Cae la noche y el pasado vuelve (+18) AVISADO. PASA ESTE CAPITULO SI ERES MENOR

3743 Words
Lo que solíamos ser. No podía evitar recordar esas noches largas, esas conversaciones a media luz en las que el mundo se desvanecía a nuestro alrededor. La pasión intensa que nos consumía. Habíamos sido dos personas jóvenes, llenas de vida, descubriéndonos el uno al otro de una manera tan íntima que parecía que nos conocíamos desde siempre. Chicouke había sido mi refugio, mi libertad, un escape de las restricciones del mundo real. Y ahora, aquí estaba. Delante de mí. Reavivando esas llamas que pensé haber apagado. —Chicouke... —empecé, pero mi voz se apagó antes de terminar la frase. No sabía cómo expresar lo que sentía. ¿Estaba tratando de decirle que todo esto estaba mal? ¿O que una parte de mí lo había extrañado más de lo que quería admitir? Él me interrumpió con una sonrisa suave, apenas visible debajo de la máscara. —No tienes que decir nada —dijo, su voz como una caricia—. No vine aquí a pedirte explicaciones. Solo quería... verte. Recordarte. Mi corazón latía con fuerza. Sabía que debería alejarme, levantarme de esa mesa y dejar todo esto atrás. Pero mis pies no se movían. Mis manos estaban tensas sobre mi regazo, y mi mirada, sin poder evitarlo, seguía fija en él. —¿Por qué ahora? —pregunté, sabiendo que probablemente no había una respuesta que pudiera satisfacerme del todo. Chicouke se tomó su tiempo antes de responder. Bajó la mirada por un segundo, como si estuviera pensando en algo más profundo de lo que podía imaginar. —Porque no podía esperar más —dijo finalmente, sus palabras llenas de una sinceridad que me dejó sin aliento—. Solo ha pasado una semana, Christine, pero para mí... cada día ha sido eterno. Una semana. Solo una semana. Me parecía irreal que tanto pudiera cambiar en tan poco tiempo. Pero la verdad era que ese breve lapso de tiempo había sido suficiente para que todo volviera a la superficie. Para que esos viejos sentimientos, esas emociones tan profundamente enterradas, volvieran a dominarme. Nos miramos en silencio durante unos segundos que parecieron eternos. El mundo a nuestro alrededor pareció desvanecerse. El bar, las luces, los murmullos lejanos... todo desapareció. Solo estábamos él y yo. Dos personas que, a pesar de los años, a pesar de las decisiones que tomamos, aún seguían atrapadas en el pasado. —Chicouke... —murmuré, mi voz apenas un susurro. Él se inclinó un poco más hacia mí. El calor de su proximidad me hizo estremecer. Podía sentir su mirada atravesándome, derribando todas las barreras que había construido a mi alrededor. —No tienes que decir nada —repitió—. Solo... déjate llevar. Y eso fue lo que hice. No sé cómo ocurrió, pero antes de darme cuenta, sus dedos estaban rozando los míos sobre la mesa. Ese simple contacto envió una oleada de electricidad por mi cuerpo. Sentí cómo mi respiración se aceleraba, cómo mi corazón comenzaba a latir con más fuerza. Intenté recordar por qué esto estaba mal, pero en ese momento, todas las razones parecían desvanecerse. Sus dedos eran cálidos, firmes, familiares. Sabía que no debería dejarme llevar, pero una parte de mí, una parte que había estado dormida durante demasiado tiempo, estaba despertando nuevamente. Y esa parte de mí no quería resistirse. —Christine... —susurró, su voz apenas audible. Levanté la mirada, encontrándome con sus ojos. Y en ese momento, supe que ya no había vuelta atrás. Había algo en su mirada, en la manera en que me miraba, que me hacía sentir viva de una manera que no había sentido en mucho tiempo. Antes de que pudiera pensar en lo que estaba haciendo, mi cuerpo reaccionó. Me incliné hacia él, acercándome lo suficiente como para sentir su aliento sobre mi piel. Mis labios rozaron los suyos, primero con suavidad, apenas un toque. Pero fue suficiente para desatar algo dentro de mí. Una avalancha de emociones reprimidas. Nos besamos. El mundo a nuestro alrededor desapareció completamente. Todo lo que existía era el calor de sus labios, el ritmo frenético de mi corazón, y el deseo que había estado escondido, esperando el momento adecuado para salir a la superficie. Había olvidado lo que