Llegó al edificio donde estaba ubicada la revista y corrió al interior. Como lo había supuesto, ella no estaba. Al ver que la recepcionista aún se encontraba en los alrededores, la abordó preguntándole por Jessie. —Se fue hace una hora —dijo la mujer mientras sacaba un peine de su cartera para arreglarse el cabello antes de retirarse del trabajo. Su jornada por fin había terminado. —Fui a su casa y no está. ¿No sabes si tenía planes? —preguntó, controlando la desesperación que lo abrumaba. La mujer alzó los hombros con indiferencia. —No iba sola, la acompañaba uno de los redactores. Quizás fueron a tomar algo o a cenar. El hielo se extendió por las venas de Ethan, paralizando los latidos de su corazón. —¿Un redactor? ¿Será Oswald? ¿Iba con Oswald? —quiso saber casi al borde de la hist

