POV Madisson
—Lamento interrumpir su grandiosa celebración, pero este pobre diablo que no hace parte de su lujoso mundo, vino por lo que le pertenece —aquello salió con burla y total sarcasmo, me giré de forma lenta, Nathan a mi lado miraba a la figura acercarse, Connor tenía una sonrisa cínica, llevándose la mirada de todos— Temo que deberán quedarse con las ganas, porque mi mujer no va a casarse con este niño de papi y mami —Connor lanzó el cigarrillo al suelo y lo apagó con la punta de su zapato mientras caminaba hacía nosotros.
Ese, mi mujer sonó con propiedad, una proclamación de que le pertenecía, trague con dificultad al verlo detenerse frente a mí, me reparó por completo, el desagradó marcó su rostro al ver el vestido.
Su mano se dirigió hasta mi rostro, y con su pulgar acarició mi labio inferior, mientras mordía el suyo.
El silencio fue sepulcral, nadie dijo nada como si su llegada les hubiera quitado el habla y la capacidad de reaccionar a todos, hasta Nathan a mi lado parecía inmóvil.
—Bonita, es hora de irnos — Tomó mi mano y se giró para salir de la iglesia, pero mis pies no respondieron, seguía sin entender qué estaba sucediendo, al notar que no me movía, soltó mi mano, me tomó entre sus brazos, me alzó y empezó a caminar a la salida.
—Connor Dixon que crees que hace—Gritó mi padre con disgusto —Baja a Madisson ahora y desaparece como todos estos años —El agarre de Connor en mis piernas se hizo más fuerte, las facciones de su cara se volvieron tensas y un brillo molesto se reflejó en su mirada.
—Imagino que aquello te hizo muy feliz Carlos, lastima que no duró tu felicidad, al igual que el responsable de eso…. Ahora Madisson viene conmigo, intenten impedirlo y terminarán por arrepentirse.
Mi padre ignoró por completo su advertencia, a paso veloz trató de acercarse a Connor, pero antes de poder tocarlo siquiera un grupo de hombres armados irrumpió en la iglesia haciendo a mi padre paralizarse.
La sonrisa burlona de Connor al ver a mi padre me dió escalofríos, no era el Connor que yo conocía.
—Si quieres tus manos no vuelvas a tratar de tocarme. Mi mujer viene conmigo te lo dije. Ahora vuelve a tu maldito lugar y quédate allí. Esto va para todos, el que intente intervenir tendrá un fin trágico.
Dijo con total sarcasmo, beso la punta de mi nariz mientras reía con picardía y sin perder más tiempo me sacó de la iglesia, mientras el grupo de hombres lo rodeaba evitando que cualquiera pudiera acercarse.
Al sentir los rayos del sol en mi cara mi mente volvió en sí, la sorpresa había pasado, ahora sólo sentía enojo, rabia. La decepción y dolor que causó su partida regresó de golpe.
—Bájame, no tienes derecho de venir y arruinar mi boda —le dije en tono alto, mientras luchaba por bajarme.
—Quieta Madisson —fue todo lo que dijo mientras me apretaba contra su cuerpo.
—Que me bajes maldita sea, es mi boda, quién te crees para venir y dañar todo. Mi futuro esposo me espera, déjame ir —sentí amargura al decir futuro esposo, no quería hacerlo, pero él no tenía que saberlo, no después de lo que me hizo.
—¿Futuro esposo? ¿Dónde está tu futuro esposo? No veo nadie por aquí, ni siquiera fue capaz de decir nada al verme tomarte en brazos, mucho menos al sacarte de la iglesia y mira. —se giró conmigo en brazos para ver la entrada de la misma. —Ni siquiera es capaz de salir por ti, no le interesas Madisson. —Su voz gruesa me hizo sentir diminuta, tenía razón nadie había salido a intentar detenerlo, ni siquiera mi madre, solo lo dejaron llevarme.
—No importa igual no iré contigo, no somos nada Connor, tampoco me interesa estar cerca de ti, volveré allí y me casaré y tu no vas a evitarlo.
—El tatuaje en tu dedo anular dice todo lo opuesto, si no soy nada en tu vida porque no lo has quitado. —escondí mi mano evitando que lo viera, aquel tatuaje lo hicimos hace 6 años, después de entregarle mi primera vez, fue algo simbólico, yo era suya y él era mío para siempre.
—Eso solo lo mantengo como recordatorio, para nunca olvidarme de como te fuiste y me abandonaste con una promesa vacía, una que nunca estuviste dispuesto a cumplir —respiro de forma pesada y dolida, pero no dijo nada.
Siguió caminando conmigo en brazos, ignorando mis advertencias, y mis gritos de molestia, la iglesia tras nosotros empezó a desaparecer y una punzada de incomodidad se alojó en mi pecho, no les importó, ninguno allí dentro hizo nada para ayudarme.
Unos autos lujosos esperaban, lo cual me pareció extraño, él Connor que yo recuerdo no tenía dinero para estos lujos y mucho menos para tener escoltas armados, como los que nos seguían.
—Sube al auto —ordenó mientras me dejaba pararme sobre mis pies, ignore su orden y camine en sentido contrario, siendo detenida por su agarre en mi brazo —Te dije que subieras al auto.