era sentirse así, tan perdida en alguien, tan completamente desconectada de todo lo demás. Nos separamos solo por un momento, lo justo para recuperar el aliento. —Christine... —susurró, su voz ronca, cargada de emoción—. No he dejado de pensar en ti. Ni un solo segundo. Lo miré, mi mente aún nublada por el beso, por el deseo que aún palpitaba en mi interior. —Yo tampoco... —admití finalmente, sabiendo que era la verdad, aunque no quisiera aceptarlo. Y en ese momento, supe que había caído. Que a pesar de todo, a pesar de mi vida, de mi matrimonio, de todo lo que había construido con Archie, aún estaba atada a Chicouke. Y esa noche, bajo las luces tenues de aquel bar, no había manera de escapar de ello. // Chicouke me ha invitado a ir a un casino en el que va a cantar y no acepté, solo salimos del bar y lo dejé ir, el casino estaba muy cerca… ¿tomé una buena decisión? Ha oscurecido y la brisa se ha convertido en un viento frío. Me queda una corta distancia hasta el hotel en que me quiero quedar porque estoy media tomada y no quiero que Archie me vea así. Noto que no puedo soltar la mirada de chicouke. Pienso en el momento en que me miró fijamente y noto que ese pensamiento le hace algo a mi cuerpo… siento un agradable cosquilleo entre mis piernas, un cosquilleo que no sentía desde hace mucho tiempo por él. Estoy parada frente al hotel y me viene un pensamiento… ¿debería ir al casino y ver si todavía está allí? Esto definitivamente es una invitación a algo loco que él quiere hacer… Decido hacerlo: caminé de regreso al casino. Me registro y me dirijo por las grandes alfombras rojas hasta el salón principal. No hay mucha gente y decido pedir primero una bebida en el bar. Mientras espero mi bebida, miro a mi alrededor. No hay rastro de chicouke. Es mi tercer Martini de la noche y realmente puedo sentir el alcohol haciendo su trabajo. Siento que estoy flotando y la música de fondo me estimula. En los casinos no hay ventanas ni relojes. Entiendo el concepto, te sientes como si estuvieras en otro mundo y tu sentido del tiempo desaparece por completo. Bajo una escalera y termino en una habitación donde se juega a la ruleta. Me siento en una mesa a jugar unas cuantas rondas con la intención de luego volver al hotel. Qué idea tan ridícula, estoy traicionado a Archie, tal vez debería irme. Pero antes probaré jugar un poco. Apuesto algo de dinero al rojo. Pierdo. Después de jugar algunas rondas miro hacia arriba y me sorprendo. En la banda está nada más y nada menos que Chicouke cantando. Él me mira intensamente. Me siento incómoda y no sé hacia dónde mirar. Me estoy emocionando. Intento volver a centrar mi atención en el juego y hacer otra apuesta. No puedo resistirme a echar un vistazo rápido al escenario. Lo veo sentado ahí, tocando su ukelele, pero esta vez no me mira. Me da algo de tiempo para recuperar el aliento. Está sentado a unos diez metros de mí, pero puedo sentir su energía. Está bien vestido ahora, cuerpo atlético y parece tranquilo. De repente me mira de nuevo. Me sobresalto y miro hacia otro lado. ¡Dios mío! “Tengo que salir de aquí” pienso para mis adentros. Además de sentirme ansiosa, también noto que esta situación le está haciendo algo a mi cuerpo. Mi piel se tensa, mi respiración se acelera… hormiguea y siento la sangre correr… Mis pequeños pezones se ponen rígidos y empujan la fina tela del vestido. Tengo miedo de que se note y trato de taparlos con los brazos para sentirme menos vulnerable. Vuelvo a mirar hacia arriba, pero veo que la silla de él está vacía y hay otra artista. Siento una ligera decepción. ¿Habrá visto que me hacía sentir incómoda? ¿O que mis pezones se pusieron duros? Decido jugar unas rondas más y luego irme al hotel. Hasta que de repente siento un calor en mi espalda y noto que alguien está parado cerca de mí. Quiero mirar atrás, pero no me atrevo. Tengo miedo de que sea chicouke y me quedé helada. Lo siento acercarse más y lentamente acerca sus labios a mi oreja. Siento su aliento. ⸻Ve al baño, quítate la ropa interior, vuelve y siéntate aquí ⸻dice con una voz cálida, profunda y tranquila como suele caracterizarlo. Miro a mi alrededor para ver si alguien