Pov Alex Me senté frente a Amalet, observándola con atención. Algo estaba raro en ella. Siempre vestía con elegancia, llena de joyas y ropa costosa, como si el lujo fuera parte de su piel. Pero ahora… ahora parecía diferente. Siempre la había visto como alguien elegante, impecable. Su ropa siempre era costosa, sus joyas brillaban bajo la luz y su perfume solía ser un sutil recordatorio de su gusto refinado. Pero ahora… ahora era diferente. Su piel parecía más pálida de lo normal, como si hubiera perdido parte de su vitalidad. Su cabello, aunque aún bien peinado, no tenía el mismo brillo sedoso de siempre. Sus movimientos eran lentos, como si cualquier acción le costara más de lo debido. Incluso su postura, siempre perfecta y orgullosa, ahora parecía ligeramente encorvada. Fruncí el ce

