Corría algo de frío aquel día, quizás porque el otoño había llegado hace poco, o quizás por el ambiente extraño que estaba inundando Servury desde que habían encontrado el chico muerto. Seline era consciente que las cosas se estaban poniendo feas, pero llevaba mucho tiempo en busca de aventuras y sabía que ella era más rápida con su arco que cualquier lobo, así que decidió quedarse con Aland durante el tiempo que fuera necesario. Después de dejar el cuerpo del chico en manos de un médico se habían reunido todos en la taberna para averiguar porque éste se encontraba fuera de la posada, pues, entre las órdenes que había dado Aland al hacerlos volver, estaba también la de no salir de allí. Todo parecía complicarse más cuando uno de sus hombres, Rod, entró en la taberna y les informó que cuan