escuchó lo que me acaban de decir… todos parecen tener su atención en otra parte. Ahora siento que chicouke ha desaparecido. Mi corazón está en mi garganta… No puedo ir al baño y hacer lo que él dice, ¿verdad? ¡Es una locura! Antes de darme cuenta me veo caminando hacia el baño. Dudo un momento, pero me quito la ropa interior y veo por los destellos que ya he perdido bastante líquido. Pongo las bragas en mi bolso y camino de regreso al pasillo. Ahora me siento aún mejor. Siento el aire frío deslizándose entre mis piernas y percibo el frío en mis labios vaginales ahora desnudos. Vuelvo a sentarme en el mismo lugar y lo veo sentado en la otra mesa de ruleta. Me vuelve a mirar fijamente con una mirada que aún no estoy segura si me asusta o me excita. Siento una ola de placer recorrer mi cuerpo. Un temblor que comienza en mi cuello y termina entre mis piernas. Siento que todo se contrae, juntando los labios vaginales entre mis piernas; los siento moverse sobre la suave gamuza de la silla. La contracción es tan fuerte que tengo miedo de exprimir el líquido que se acumula entre mis piernas desde hace algún tiempo y dejar una mancha en el asiento. Me tambaleo un poco en la silla y trato de moverme un poco, pero siento que ya es demasiado tarde… Siento que el fluido se escapa de mí… No puedo resistir la tentación y lentamente llevo mi mano debajo de la mesa hacia el interior de mis piernas. Miro rápidamente en dirección a Chicouke e inmediatamente soy capturada nuevamente por su mirada. Él me mira directamente y me siento atrapada. Quiero retirar la mano, pero siento una enorme necesidad de deslizar los dedos más hacia adentro. Parece como si guiara mi mano con su mirada, y mientras sigo mirándolo, mis dedos llegan a mis pequeños labios vaginales. Deslizo un dedo hacia arriba entre mis labios y siento que estoy mucho más húmeda de lo que pensaba. Me detengo, estoy en un lugar público, ¿qué locura estoy haciendo? ⸻¡No he jugado! ⸻digo con mi mejor voz cuando él viene a donde mí. ⸻La casa corre por cuenta ⸻dice el croupier. Acerco la pila de fichas hacia mí y noto que hay una pequeña nota escondida debajo. Tengo miedo, pero con un movimiento rápido logro agarrar el papel y finjo que estoy apilando la pila de fichas. Abro la nota debajo de la mesa y leo lo que dice. «Hotel – habitación 433» La duda me asalta de nuevo. ¿Estaremos en el mismo hotel que el casino? Tomo el ascensor hasta el cuarto piso y camino por el pasillo del hotel. La sala está completamente vacía y está atractivamente iluminada con luces tenues en las paredes. La habitación 433 está al final del pasillo y noto que mi respiración comienza a acelerarse. Me quedo quieta por un momento frente a la puerta… luego decido tocar y creo que lo hago demasiado suave. Todo está en silencio y siento que escucho los latidos de mi propio corazón. Justo cuando estoy a punto de volver a llamar, esta vez con más fuerza, la puerta se abre. ¡Dios mío, es incluso más grande de lo que pensaba! Me mira fijamente y me dice con voz tranquila ⸻Te estaba esperando. Adelante. Lo sigo y miro la habitación del hotel. Tal como era de esperar, todo está ordenado y hay una atmósfera oscura en el cuarto. Básicamente, exactamente como creo que deberían ser los hoteles: oscuros y sexys. ⸻Siéntate en la cama ⸻me ordena, mientras se sienta en el sofá frente a la cama y toma su copa de vino. ⸻Quiero saber que tramas chicouke ⸻le digo, queriendo mostrar mi versión rebelde. Se levanta de nuevo, toma una segunda copa de vino y camina lentamente hacia mí. Esa mirada… ¿qué me está haciendo este hombre? Me pregunto. Se acerca a mí y me dice: ⸻Acuéstate en la cama con la espalda apoyada en la pared del fondo y toma esta copa de vino. Quiero ser rebelde pero no sé qué decir y simplemente hago lo que él dice. Me siento en la cama, cubierta con mantas de raso n***o, y recién ahora oigo la música. Es música lenta muy oscura y me hace moverme más lento. Estoy tumbada en la cama y él se ha vuelto a sentar en el sofá. Nos sentamos uno frente al otro y seguimos mirándonos fijamente mientras tomo un sorbo de vino. Sin siquiera darme cuenta, crucé las piernas. ⸻Quiero ver si