CAPÍTULO 5

1238 Words
HARRY Después de tocar para la inauguración de un pequeño local ya estaba de vuelta a casa, ya era tarde, bastante la verdad, pero lo valía, llevo probando oportunidades de música hace mucho tiempo, mi sueño es ser un gran cantante y compositor, faltaba más. Hace un año había terminado mi carrera de música, me especialice en composición, pero la pasión por la guitarra lo llevo en las venas, mi padre era musico, hasta que paso la tragedia. Al llegar a casa todo estaba en completo silencio, entre intentando no hacer ruido, pero como siempre mi madre estaba sentada en el sillón con su taza de café, me miró y vino a darme un abrazo, ¿saben la gran sensación qué es eso verdad? Llegar tarde y saber que estará aquí, esperándote, sin importar la hora. -Cielo, por fin llegas, te tengo lista una taza con leche, y también una buena noticia- dijo mi madre, encaminándose a la cocina, en cambio yo me senté en el mismo sillón donde me estaba esperando. -Una buena noticia eh, de qué se tratará- dije sonriendo -Hay una banda de jóvenes, de esos chicos que van siempre con su guitarra, y una amiga mía dice que su hijo está ahí y que el guitarrista está muy mal y necesitan a un chico con experiencia, y adivina qué cariño- dijo mi madre con una emoción contenida. -No me digas que…-dije - ¡Síiiiiiii! - chillo mi madre-. Le dije que yo tenía a un guitarrista profesional y que estaba segura que iba a encajar muy bien, y sabes qué más cariño- -Que más mamá- era inevitable no estar emocionado con aquella noticia. -Te esperan mañana a las ocho en su local, quieren una entrevista, conocerte, y no sé mi amor, pero mi instinto materno me dice que ya estarás dentro de aquella banda. -No lo dices en serio verdad, como es que…dios mío mamá- fui corriendo abrazarla, ella sonrió; tengo una oportunidad y si Dios quiere, dentro de nada podre estar integrando aquella banda, tendré una familia musical, por fin. Fui a mi habitación y con toda esa emoción me dispuse a dormir, mañana me espera una entrevista y quien sabe las aventuras que pasarán. Como la emoción fue bastante, antes de las siete ya estaba dándome una ducha, elegí mi vestimenta y me senté en el borde de la cama, me seque el cabello, es tan ondulado que a veces me ha sacado de quicio, lo tenía un poco largo, no quería cortármelo, mi padre llevaba el cabello largo, y con mucho orgullo a cada una de sus presentaciones y yo no podía hacer menos para recordarlo siempre, me fije en mi ante brazo, allí estaba el tatuaje que hace un año me hice, era una guitarra y también era en honor a mi padre. Me esperaba un gran día, lo sabía. Fui hacía la cocina donde mi madre ya estaba preparando el desayuno. –Buenos días reina, como amaneció la luz de mis ojos- le susurre. –Muy emocionada, cariño, ¿Cómo estás tú? ¿estás nervioso? – preguntó –Si levantarse antes de las siete y sentir todo el cuerpo frio significaba estar nervioso, pues lo estoy y bastante mamá–respondí. – ¡Ay, cariño! Sé que te irá bien, lo llevas en la sangre, tu padre siempre decía que llegarás lejos, yo le creí y lo sigo creyendo. Eres un gran musico mi amor, tienes una voz dulce, y cautivadora, enamorarás a tu público siempre que cantes, lo sé y una madre nunca se equivoca- dio un gritito al decir todo eso, mi madre era mi felicidad, después que mi padre murió, fui yo quien tome las riendas y me juré que nunca le faltaría nada, nunca. Desayuné muy animadamente, y ayudé a mi madre en algunas labores de la casa, a las siete menos cuarto, cogí mi guitarra y me la subí al hombro, mi madre me dio la dirección, no estaba muy lejos, podía ir caminando. Al salir me dio en toda la cara el aire fresco, lo que ayudo a que mis nervios se calmarán un poco. Cuando ya estuve frente a una puerta de vidrio, los nervios volvieron, entre dubitativo, ahí en una pequeña recepción estaba una joven, cabello rubio y ojos azules me dieron la bienvenida. –Hola, que tal, soy Harry Goldman, vine para una entrevista- dije un poco nervioso, ¿dije un poco? Falso, muy nervioso. –Goldman, déjeme revisar– me dijo la recepcionista, que tenía por nombre Rita, ¿Cómo lo sé? A la altura de su pecho estaba en una plaquita y letras cursivas. –Efectivamente, lo están esperando, acompáñeme joven-¿– seguí a la pequeña señorita a un cuarto donde había una mesa rodeada de muchas sillas, cuatro de ellas estaban ocupados por jóvenes, de la misma edad que yo, o bueno, eso parecía, me invitaron a sentarme. –Harry, ¿verdad? – me pregunto un joven moreno. –Así es, Harry Goldman– respondí y le tendí la mano. -Harry, Harry, un gusto, yo soy Gavin, el baterista, y bueno juntos conformamos la banda D4. La verdad es que estamos ansiosos por escucharte tocar una pieza, nos han dicho que eres fantástico, pero antes déjame presentarte a todos– asentí –El alto que está aquí es Nathaniel, se encarga del bajo; Alex, nuestro vocalista y Danner, guitarrista– les tendí la mano a todos, que me la recibieron con una gran sonrisa. –Bueno, hace unos días salió un tema nuevo de un cantante y quisiera que escuchéis un poco– todos asintieron sonrientes y saque mi guitarra. Empecé con la melodía, y también a entonar las primeras estrofas, esta canción me llegaba hasta el alma, se llama Wonder, y, a decir verdad, la toque y canté con todo el sentimiento posible, cuando termine vi a los cuatro chicos con una gran sonrisa en la cara. Gavin fue el primero en ponerse de pie y empezar aplaudir, luego Alex y al final todos estaban aplaudiendo. –Joder, Harry, eso fue grandioso, no solo eres bueno con la guitarra, sino que, j***r, tu voz es muy buena, y creo que hablo por todos- dijo mirando al grupo–. j***r tío te queremos en D4, ve y firma ese contrato, eres parte de esta familia- ¿Qué? ¿Vieron eso? Madre mía, ya pertenecía a D4, dios mío, estaba dentro, tenía una banda, las puertas a la música se abren, estaba al borde de las lágrimas, les di un abrazo a todos. –Gracias tíos, prometo que no los defraudaré– dije. –Lo sabemos tío, no hay duda que eres bueno para esto–dijo Danner. Salí de aquel estudio, y fui directo a casa, entre a velocidad de la luz a buscar a una sola persona, estaba en el sillón, donde la encontré anoche, fui y me arrodille ante ella, le di un beso en la frente y le abrace hasta quedarme sin fuerzas, escuchaba todo lo que me decía, que era el mejor, que me parezco a mi padre y que ella nunca me dejará solo. Aquello era un sueño, mi primera meta se estaba cumpliendo, conoceré nuevas fronteras. Pero también conoceré algo que hasta esos momentos no se me ha pasado por la mente, conoceré el amor, y creedme, no será un amor fácil. Pero estoy listo.  
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