Llegué prácticamente a la madrugada a mi departamento; simplemente, me recosté y desperté al mediodía. En este momento estoy almorzando con Carla quien tiene una pésima cara. —¿Quieres que hable con mi padrino?— Le propuse, estoy seguro que él no tendría ningún problema al contratarla. Ella niega con la cabeza —¡Vamos, Carla!— Insisto —Mejor dime por qué esa cara de tonta Regina — Se burla —Nada— Intenté disimular mi sonrisa —¡vamos, Regina!, no volviste en toda la noche. —¡Basta! Ella ríe porque entendió mi respuesta —No me lo esperaba de ti pensé que lo harías esperar años. —Yo también, pero lo amo tanto que no me aguante, fue muy lindo conmigo y lo mejor es que nos dimos cuenta de que Mario no abuso de mí. —¿cómo? —No lo sé, al parecer mintió el cerdo, anoche perdí la v