cumpliste con la tarea. Sé exactamente lo que quiere decir. ⸻¿Por qué debería hacerlo? ⸻me oigo decir y un rayo nervioso recorre mi cuerpo mientras intento ir contra él de nuevo. ⸻Porque tú quieres que yo te mire. Tiene razón: quiero que mire lo que tengo entre las piernas. Nada mejor. Mi cuerpo anhela esa atención allí de él porque lo extraño demasiado. Siento resistencia, pero aun así separo las piernas y las abro lentamente. La idea de que no llevo bragas y chicouke me está mirando me excita tanto que inmediatamente siento una contracción entre mis piernas. Lo veo entrecerrar un poco más los ojos y creo ver algún tipo de excitación también en él. Algo cambia en su energía. Lo siento en la habitación. ⸻Pon ambas manos en tu ingle y separa tus labios vaginales. Hago lo que él dice y, con mis piernas ahora completamente abiertas, llevo mis manos a mi ingle y ejerzo un poco de presión hacia mis piernas. Siento que mis labios se abren… ⸻¡Hum!, está más lindo de lo que recordaba… ⸻lo escucho decir y veo su propia mano recorrer sus pantalones. ⸻Quiero que juegues contigo misma y te pruebes una vez más. Entonces ha visto que me probé en la mesa de la ruleta y vuelvo a hacer lo que él dice. ⸻Actúa como si estuvieras sola ⸻añade. Por supuesto que no puedo –pienso para mis adentros– pero empiezo a hacer lo que siempre hago cuando estoy sola en casa. Me acuesto en la cama con toda la espalda y me llevo los dedos a mi v****a. Con dos dedos me deslizo hacia arriba sobre mi pequeña abertura y tomo un poco de líquido para recorrer en círculos sobre mi clítoris. Vuelvo a sentir lo hinchada que estoy y, de forma totalmente inesperada, la excitación es tan grande que una ola de placer recorre mi cuerpo y casi llego a un orgasmo. Logré evitarlo dejando escapar un gemido y retirando rápidamente mis dedos. ¡Dios mío! ¿Cómo voy a sobrevivir a esto? La idea de que este hombre que no conozco esté mirando mi vulva mojada me excita tanto que siento que podría acabar en este momento sin tocarme. Como distracción, decido cumplir con la siguiente tarea y me llevo los dedos a los labios. Me pruebo con los dedos y miro a Chicouke de nuevo. Veo que se ha levantado y que tiene la mano en el pantalón. ⸻¡Déjate venir! Me sorprenden sus palabras… pero no quiero nada más que lograr un orgasmo, así que llevo mis dedos de regreso a mi clítoris y empiezo nuevamente a dar vueltas en círculos. Me siento tan bien. Mi v****a está tan increíblemente húmeda que empieza a hacer ruido y siento que mi clítoris se hace cada vez más grande. Se presenta una nueva ola de excitación y siento que empiezo a correrme. ⸻¡Detente! ¡No acabes! ⸻dice con fuerza. Jadeo y logro evitar el clímax. Respiro breve y rápido por la nariz mientras sigo haciendo lo mejor que puedo para contener el orgasmo. ⸻Acuéstate en la cama ⸻me ordena. Me acuesto boca arriba y veo acercar su cuerpo musculoso al mío. ⸻No, no puedo contigo… soy demasiado pequeña para eso… ⸻gemí. Mientras digo esto, no quiero nada más que estar completamente llena, pero honestamente tengo miedo de que sea demasiado grande para mí. ⸻Yo decido si puedes tenerlo. Separa tus labios. Y mientras él todavía está de pie frente a la cama, separo mis ninfas con mis dedos y él coloca la cabeza de su pene contra mi abertura. Siento su mástil empujando contra mí; lentamente me está estirando. Mientras él intenta empujarse más hacia adentro, yo trato de alejarme y arrastrarme de regreso a la cama. ⸻Eres demasiado grande para mi ⸻le digo. ⸻Cuanto más luches, más profundo te la clavaré ⸻dice mientras se sube a la cama. Se inclina sobre mí con su gran cuerpo entre mis piernas y acerca su rostro a mi cuello. Agarro sus musculosos brazos (¿cuándo los esculpió?) y, aunque tengo miedo, mis caderas se levantan para tratar de encontrar su duro pene. Su lengua se desliza por mi cuello y llega a uno de mis pezones. Siento la piel de gallina por todo el cuerpo mientras él lame mi pezón firmemente con su lengua. La fuerza que usa me hace sentir lo increíblemente duros que se han vuelto mis pezones. Se desliza más hacia abajo y mientras una mano permanece detrás de un pezón termina con su cara entre mis