Parte 1 El aire en la cripta era más espeso que en ningún otro lugar del templo. Elena descendÃa por una escalera de piedra gastada, con la daga de su madre en la mano derecha y una antorcha en la izquierda. Detrás de ella, Lucien avanzaba en silencio, con los sentidos aguzados. Cada paso resonaba como un eco dentro de una tumba que parecÃa no tener fondo. —¿Estás segura de que quieres hacer esto? —preguntó él en voz baja. —Varek dijo que la verdad está aquà abajo —respondió Elena—. Y si voy a sentarme frente al Consejo en la noche del despertar… necesito saber quién soy realmente. Lucien asintió, aunque su expresión se mantenÃa tensa. Algo en la oscuridad parecÃa observarlos, sin moverse, sin emitir un solo sonido. Como si las paredes respiraran. Al llegar al final de la escalera, u

