14. Reencuentro parte 1

1473 Words
POV IASON Nunca me gustó esperar, no cuando sé que algo importante está en juego y ahora, sentado en el borde de este maldito sofá, con los dedos tamborileando contra mi rodilla, siento que cada minuto es una tortura... Theo no llega -¿Y si no viene? ¿Y si Kira o alguno de sus tíos le dijeron algo para que se mantenga alejada de mi? ¿por qué diablos harían eso? ¡nadie sabe de lo nuestro!..- Respiro hondo, pero no sirve de nada, no consigo calmarme y me siento como un idiota esperando a la única persona que podría arrancarme el corazón de un golpe y ni siquiera se daría cuenta. El reloj marca las 8:57.. Tres minutos... Tres jodidos minutos antes de que decida darme por vencido. -No va a venir- me digo, aunque por dentro sigo rogando que sí. Y entonces escucho los pasos, la puerta se abre y ahí está.... Theo ¡Mi Theo! La puerta se cerró detrás de ella con un leve clic, por unos segundos ninguno de los dos dijo nada, solo el sonido de las respiraciones, contenidas se escuchaban en el lugar, trae la máscara de frialdad tan bien puesta que casi me convence de que no le importo, pero cuando la miro bien… sé que está igual que yo. -Llegas tarde- digo, solo para no soltar algo estúpido como “te extrañé” o "te ves hermosa" -No estaba segura de venir- responde, cruzando los brazos -Pero aquí estoy como querías.. Pero necesito respuestas, Iason- dice tajante -¿Respuestas?- pregunté nervioso, no sabía cuáles quería, aunque sinceramente no tenía muchas para darle -Sí- su voz se tensó -¿Por qué me dejaste? ¿Por qué te fuiste como un cobarde? ¿Por qué me dejaste sola cuando te entregué.. todo de mi?- se que se está conteniendo Tragué saliva, cada palabra era como un golpe en el pecho -!Porque me obligaron Theo! Mi padre…- suspiro, apretando el puño -No sabes lo que me advirtió.. si no me alejaba de ti- dije con sinceridad y un enorme nudo en mi garganta -¿Y qué? ¿Lo dejaste ganar?- sus ojos se llenaron de lágrimas, pero no parpadeó -¿Tanto miedo le tienes?- -No era miedo por mi ¡Era por ti carajo!- respondió con la voz rota -Él dijo que si seguíamos juntos, no te iba a dejar tranquila, tenia formas de hacerte daño Theo, aún las tiene.. tú no sabes lo que es vivir con el peso de tener un padre como el mío.. que parece que de la noche a la mañana simplemente dejo de amarme... De verme como su mald¡to hijo- Ella bajó la mirada, quiso creerme, quiso odiarme pero no pudo, pude notarlo por ese brillo en sus ojos -¿Sabes lo que dolió?- preguntó, con un hilo de voz -No fue solo que te fueras, Iason… fue que nunca dijiste nada, que no me diste ni la oportunidad de saber todo esto antes.. Solo desapareciste- Di un paso hacia ella -Si te hubiera visto ese día, no me habría ido, habría quemado el mundo Theo... necesito que lo entiendas- le dije con sinceridad Los ojos de Theo se encontraron con los míos, y por un instante todo lo que nos había separado se desvaneció, no había familias, no había traiciones, solo nosotros -Te odié tanto- confesó, casi en un susurro -Y al mismo tiempo, nunca dejé de…- se interrumpió, mordiéndose el labio, yo quería que terminara, di otro paso, tan cerca que podía sentir su respiración -Dilo- le pedí, casi, casi se lo exigí -¿Para qué?- dijo ella, casi temblando -Ya no importa, no te importé en aquel momento, no te importé cuando mamá prácticamente me orillo a salir con Niko ¡y menos te importé cuando dejaste que me entregara a otro hombre para borrar tus caricias de mi piel!- eso me caló, me dolió más que cualquier otra cosa y al mismo tiempo, me molestó enterarme saber de su propia boca que estuvo en los brazos de otro, mi vista se volvió roja de la ira que recorría mi cuerpo de solo imaginarla -¡¿A si?! y dime.. ¡¿Lo lograste?! ¿Lograste borrar mi rastro de tu cuerpo?