piernas. Siento su aliento… ¡No…! ¡No puedo soportar esto…! Me lame de abajo hacia arriba a lo largo de mi área púbica y apenas logra evitar mis labios. Sigue lamiéndome y cada vez que espero que su lengua llegue a mi clítoris, lo evita hábilmente. La mano que todavía juega con mi pezón sube lentamente y agarra mi garganta. No es un agarre lo suficientemente fuerte como para no poder respirar, pero siento su enorme fuerza y no puedo moverme más. La otra mano se mueve justo encima de mi área púbica y la empuja hacia arriba con mucha fuerza. Lo hace con tanta firmeza que siento mi clítoris expuesto y mis hinchados labios extendidos. Percibo que su lengua llega a la abertura de mi v****a y se desliza lentamente. La tortura continúa por un rato porque justo antes de llegar a mi clítoris me aprieta la garganta aún más fuerte… y se detiene. Me estoy volviendo loca… – y mientras pienso eso siento su lengua aparecer nuevamente en mi apertura. La percibo dura y firme, se empuja dentro de mí y comienza a moverse. Dejo escapar un gemido de placer mientras va y viene en mi apretada vulva… Mientras soy tomada por su lengua siento rápidas contracciones con las que casi fuerzo su lengua a salir. ¿Dónde aprendió tantas cosas? ¿Cómo me vuelve tan loca? Cuando llego completamente al borde del orgasmo, su lengua que aún espera se desliza hacia arriba… y golpea mi clítoris. Dejo escapar un grito y no sé hacia dónde mirar. Presiono mi cuerpo contra su lengua y quiero que me lama más fuerte. Con su mano todavía en mi área púbica, me presiona contra el colchón y comienza (insoportablemente lento para mí) a dar vueltas alrededor de mi clítoris. Quiero que lo haga más rápido, pero al contrario de lo que quiero, me lame más lento y suave. Mientras que siento que mi orgasmo llega de repente con intensidad, me invade un profundo sentimiento que lentamente se acumula dentro de mí. Todo parece ir en cámara lenta… justo cuando mi cuerpo no puede evitar c******e muy fuerte, deja de lamer nuevamente. Mientras anhelo un orgasmo intenso, él se acuesta encima de mí con su impresionante cuerpo. ⸻No acabarás hasta que yo lo diga ⸻dice, agarrando mi nuca con ambos brazos y acercándose a mí. ⸻Quiero que lo mires… Se acerca aún más a mí y sin usar las manos logra presionar su pene contra mi abertura. Más lento de lo que quiero, veo su m*****o desaparecer dentro de mí, centímetro por centímetro. Veo mis labios vaginales abrirse y eso revela hasta qué punto ya me está estirando. Ni siquiera me quejo para que se detenga, sé que ya no puedo hacer otra cosa. Con enorme fuerza lo veo desaparecer completamente dentro de mí; nunca me había sentido tan llena. Lentamente se desliza completamente hacia afuera nuevamente (parece que esto no tiene fin) y veo cuán enormemente brillante está su pene de todo el fluido. Con embestidas largas, profundas pero lentas, comienza a cogerme mientras me obliga a mirarlo. Con cada asalto profundo siento la enorme fuerza de su cuerpo y su respiración se vuelve más pesada. Su pene se vuelve cada vez más duro y más… profundo. Sigo viendo cómo el enorme garrote desaparece lentamente por completo dentro de mí. Solo con mirarlo es suficiente para que mi cuerpo alcance un orgasmo. ⸻Déjate venir ⸻dice de repente mientras acelera el ritmo. Las embestidas ahora son tan profundas que golpea su hueso púbico contra mi clítoris con cada arremetida. Me dejo llevar por completo y pronto una ola de placer se presenta nuevamente. ⸻Ven… ⸻me ordena de nuevo. ⸻¡Oh!, ¡Aj!… Jadeo y mi cuerpo comienza a ponerse muy duro. Él deja de empujar y veo las enormes contracciones constriñendo su pene una y otra vez. Las convulsiones continúan. Las contracciones lo hacen eyacular nuevamente y siento una ola cálida fluir por mi cuerpo con cada pulsación de su pene. Hace que mi orgasmo siga y siga durante lo que parece no tener fin. Vuelve a poner mi cabeza en la cama y jadeo para respirar, mi cuerpo todavía tiembla. Nunca nadie me había hecho alcanzar un orgasmo tan intensamente como él y… durante tanto tiempo… es exactamente lo que estaba anhelando. A él es lo que tanto extraño.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD