando estoy mejor tomo arena y les lanzo en la cabeza. Sus cabellos quedan llenos de arena. Corro para que no me llegue arena. – no es justo, son dos contra uno – les grito mientras corro por mi vida. Vuelvo a encontrarme con las chicas de antes y me escondo detrás de ellas. Dylan y Leandro lanzan la arena y les caen a ellas. No aguanto y me rio de las caras que colocaron, están furiosas. Toman arena y van a la siga de los chicos. Yo me quedo mirando como corren. Cuando ya se nos hace tarde, nos vamos de la playa al hotel para asearnos. Al estar listos salimos a comer. Terminamos y nos vamos a pasear por las calles de Miami. Nos encontramos con una fiesta en la playa y nos unimos. Bailamos y compartimos con los demás. Nos damos cuenta de que la gran mayoría son latinos. Ya cansados nos vamos a descansar al hotel. Entramos y nos despedimos. Dylan se va a su habitación, la cual esta lejos de la nuestra. Leandro me sonríe pícaro al cerrar la puerta de la habitación. Nos besamos y luego de unos minutos comienzo a sentir la erección de Leandro. Le quito la camisa y el pantalón. Me gira y desabrocha mi vestido, quedando solo en bragas. Seguimos con la sesión de besos y me lanza a la cama. Quita mis bragas y me penetra. Intento no gemir tan fuerte por mi hermano. Al terminar nos acomodamos en la cama y nos dormimos. Despierto por los gritos de Leandro. Intento despertarlo, pero no lo logro. Lo único que grita es “Sophie”, ¿qué? ¿Quién será?, quedo con esas dudas y lo sigo intentando despertar. -          Leandro, amor, despierta – lo zarandeo. Leandro se mueve para todos lados. -          Sophie no me dejes solo – de nuevo ese nombre, ¿Quién es? – quédate conmigo amor, no me abandones – suplica llorando. -          Lombardi, despierta – sollozo por el dolor que siento al escucharlo. -          SOPHIE… - grita para después sentarse en la cama agitado. -          Ya paso, cálmate – le sobo la espalda – esta todo bien, ya paso. – lo consuelo. Leandro me abraza con fuerza. -          Por favor tú nunca me abandones – pide sin soltarme. -          Nunca lo hare, pero tranquilízate – pido ya nerviosa por como esta. -          Te a-amo – me besa. Ya más tranquilo se vuelve a acomodar junto conmigo. Intento volver a dormir, pero no lo logro, las dudas no me dejan dormir. Necesito saber a quién llamaba, si era mi hermana o solo una coincidencia. Cuando los rayos de sol ingresan a la habitación Leandro se despierta y yo me hago la dormida. No quiero echar a perder la mañana con preguntas que se que no poder aguantarme sin preguntárselas directamente. Necesito saber a quien llamaba anoche y porque pedía que no lo dejara solo. Leandro se gira hacia mi y me mira. Yo sigo con los ojos cerrados. Acaricia mi cabello y sonríe melancólico. -          Te pareces tanto a ella. Es como volver a tenerla en mis brazos – vuelve a sonreír melancólico – aunque su parecido es solo físico porque en lo demás son totalmente diferentes – me está doliendo el corazón escucharlo, pero me quedo tranquila para seguir escuchando – no sabría qué hacer si te perdiera a ti también – finaliza para después ir al baño. Unos sollozos escapan de mi al quedar sola. Se que es estúpido que me sienta mal solo por un sueño, pero no es solo eso, sino que también por lo que dijo. Será que esta conmigo solo porque le recuerdo a ella, será que cada palabra bonita, caricias y besos que me da son pensando que soy ella. No, no eso no puede ser. Tengo que preguntarle directamente a él para salir de estas dudas que me están matando, pero no será ahora, no quiero arruinarle las vacaciones a mi hermano. El no debe pagar las consecuencias de mis putas dudas. Después de esa pésima mañana que pase, salimos a disfrutar de Miami. Fuimos a desayunar y luego a ver diferentes lugares turísticos. En la tarde, Leandro nos aviso de que no estaría con nosotros porque debía salir a ver unos asuntos de negocios. Así que con mi hermano nos pasamos toda la tarde tomando sol en la playa. Cuando estaba atardeciendo volvimos al hotel y no encontramos por ningún lugar a Leandro por lo que volvimos a salir solos. Antes de salir le dejo una nota diciendo que fuimos a cenar. Después de cenar, nos fuimos a disfrutar de las brisas de la playa y nos encontramos con la misma fiesta del día anterior. Nos vamos allí y nos encontramos con Damaris, Gabriel, Carol y Bastián, los saludamos y nos entregan unos tragos, nos lo bebemos y nos vamos a bailar. Ya es pasada la media noche y nos van a dejar al hotel. Subo el ascensor como puedo con ayuda de Dylan. Si, si se me pasaron las copas y estoy un poquito ebria. Llegamos a la suite y la abre. Es un Leandro furioso, pero al verme se le cambia su cara por preocupación. Me quita de los brazos de mi hermano para cargarme. Algo le pregunta a Dylan, pero no logro entender por lo ebria que estoy. Me lleva a la habitación y recuesta en la cama. -          No, yo quiero seguir bebiendo – trato de levantarme, pero me caigo. Leandro camina hacia mi y me levanta del suelo. -          No, ya es suficiente por hoy – dice dejándome en la cama – ahora debes de descansar para que se te pase esa borrachera – explica dejándome sola. -          No estoy borracha, estoy bien – reclamo cruzándome de brazos. -          Si, claro por eso no eres capaz de mantenerte en pie – se burla desde el armario. -          Es porque el suelo se mueve, no es mi culpa – trato de defenderme. -          Si, claro – rodea los ojos cuando esta a mi lado nuevamente. Trae e sus manos una camisa. -          ¿para que es eso? – le pregunto señalando la camisa. -          Para cambiarte – explica y yo niego. No quiero que me toque. – si, porque tu vestido esta hecho un desastre – lo señala y yo lo miro y si es verdad, esta sucio. -          Es-ta bien, pe- pero yo lo ha-hago – le señalo extendiendo la mano para que me entregue la camisa. Me la entrega y me levanto como puedo. Camino hacia el baño, pero tropiezo casi cayendo. Leandro me toma de la cintura para que no me caiga. – NO – le quito sus manos enojada. -          Si, porque estas muy borracha y no te puedes mantener parada – refunfuña intentando tomarme de nuevo, pero lo esquivo. -          No quiero que me toques – digo entre dientes enojada. -          ¿Por qué? ¿Qué pasa amor? – pregunta confundido. Me rio. -          ¿Qué por qué? ¿enserio? – niego con una sonrisa sarcástica cuando él no responde – será porque yo no soy ella – le grito rabiosa - no soy Sophie – una lagrima cae por mi mejilla – no soy a quien amas de verdad – me seco las mejillas con fuerza. -          ¿Qué? ¿Por qué dices eso? – pregunta nerviosa – yo a ti si te amo Alondra – dice cuando termino de llegar al baño – eres mi mujer – me encierro en el baño con seguro y me paro frente al espejo. Estoy horrible y peor con las lagrimas que me corren por mis mejillas. Al ya estar más tranquila me limpio la cara y me quito el vestido para ponerme la camisa. Lista salgo del baño. Leandro esta sentado en la cama con sus manos entrelazadas, al verme se levanta y camina hacia mí. Con una mano lo separo, en su mirada se ve suplica. No hablo, solo paso por su lado y me voy a la cama. Cierro los ojos esperando a quedarme dormida, tuve suficiente por hoy.    
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