—No, y no vas obligarme Connor Dixon…..
Mis protestas fueron callada por sus brazo en mi cintura, me alzó y me hizo entrar al auto seguida de él, aquella camioneta era más lujosa aún por dentro, costaba miles de dólares, ni siquiera Nathan se deba esos lujos, empecé a preguntarme cómo obtuvo esto, la ropa que usaba era de diseñador, de solo ver el corte y la tela dejaba en evidencia la costoso que era.
—¿Sus órdenes señor? —preguntó el chófer al bajar la ventanilla divisoria.
—Directo a la finca, avisa que voy en camino —ordenó con mucha autoridad, el chófer asintió y volvió a cerrar la ventanilla.
—Tienes chófer, auto lujoso, una finca. Lograste tu cometido, obtuviste dinero, abandonarme al parecer valió la pena —le solté con sarcasmo, pero dolida al mismo tiempo.
—No tienes tienes idea de lo que dices Madisson. Además tú tampoco cumpliste tu promesa, no tienes cara para reclamar nada —Me dijo en tono seco.
—Te espere, lo hice por cuatro años, ¡cuatro años!, tú no volviste y yo hice inicie una nueva vida, tengo todo el derecho —le grite molesta.
—Muy poco te duró el amor Madisson, tan poco que preferiste entregarte a un niño rico. Si al menos fuera otro hombre, pero Nathan, no tienes idea de la clase de hombre que es —sonreí con burla al escucharlo, qué sabe él de mi amor, que sabe de lo que me lastimo ese maldito amor.
—No pidas algo que no diste, Tu tampoco me amaste, así que estamos a mano. Y en cuanto a Nathan no tienes derecho a hablar así de él.
—Como digas Madisson —dijo y se concentró en una laptop que había en el auto.
Luego de unos minutos se envolvió en una llamada, referente a acciones, inversiones, capitales, compra y venta, con cada cosa que escuchaba más me enojaba, al parecer estos años donde yo le esperé, él se enfocó en hacer dinero, su ambición pudo más, me burle de mí misma por aún sentir cosas por él.
Viajamos por horas, horas en las que solo hizo paradas , para tomar combustible, comprar algo de comer y llevarme al baño, me sentía ridícula, donde llegaba me observaban, como si fuera la payasa de circo, otros comentaban, según ellos en voz baja, pero yo lo notaba, era un tanto incómodo, demasiado a decir verdad.
Después de otro par de horas al fin llegamos una propiedad, a simple vista lucía hermosa campos verdes, árboles, flores, una casa enorme en el medio del mismo de estilo antiguo, caballos y ganado adoraban las posturas. Estaba en el campo, no sé en qué lugar exactamente pero podría decir que era hermoso.
Me ayudo a bajar del auto, lo escuche involucrarse en una conversación con algunas personas que llegaron a recibirlo, yo en cambio me alejé, recibiendo la brisa fresca y fría del lugar, ya era el atardecer al horizonte podía verse el sol en caída, el color naranja le deba un toque aún más hermoso a todo el lugar.
No lo sentí acercarse, su aliento cálido golpeó mi oreja logrando hacerme erizar, su mano se posó en mi cintura y su quijada reposo en mi hombro.
—Es un lugar hermoso ¿verdad? —su voz salió dulce y calmada, justo como lo recordaba. Asentí a su pregunta —En la parte de atrás hay un bosque y conecta con un riachuelo, mañana te llevaré a conocerlo.
—¿Qué tramas Connor? debo volver…..
—¡No! al menos por ahora no lo harás, tu y yo tenemos asuntos que resolver, además ese lugar no es seguro para ti —aquello me dejó confundida.
—¿A qué te refieres? ¿Por qué no solo lo dices? Si sabes algo que yo no, te exijo que lo digas —le dije un poco irritada.
—Ya llegará el momento de saberlo Maddy, por ahora solo ten presente que estás a salvo aquí —besó mi mejilla, su calor me hizo desear más, mucho más, quería estar molesta pero me era imposible, sobre todo cuando sus ojos cafes me miraban con ternura.
—No entiendo nada, ¿qué haces? ¿por qué volviste? Y ¿por qué hasta ahora?, qué buscas — dejó caer su cabeza, evadiendo mi mirada, lo escuché suspirar varias veces, pero parecía no saber qué decir o más bien como decirlo. De pronto la voz de una mujer a sus espaldas lo hizo tensar, levantó la cabeza y me observó con seriedad.
—Annie ¿Por qué estás aquí? — La chica asintió con una enorme sonrisa.
—Supe que vendrías y vinimos a estar contigo. —su mano bajó hasta su vientre dejando ver su barriga de embarazada, aquello fue como una daga directo a mi corazón.
La mujer se acercó a él y lo abrazo de manera efusiva, con mucha confianza y sobre todo amorosa.
—El bebé te extraño mucho —le dijo pero me miró directo a mí, era una advertencia una en que me decía mantenerme lejos de su hombre.
Me giré evitando ver la escena, tenía que irme pero no tenía idea de que como salir de allí, no conocía a nadie y tampoco tenía conmigo mi aparato celular para pedir ayuda, necesitaba salir de ese lugar, no quería ser testigo de cómo tenía una vida feliz con otra mujer, una vida de debió ser mía y él me negó.