Pov Alex Observé la caja azul frente a mí, sin atreverme a tocarla todavía. Habían pasado cuatro días desde que la prometida de Soren me amenazo y me regalo la caja azul, cuatro días sin verlo, cuatro días de un silencio absoluto que me carcomía por dentro. No había recibido ninguna otra advertencia desde entonces, pero la sensación de inquietud seguía arraigada en mi pecho, como una presión constante que no me dejaba en paz. La caja seguía en mi habitación. Solo estaba ahí, con su lazo plateado cuidadosamente atado, esperando a que la abriera. Había pasado horas ignorándola, fingiendo que no estaba ahí, pero la incertidumbre era un veneno lento y cada vez más difícil de soportar. ¿Que había adentro? ¿Era una advertencia más, un recordatorio de que no pertenecía aquí? ¿O acaso era algo

