—No quiero hacerlo así— señalé su rostro —Sabía que dirías eso Él con cuidado y suavidad coloca la venda en mis ojos y la amarra alrededor de mi cabeza. En ese momento todo se volvió oscuro, solo podía sentir sus labios y sus manos en cada parte de mi cuerpo. Por supuesto, no dejaba de temblar. Sus labios se apoderaron de los míos mientras él bajaba las tiras de mi vestido. Con mi ayuda me lo quitó de la cabeza para arriba dejándome en ropa interior. Escuché cuando su ropa también cayo al pasto, podía ver la sombra de su cuerpo desnudo a través de la venda. Sentía su cuerpo desnudo sobre el mío. Enrede mis manos en su cabello y fui desendiendo hasta acariciar su espalda mientras él me besaba con pasión y desenfreno apoderandose de mi respiración. Sus manos recorrían mis piernas acari