- escupí con dolor, ella no bajo la mirada ni un segundo, su frente en alto, con esa seguridad que siempre me fascinó de ella y sus ojos clavados en los míos, no respondió, pero sonrió al verme enojado, al ver lo que sus palabras eran capaces de hacer en mi.. así que no pude contenerme, sin cuidado alguno me acerque a ella y la tome entre mis brazos, con un poco de fuerza recargué su cuerpo en la pared y de manera desesperada tome sus labios con ferocidad, sus manos viajaron a mi cabello, tomo un puño en cada mano y jaló fuerte al mismo tiempo que correspondía a mi beso con la misma intensidad, sus piernas ya estaba enrolladas en mis caderas, pero no había ternura, no había calma, solo había hambre, de ella, de su piel, de todo lo que me había estado prohibido... Theo me miraba como si me odiara, pero me besaba como si me necesitara para respirar ¡Y eso me volvió loco! Mis manos no sabían dónde quedarse.. su cintura, su espalda, su cuello, su bien torneado culo… quería sentirla en todas partes, quería creer que todavía era mía, aunque el mundo dijera lo contrario... Caminé con ella hacia el sofá, pero antes de poder hacer nada, ella se soltó de mi, se puso de pie, respiraba hondo, pensé que todo esto había acabado, estaba quieta viendo hacia abajo, pero en un rápido movimiento me empujó, caí sentado, en su mirada pude ver fuego, ella quería tener el control, levanto su falda hasta su cintura, no se quitó una sola prenda, camino hacia mi con seguridad y firmeza, sin dejar de verme a los ojos, se sentó sobre mis rodillas y comenzó a desabrochar mi pantalón, intenté ayudarle, pero recibí un manazo para que me alejara, sus ojos azules estaban oscuros y brillantes, liberó mi erección sin esfuerzo. -Ya no soy la chica de 21 que te cogiste y dejaste sola en Kea- me dijo con voz ronca y empezó a pajear deliciosamente de arriba hacia abajo mi polla, jugando con mi cordura, todo sin dejar de mirarme, sonrió con satisfacción, me tenía en su manos y se dió cuenta, se colocó a horcajadas sobre mi, deslizó su diminuta braguita blanca hacia un lado y me introdujo dentro de ella, no me dejó decir una sola palabra en mi defensa, pero igual no hubiera podido, estaba literalmente tocando el cielo con las manos, se movía hacia arriba y hacia abajo cada vez más fuerte, cada vez más rápido, intenté tomar su trasero y ella entrelazó nuestras manos para después ponerlas en el respaldo a la altura de mi cabeza y siguió moviéndose como una mald¡TA diosa sobre mi, yo estaba casi delirando de placer, jadeando como un puto perro, pero no le iba a dejar toda la diversión a ella, no por qué no sabía si esto iba a repetirse, ágilmente la posicioné recostada en el sofá -Yo tampoco soy el chico pendejo de 23 griega loca..- le dije y ataque sus labios mientras entraba en ella ferozmente, la embestía como si mi vida dependiera de ello, me excitaba cada vez más escuchar los jadeos y gemidos que ya no pudo contener, cada vez que ella me arañaba la espalda, sentía que me reclamaba por cada año que me fui y yo, con cada beso que bajaba por su piel, le decía que estaba ahí, que no pensaba irme nunca más, era salvaje.... era su furia y la mía chocando como dos tormentas, no hubo mas palabras, solo suspiros ahogados, mordidas desesperadas, el sonido de dos corazones que no podían latir más rápido, estar dentro de ella otra vez fue como regresar a casa, pero una casa que ahora ardía en llamas ¡era tan estrecha! no había suavidad, solo ese choque de emociones, ese querer borrarlo todo con cada movimiento, ella se aferraba a mí como si no existiera un mañana, y yo… yo no quería que existiera uno.. La hice mía y me hizo suyo, los dos buscando tener el control, fue feroz, caótico, como si el mundo fuera a explotar en cualquier momento y de alguna forma, eso lo hacía perfecto, de pronto sus uñas se enterraban en mi espalda de nuevo mientras gritaba mi nombre cuando el orgasmo la invadía y su interior estaba deliciosamente estrecho estrangulando mi polla, no pude soportar más y me derrame dentro de ella al mismo tiempo que de mi garganta salía un gemido gutural con su nombre...
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD