AINARA
– ¿Desde cuándo existía este restaurante? – pregunte, ese local parecía un castillo, no un restaurant
–Desde mucho tiempo Ainara, es el restaurante de un viejo amigo, que en paz descanse– dijo, con una sonrisa de tristeza en sus labios.
–Esto parece todo menos un restaurant– dije y también solté una sonrisa tímida.
Edwar nos tendió ambos brazos, mi madre iba del derecho y yo del izquierdo, me veía un poco extraña, y al entrar, quede más asombrada, los techos eran super altos, desde fuera se veía un piso, pero por dentro tenía dos, los pisos eran de un reluciente n***o, donde podía ver mi reflejo, las mesas de una material de melamina brillante, del techo caían plantas artificiales y le daban un aire cálido, en la pared derecha, era todo vidrio, y se podía ver la ciudad, como ya eran más de las siete, ya estaba todo alumbrado y se veía maravilloso.
–Una reservación a nombre de Edwar White– le dijo al recepcionista, este nos guio hasta el piso de arriba, que era idéntico al de abajo, nos llevaron a una mesa al final, con cinco sillas, eso quería decir que los gemelos White estaban por llegar. Como hizo con el carro, Edwar nos ayudó a poder sentarnos, muy caballero el hombre.
– ¿Y los gemelos cariño? – preguntó mi madre.
–Imagino que ya estarán por llegar– dijo Edwar mirando su reloj de pulsera, como estábamos de lado a la ventana se pudo ver que un AUDI A4 n***o, se acababa de estacionar, y como lo imagine, ahí estaban los gemelos, bajaron muy elegantes, y entraron.
–Ahí están Soph– ¿Soph? ¿le acaba de decir Soph a mi madre? Ay dios, eso me causaba gracia. Mi madre muy ilusionada volteo en dirección a donde miraba Edwar, y ahí estaban, dos jóvenes altos al igual que su padre, cabello n***o, ojos azules, su cuerpo muy formado y trabajado, por ser gemelos era obvio que se iban a parecer, pero la verdad es que se podía diferenciar uno con el otro, aunque ambos eran de la misma edad, uno tenía la cara un poco más adulta, en cambio el otro era más juvenil, más alegre, me dio más confianza. Llegaron a nuestra mesa y se procedió hacer las presentaciones.
–Ainara, ellos son Liam y Chris, chicos ella es Ainara, la hija de mi prometida– ambos me miraban de una manera intensa y la verdad es que yo no podía soportar cuatro iris color azul mirándome de esa forma, por eso les dedique una sonrisa amable.
–Hola Ainara, soy Chris, no creo que sea difícil diferenciarnos, la verdad es que tenemos nuestras diferencias–dijo el que parecía mayor.
–Claro, yo soy más guapo y a mi si me quedan perfecto los azules, ¿a que sí? – dijo Liam, me causo una carcajada aquello, que par de gemelos. Chris puso los ojos en blanco, pero no dijo nada, y paso a ocupar su lugar, Liam lo hizo a mi costado. Así que ya imaginareis que la velada no fue un desastre, al contrario, fue una maravilla. Vale vale, si fui débil, debí poner resistencia, pero es que el par de gemelos son una ternura en persona, Liam era el más gracioso, al contrario que Chris, quien desprendía seguridad por cada uno de sus poros.
–Cuéntame Aina, ¿tienes novio? – pregunto Liam
–No, no tengo novio, Liam.
–Vaya, eso quiere decir que mi primito te dejo bastante coladita y no lo puedes superar- eso me causo gracia, que yo no pueda superar a su primo, y sin querer volvió aquel nombre a mi mente: Jason.
–La verdad es que quiero centrarme en mis estudios y no tener tiempo para parejas– Liam y Chris soltaron una carcajada al mismo tiempo.
–Si quieres no tener tiempo para amoríos, te recomiendo ser estudiante de medicina, es casi lo mismo– dijo Chris, a lo que su padre respondió.
–No, no, si quieres no tener tiempo para nada, gradúate en derecho y veras.
–Muchas gracias por las opciones caballeros, pero estoy muy cómoda con mi carrera– contesté.
–Bueno, ahora que ya cenamos, queremos saber la verdad, ¿Cómo se conocieron? Y ¿Cuándo será la boda? –pregunto Liam.
Edward carraspeo y procedió a responder las preguntas.
–Nos conocimos en el restaurant donde trabajaba Sophia, me pareció una mujer diferente, y luchadora, supe que sería una gran esposa, y la boda– dijo mirando a mi madre.
–Será en la playa– vaya en la playa, sabía que esa idea venía de mi madre y lo que dijo Edward a continuación, me lo confirmó.
–Fue idea de Sophia, quiere hacerlo frente a las olas del mar y del atardecer– dijo con una sonrisa, Liam y Chris se miraron y sonrieron.
–Si es lo que nuestra futura madrastra quie…– dijo Liam
–Cariño no me llaméis así, solo llámame Sophia, por favor– contratacó mi madre con una sonrisa.
–Valeee, Sophia– respondió Liam. He de admitir que la cena se alargó mucho tiempo, ya que empezamos a debatir las colores que se utilizaran en la boda, ay madre, una boda.
Bueno los pongo al día, el vestido de mi madre será color champagne, el traje de Edward será igual, los invitados usaran el mismo color, ¿os mencione lo hermoso que se ve el anillo de compromiso de mi madre? ¿no? Bueno es un arito bañado en oro, y una piedra preciosísima, y a ser sinceros le queda muy bien.
Como era de imaginarse al casarse mi madre con Edwar nosotras iríamos a vivir a su mansión, era extraño estar pensando en todos estos cambios, hace unas semanas estábamos con mi madre de regreso a nuestra pequeña casita, y ahora estamos haciendo planes para una boda y faltaba más, para mudarse a una mansión, donde, estaremos conviviendo con tres hombres, que para colmo dos son primos de mi expareja y uno es su tío.
La cena termino bastante tarde, así que al llegar a casa solo nos dio tiempo de darse las buenas noches e irse a dormir, mañana había universidad, y si no duermo ya, me va a costar muy caro. Con esos pensamientos entre en mi pequeña habitación y empecé a desvestirme, dentro de cuatro semanas se celebraba la boda de mi madre y dentro de dos semanas iríamos a la mansión de los White, sé que habrá un sinfín de aventuras, y espero que todas ellas sean buenas, aunque a veces lo que uno desea no siempre se cumple.