| ADN |

1789 Words
POV Santiago Después de muchos meses vuelvo a sonreir. 2 meses han pasado desde que Ali vino a mi oficina y aunque he tratado de que todo vaya lento entre nosotros, cuando me pidió volver a dormir juntos no pude decirle que no. Ya no he vuelto a dormir en la oficina. Ahora que puedo, quiero recuperar el tiempo que estuve alejado de ella y acompañarla lo que queda de embarazo, ya pronto nacerá nuestro bebé. Mis manos no se quedan quietas cuando siento a mi bebe moverse. En la noche me levanto para calmarlo un poco ya que siento como patea fuerte y no deja dormir a Ali. Aún no he querido pensar en el divorcio porque no quiero tomar una decisión apresurada. No he pensado en retomar mi relación con Ali aún estoy esperando a que nazca el bebé y aunque nos hemos besado algunas veces no hemos ido más allá. — ¡Amor! — dice Ali caminando rápido hacia mi y me recibe con un abrazo. — Hola Ali, ¿Cómo has estado? — pregunté agachándome a la altura de su barriga para darle un beso a mi bebé. Ya no falta nada para tenerlo entre mis brazos. — Bien pero muy agotada, ¿Crees que podrás acompañarme a comprar algunas cosas del bebé mañana? — preguntó — Por supuesto que sí. ¿Ya comiste? — pregunté tomando su mano y nos acomodamos en el sofá. Estiró sus piernas y la cubro con una manta. Siento como apoya su cuerpo en mi cuando me siento a su lado. — La empleada está haciendo una sopa, comeré aquí sí se puede — respondió —- Santi, sé que me pediste que no te presione pero quiero saber qué pasará cuando nazca el bebe ya queda poco — dijo tocando su pancita. — Ali sé que es importante definir nuestra relación pero por ahora enfoquémonos en el bebé, ¿Está bien? — pregunté — Como tu digas. ¿Quieres acompañarme durante el parto? — preguntó — Claro que sí, estaré a tu lado apoyándote — dije tomando su mano, pero ella fue más allá y se pegó a mi. — Santi si yo no estuviera así podríamos reconciliarnos en la habitación — dijo sentándose sobre mí. — El embarazo no tiene nada que ver Ali, yo te hubiera hecho el amor cada día sin restricciones, pero ahora no es tan fácil hacerme de la vista gorda. Yo te amo, pero si te dejo pasar esto lo volverás a hacer — respondí mientras sentía su trasero moverme en mi regazo. No soy de palo y ese movimiento hace que mi m*****o se despierte. Ha pasado tanto tiempo desde la última vez que tuvimos intimidad que entiendo por qué está así pero no puedo ni debo ceder tan rápido. — Santi, podemos intentarlo. Te necesito — dice apretando más cuando sintió a mi m*****o muy duro. — Vamos a que te des un baño, eso ayudará a bajar las ganas — dije ayudándola a levantarse. Subimos a la habitación y preparé la bañera para ella. Tome su mano y la guíe para evitar que se caiga. — ¿Quieres que te ayude? — pregunté y negó. — No, no quiero que me mires, desde que estoy embarazada me siento fea y deforme. Ahora lo siento aún más ya que yo quería que tú y yo estuviéramos juntos y tú no quieres. Es probable que yo ya no te guste — dijo entre lágrimas. — No eres fea Ali, mucho menos deforme, estás cargando en tu vientre a nuestro bebé. Jamás te haría menos por eso, yo también tengo muchas ganas pero no es fácil — respondí — Santi es un deseo carnal, te necesito. Solo déjate llevar por lo que sientes, sin importar nada más — dijo y la miré por un momento. Tome su rostro entre mis manos y junte sus labios con los míos, mis manos recorrieron su hermoso cuerpo hasta que llegaron a mi bebé. — Duerme hijito — dice Ali mientras hace movimientos circulares sobre su vientre. — Hemos asumido que será niño, si es niña no va a perdonarnos— dije riendo. — No te culpo siempre que pienso o sueño con el bebé es un niño muy parecido a ti — dijo Ali y vi como sus ojos se iluminaban al hablar del bebé. Empecé quitando su ropa poco a poco hasta que solo se quedó en ropa interior. La llevé a la bañera y la acomodé en medio mientras terminaba de quitar su brasier. — No te cubras — dije cuando cubrió sus pechos con su brazo. — Se ven mal — dijo — están más grandes y caídos —- Te ves perfecta Ali, tu cuerpo ha cambiado por el bebe, ahora usarás tus pechos para alimentarle, seguramente están más grandes por la leche. — Si — dijo quitando la mano — Están pesados y duros — tomó mi mano obligándome a tocarlos y si los sentía como ella dice. Iba a quitar mi mano cuando un gemido salió de su boca. Y ella tiraba la cabeza para atrás. — Ali, termina de bañarte, te espero afuera — dije saliendo del baño. — ¡Santiago! ¡Santiago! — grito pero no quería volver a entrar — Santiago me duele mucho por favor entra — dijo y abrí la