Yo no soy una aventura

1363 Words
LILY —Tu casa es muy hermosa... digo, su casa, señor. Se puso a reír cuando escucho que lo tutee. Aveces se me salía tratarlo de "tu" y no sabía por qué. Entramos a su casa, tenía muchos cuadros de paisajes, candelabros súper caros y finos. En fin, a él no le importaba gastar una fortuna en decorar su casa porque ya es millonario. —Voy a cambiarme —me dice, subiendo las escaleras. Me quedé sola en la sala y no me gustó, no quiero que después piense que me robe algo o ese tipo de cosas. Me fijé en algunos cuadros familiares, mirando fotos de cuando era Niño. Siempre ha sido muy guapo. Alguien toca el timbre de casa en ese momento y me suspendo. ¿Y qué tal si piensan que me he metido a robar? No puedo abrir yo. Subí las escaleras corriendo y abrí la primera puerta que miré. Me arrepentí al segundo. Oliver estaba medio desnudo en la habitación. —¡Lo siento tanto! —me cubrí la cara. —¿Qué haces, Lily? Si estoy vestido. —No —dije—hay alguien tocando la puerta. —¿Por qué no abriste? —Porque no quería que sea quien sea me viera sola en esta casa y pensara que soy una ladrona o algo así. Es mejor que vaya usted. —Eres todo un caso, Lily. —suspiró. —Quítate las manos, ya me puse el pantalón. Me quité las manos y suspiré aliviada. Oliver estaba terminando de ponerse los zapatos. —Vamos. Lo seguí escaleras abajo hasta ver quien era el que tocaba. Oliver abrió y una chica se lanzó a abrazarlo y besarlo. Me quedé sorprendida al ver eso. Sabía que Oliver se acostaba con media empresa pero que tuviera novia no. —Mi amor, pensé que no estabas en casa. Y yo que venía a hacerte una sorpresa para esta noche —le dijo la chica. —¿Y quien es ella? —Mi asistente. Solo vine aquí para cambiarme pero me tengo que ir. —Te voy a extrañar, amor. Rodé los ojos y me salí de allí para no seguir viendo besos y besos. Jamás pensé que Oliver fuera así. —¿Lista? Asentí. Nos montamos al coche y Oliver arrancó. —¿Por qué estás enojada? —Por nada, señor. —¿Te molesto ver a mi novia allí? —Para nada —dije rápido. —¿Te pusiste celosa? Me reí. —Ya quisieras. —Vamos a comer algo. Tengo mucha hambre. —Pero si dijo que íbamos a la reunión. —Puede esperar. Estoy pensando a pensar que lo de al reunión solo era una excusa. —Yo no tengo hambre, señor —le digo. —No me importa. Yo quiero ir a comer algo y me vas a acompañar. Rodé los ojos y suspiré. Era claro que tenía que hacer todo lo que mi jefe me pedía pero no entendía por qué Oliver me desesperaba. Le tenía confianza como para llevarle la contraria, ¿por qué? Estaba segura de que si fuera otro hombre no haría eso. Llegamos al restaurante y entramos. Apenas nos sentamos en la mesa y vi el menú con los precios me quise ir. —Esto está muy caro —murmuro—no me alcanza. —¿Acaso vas a pagar tu? Mientras salgas conmigo no pagarás nada. —Pues yo quiero hacerlo porque es mi comida —rebusque en mi cartera para ver si me alcanzaba al menos para una ensalada pero no. —No digas tonterías, Lily. No vas a pagar nada y punto. Estás en horario laboral así que la empresa paga. Supéralo ya. Suspiré y asentí. —¿Por que te pusiste tan enojada? Desde que vinimos en el coche estás así. —Por nada, señor Hayes. —Ahora soy señor Hayes y no Oliver. Eres una mujer muy extraña, Lily, tus padres no te criaron bien. Quise llorar en ese momento y me dio mucha rabia que se haya referido de esa forma a mis padres. —¡Mis padres me criaron muy bien, Oliver, mucho mejor que