NARRADOR OMNISCIENTE
Alexandros Drakos era de esos hombres que parecían hechos de piedra, su mirada siempre firme, su voz baja pero cargada de una autoridad que no necesitaba gritos, la gente lo describía como frío, calculador, incluso cruel… y en parte tenían razón. Pero nadie sabía que, muchos años atrás, hubo un hombre distinto, uno capaz de reír sin reservas, de amar sin pensar en las consecuencias.
Ese hombre se fue el día que la vida decidió arrancarle a la única mujer que había amado de verdad.
Casi no habla de ella con nadie, era como si al pronunciar su nombre el dolor volviera a hacerse tan real que lo obligara a derrumbarse. Guardó esa herida tan hondo que con el tiempo se convirtió en parte de su carácter.. la frialdad.
Cuando el estaba mas que enamorado de esa mujer casi inalcanzable, incluso para alguien como el, Melina llegó justo en ese momento, hermosa, elegante, con esa sonrisa dulce que convencía a cualquiera de que era una mujer frágil, casi indefensa, engaño a Alexandros y a toda la familia Drakos, quien ya destrozado por dentro, por qué su amor, sin entender por qué, no pudo ser, nunca imaginó que detrás de esa máscara de nobleza que siempre portaba Melina, había una mente calculadora, tan ambiciosa como la suya pero con objetivos mucho menos nobles.
Fue un error, un error del que todavía se arrepentía, se emborrachó y despertó junto a su actual esposa, desnudo y sin recordar un carajo.. un día, casi sin entender cómo, Melina apareció frente a su familia diciendo que estaba embarazada de Iason.
Los Drakos, con su apellido y sus normas de honor rancias, no le dieron opción “Un Drakos responde por lo que hace”. Alexandros, aturdido y presionado, terminó casándose con una mujer que no amaba, convencido de que era lo correcto, al principio intentó verla como una aliada, como alguien con quien construir algo sólido por el bien de su hijo. Pero con el tiempo descubrió lo que en verdad era Melina, una mujer de ambición feroz, que escondía su veneno detrás de palabras dulces y una imagen impecable, él se hizo más frío, más duro... Ella más hábil, más calculadora.
Y el pequeño Iason quedó en medio... Iason, su único orgullo, lo único que lo mantenía cuerdo, pero cuando sus padres murieron y se enteró del verdadero rostro de su esposa, todo cambió, cuando Iason entro en la adolescencia, la vida hizo aún más duro a Alekos, tener a su verdadero amor tan cerca y a la vez tan lejos y sabiendo lo que en ese momento sabía, lo convirtió en un hombre "desalmado"
Lo que Alexandros jamás le contó a nadie era que, cada vez que veía los ojos de Theo Laskaris, tan parecidos a los de su madre.. algo dentro de él se quebraba, porque le recordaban de forma brutal, todo lo que había perdido, todo lo que Melina le había quitado y que de paso, no podía darle ..
EN LA ACTUALIDAD
La sala de los Drakos siempre estaba impecable, las cortinas caían como una cascada de terciopelo, el piso brillaba como un espejo, y en el centro de todo, Melina jugaba su papel a la perfección, la esposa elegante, delicada, la mujer que mantenía la casa en orden y el apellido en alto.
Alexandros la observaba desde su sillón de cuero, sin decir nada, mientras ella hablaba como si tuviera el control de todo.
-Te vi muy pensativo en la reunión de beneficencia de este año- comentó Melina, sirviendo una copa de vino con su sonrisa estudiada -¿Acaso Mihalis dijo algo que te incomodara? Sabes que no podemos dejar que esa gente de los Laskaris nos vea débiles-
Alexandros levantó la vista lentamente, con esa calma que siempre la desconcertaba -¿Débiles?- repitió con una media sonrisa -No hay nada más peligroso que alguien que aparenta ser débil, ¿no te parece, Melina?-
Melina frunció el ceño por un instante, pero lo disimuló rápido, bebiendo un sorbo de vino, no supo por qué, ni en que momento pero desde hace años que su marido la miraba distinto. Como si hubiera algo detrás de esos ojos que antes no estaba ahí, algo que la inquietaba al principio, pero al ver que ella seguía haciendo y deshaciendo a su antojo, le quitó importancia -Yo solo digo que debemos cuidar cada movimiento- dijo ella, acomodándose el collar de perlas -Ahora que Theodora ha vuelto… no podemos permitir que se acerque a Iason otra vez.. sabes que no me gusta siquiera pensar en ese tema-
Alexandros apoyó los codos en los brazos del sillón y la observó en silencio, dejando que el peso de su mirada hablara por él y finalmente dijo -Theo Laskaris no es tu problema Melina, ni lo será, a menos que tú lo conviertas en uno, creeme.. no te gustará meterte con ella-
Melina forzó una sonrisa -¿De qué hablas? Yo solo pienso en lo mejor para Iason-
Él soltó una leve risa sin humor, un sonido seco, casi cortante -Claro que sí… siempre pensando en lo mejor para él- Se inclinó hacia adelante, como si quisiera asegurarse de que ella entendiera cada palabra -No te preocupes Melina… Yo tengo todo bajo control-
Por dentro, Alekos sabía perfectamente que no podía confiar en ella, ya la había visto manipular a la gente una y otra vez, siempre con esa máscara de mujer vulnerable, pero lo que ella no sabía era que él ya no jugaba en el tablero de Melina, tenía un plan, uno que cambiaría el rumbo de muchas cosas y aunque todavía era temprano para mostrar sus cartas, cada palabra que decía y cada silencio que guardaba lo acercaban más a su objetivo.
Melina, sin darse cuenta, sonrió como si hubiera ganado otra batalla, Alexandros, en cambio, solo pensó -“Que siga creyendo que lleva la delantera… le queda poco tiempo para darse cuenta de lo contrario"-
POV ALEKOS
Melina cree que me engaña, cree que no sé la clase de serpiente que es, pero yo aprendí hace mucho que el mejor momento para destruir a tu enemigo es cuando cree que está ganando, jamas en mi vida me había sentido tan imbec¡l como cuando supe la verdad, mi vida de por si ya era un tormento al saberla tan cerca y a la vez tan lejos.. pero cuando me enteré de todo.. quería morirme ¡Fui un completo id¡ota! Pero ya no había marcha atrás.. fueron tanto años, tanto sufrimiento que no podía simplemente olvidar, por eso la perra de Melina me las va a pagar y sin contemplaciones, solo estoy esperando el momento justo, por ahora no tengo que preocuparme por eso.. las cosas están casi como quiero que estén, lo único que me detiene es que el pendejo de Iason está empecinado en estar con ella.. y eso.. jamas lo voy a permitir, sobre mi cadáver mi sangre se mezcla con… mejor olvido eso, no quiero ponerme de malas de nuevo, no ahora que tengo todo listo para mi viaje, tomo mi abrigo y salgo del despacho, este viaje no es un negocio, es personal ya cuando regrese me voy a encargar de hablar con Iason, por primera vez en la vida sin mascaras, le haré entender por las buenas o por las malas que bajo ninguna circunstancia lo voy a dejar estar con Theodora, por lo pronto voy a descansar por que solo tengo un par de horas para descansar, no digo que para dormir por que eso a estas alturas de mi vida es imposible, y cuando salgo a hacer este viaje en específico, la ansiedad me gana, es inevitable sentir desesperación por que llegue el momento de cruzar la puerta y simplemente verla…