puerta la encontré tratando de levantarse. — No sé qué hacer —- dije tomándola en mis brazos — Buscar algo de ropa o cualquier cosa y llévame al hospital — dijo llorando. Asentí con la cabeza y así hice y salimos de la casa rápidamente. Llegamos al hospital y la ingresé por emergencias después de llamar a su doctora. — Santiago — dijo la doctora — el bebé ya va a nacer, ¿entrarás? — preguntó asentí con la cabeza — Ali no tiene nada de sus cosas por favor tienen que traer el maletín del bebé. — No preparé nada — dijo Ali apenada, seguro quería que la acompañe mañana para comprar las cosas. — No importa, le pediré a Mario que nos ayude, él debe saber ya que tiene 3 hijos. Ve con la doctora yo iré en un momento. Llame a Mario y le pedí que hiciera un maletín con lo necesario. — ¿Todo en blanco? — preguntó y cerré mis ojos, Ali imaginaba un niño pero yo siempre vi una hermosa niña. — Cómprale algo azul y algo rosa — dije terminando la llamada. Todo lo que pasó después fue muy rápido y cuando me di cuenta estaba en la habitación y Ali estaba pujando. — No tengo fuerzas — gritó — Ali el bebé debe salir, si no puedes dar parto natural será cesárea — dijo la doctora. — No cesárea no, no quiero ningún corte en mi piel — dijo. Tomó mi mano y la apretó fuerte mientras pujaba, me daba pena su dolor pero no podía hacer más para ayudarla. Poco más de 20 minutos escuché el llanto del bebé, la doctora se acercó a nosotros para que yo pudiera cortar el cordón. — Muchas felicidades, es una hermosa niña — dijo sonriendo. Voltee a ver a Ali y ella ni siquiera veía a la bebé, de seguro está muy cansada. — La llevaremos a limpiarla y podrá verla muy pronto. Por ahora debe salir, llevaremos a Ali a una habitación muy pronto. Salí de la habitación muy contento de que mi bebé por más que se adelantó nació bien. Cuando salí encontré a Marío y fui a dejarle las cosas a la doctora. — Felicidades — dijo Ángel cuando llegó. — ¿Cómo te enteraste? — pregunté y señaló a Mario — Muchas gracias por estar aquí. — Es mi deber como amigo y abogado, ya pedí que realizaran la prueba de ADN no te preocupes por nada — dijo Angel y asentí con la cabeza. Me sentía terrible por dudar de ella, pero… ¿Y si no fuera mi hija? Ni siquiera quiero pensar en esa posibilidad. Me asomé a mirarla, se veía tan linda durmiendo en medio del caos con los otros bebés llorando. — ¿Ya tienen un nombre? — preguntó — Me gustaría que se llame Kelly como mi madre pero luego lo hablaré con Ali — le dije. — Muchas felicidades nuevamente, estoy muy contento por ti, se te ve muy feliz. Estoy seguro que es tu hija, lo sabremos en 3 días les pedí los resultados lo más pronto posible — dijo tocando mi hombro antes de irse. Tenía que esperar 3 días para ser el hombre más feliz del mundo o el más desdichado. ¿Cómo confiar? ¿Cómo puedo volver a creer en ella? Me quedo frente al vidrio mirando a mi hija por horas hasta que veo que mueven su cuna y me acerco a la puerta. — La llevaremos a la habitación, esta hermosura ya debe comer — dice la enfermera y yo camino detrás de ella. Cuando llegamos a la habitación encontré a otra enfermera discutiendo con Ali por que no quería darle de comer a la bebé. — ¡No me sale leche! — dijo pero ¿Si hasta hace poco en la casa sus pechos sus pechos se veían llenos? — Es importante que le dé de comer, su bebé es prematura, no llegó ni siquiera a las 39 semanas — dijo la enfermera. — Ali ¿Qué sucede? — pregunté moviendo la cortina que cubría la cama. — Santi no me sale leche, pero intentaré darle de comer a la bebé — dijo en un tono diferente de voz. La enfermera que estaba discutiendo con ella se fue y la que tenía empujando el carrito donde estaba mi bebe se la dió y le explicó cómo darle de comer. Mirarlo era hermoso, pero toda mi felicidad se empaña con la cara de dolor y muecas de desagrado que hacía Ali, no puedo culparla, debe ser doloroso. Felizmente la bebé se llenó rápido y me enseñaron cómo sacarle el chanchito y a ponerla en su cuna. Miraba su carita hermosa y en mi interior rogaba que fuera mi hija, por ella haría lo que fuera. Tres días habían pasado, yo ni siquiera podía dormir pensando en los resultados de la prueba de ADN. Estaba en la cama mirando como descansaban Ali y Kelly cuando mi teléfono de pronto sonó. Me levanté rápidamente ya que quien llamaba era Angel. — Amigo ¿Que paso? — Ya tengo los resultados, ¿Voy a tu casa o te los digo por teléfono? — preguntó — Pue… puedes … decirme — dije nervioso. — Tranquilo Santi, Kelly es tu hija — dijo devolviéndome la vida.
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