los tuyos! —salí corriendo de allí lejos de él. * OLIVER Definitivamente Lily me dejaba cada vez más confundido. Salí corriendo detrás de ella pero no la encontraba. ¿Desde cuando yo voy detrás de una chica? Por lo general ellas me persiguen a mi pero con Lily todo es diferente. Soy yo quien la busca, quien todo. La encontré en un banco, estaba llorando. —¿Lily? —Vete, Oliver. —La verdad no entiendo que es lo que te pasa. Lo siento si te molesto lo que dije de tus padres. Era solo una broma. —Para mi no fue solo broma. —sollozó—mis padres murieron en un accidente de coche. No sabía. Y ahora me siento un patan por haber hecho eso. Con razón tenía miedo a las altas velocidades. —No sabía, lo siento. —No hay problema. —Vamos, te llevo a casa. No iré a la empresa hoy así que estás libre. Ella asintió. Algo me decía que no tenía ganas de pelear más conmigo. • Cuando llegamos a su casa me dio pena donde vivía. El edifico estaba mi viejo. No quiero imaginar como serán los apartamentos. —Gracias por traerme. Buenas noches —salió y se fue dentro. • LILY Una semana después de aquel incidente y todo parecía volver a la normalidad. Oliver y yo hablábamos nada mas para lo necesario como siempre. Asuntos de trabajo, agradezco que no haya querido averiguar más de mi vida. Estaba en casa empezando a alistarme para irme a trabajar pero alguien toca la puerta. ¿Quien podrá ser? Me dirigí a abrir, me quedé estática al ver a Oliver allí. —¿Oliver? Digo, señor Hayes. ¿Qué hace aquí? —Vine por ti para llevarte al trabajo. —¿Qué? ¿Por qué? —¿Puedo pasar? Me hago a un lado para que entre a mi humilde casa. —Me han dicho que siempre te vas caminando, no quiero que lo sigas haciendo. —¿Por qué no? Me gusta caminar, es bueno para la salud. —Pero llegas sudada, Lily, cansada. No quiero que eso afecte tu desempeño en la empresa. Por eso quiero llevarte y enseñarte a manejar, un auto de la empresa está esperando por ti. —¿Qué? No, señor Hayes, yo no puedo aceptar eso. Ya le dije por que no me gusta manejar así que solo espero un poco de compresión por su parte. No me puede obligar a eso. —Vamos, Lily, se que puedes hacerlo. Se que tienes miedo pero creo que ya es hora de que dejes esos miedos de lado y empieces a vivir. —Oliver... —No acepto un no como respuesta. Es una orden. Suspiré y negué con la cabeza. Tomé mi bolso y salí de casa. Oliver me siguió hasta afuera. Para el todo era tan fácil, no sabía todo lo que yo tenía que lidiar para poder seguir en pie, salir adelante. —¿A donde vas? El auto está de este lado —lo escuché decir. —Me iré caminando, señor. —Lily, no seas tan orgullosa. —Me niego a manejar. —En algún momento tendrás que dejar esos miedos de lado. —No quiero hacerlo. —Al menos déjame llevarte. Es una orden, Lily. Me detuve en seco y esperé que Oliver viniera con el coche. Cuando lo hizo me monté en el asiento copiloto. —Eres muy difícil —murmura. No dije nada en todo el camino. Cuando llegamos a la empresa subimos al ascensor hasta llegar al piso. Oliver estaba muy callado. Primero: no sabía por qué había llegado a mi casa. Segundo: por que tenía tanto interés en que dejara mi miedo para manejar. Tercero: ¿por que tenía interés en mi? Es decir, no lo veo con esa actitud con las otras chicas. Emma me dijo que le gusta tener aventuras con las empleadas, si está haciendo esto porque piensa que seré una aventura más esta muy equivocado.
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