AINARA
Como no había llevado llaves, tuve que tocar, la sonrisa más bella me recibió, y fue mi madre, la abracé, y luego de contarle como me fue en la universidad, se puso seria y empezó hablar.
–Ainara, hay cosas que han pasado últimamente, bueno desde hace diez meses atrás, sabes que no nos ha faltado nada desde que renuncié al trabajo– lo dijo de una forma emocionada–. Conocí a alguien cariño, y es una persona maravillosa, tú lo conoces, o al menos eso creo.
Pero qué es lo que estaba diciendo, ¿Cómo sucedió? ¿yo conocía al susodicho? dios mío.
–Espera mamá, espera, como es que recién me cuentas esto, hace diez meses se conocen y recién ahora se te ocurre contarme toda la verdad– pero que le pasaba a mi madre, desde cuando nos ocultábamos las cosas.
–Hija, cálmate por favor, sino te lo dije antes fue porque no estaba segura de esto, pero ahora sí, me ha pedido matrimonio, y no he dudado en decir que sí. Hija, la vida me está dando otra oportunidad, no he amado a ningún hombre desde que tu padre me abandonó y…–no la deje terminar, necesitaba que se callara, yo solo quería saber una sola cosa, quien era ese hombre.
–Quien es ese hombre mamá, dijiste que lo conozco, quien podría ser– lo dije sin apartar los ojos de mi madre.
–Es… Edwar White– no es cierto.
–¡Qué dices mamá! Edwar es el tío de Gus, como es que ustedes, dios, ¿se van a casar dijiste? Pero como…–no podía ser cierto, Edwar White, abogado, dueño de la empresa más grande de este país, y por cierto viudo hace diez años, ¿ese hombre se iba a casar con mi madre? Eso significaba una cosa, Gus y yo nos convertiríamos en…primos.
–Aina, sé que es complicado todo esto, pero Edwar es un buen hombre, quedo viudo hace diez años, está seguro de sus sentimientos, al igual que yo, lo quiero hija, lo quiero con toda el alma– los ojos de mi madre mostraron una emoción tan grande, no podría apagar ese brillo, sería muy egoísta de mi parte.
–Iré a mi habitación, estoy cansada mamá– dije con voz cansina.
–Nos ha invitado a cenar, quiere convivir contigo hija, solo será esta noche, por favor– lo que me faltaba, cenar con un White.
–Está bien mamá, iremos a cenar con él, ¿a qué hora vendrá? – dije con una emoción totalmente falsa.
–A las siete, eso significa que tenemos una hora para arreglarnos, vístete elegante Aina– ¿Qué me vista elegante? La miré y subí a mi habitación sin decir nada.
En mi habitación busque un vestido elegante para esa noche, encontré un gris medio n***o, la verdad es que no estaba definida la color, pero era hermoso, tenía el cuello cuadrado y era hasta encima de las rodillas, la tela era suave y se iba a pegar a mí como una segunda piel, en los zapatos me decidí por unos negros de tacón, eran los más elegantes de mi vestidor, me metí en la ducha y me di un buen baño, cuando salí vi mi ropa, y pensé otra vez en ese tal Edwar, nunca habíamos convivido, pero sabía que tenía dos hijos, que para colmo eran gemelos, dios, gemelos, faltaba más.
Cuando ya estuve vestida, me sequé el cabello y pensé que peinado hacerme, la verdad es que no era experta con los peinados y menos con los elegantes, por eso me hice un moño desaliñado pero que me daba un toque juvenil y elegante. Al salir de mi habitación vi a mi madre con un vestido color café, nunca lo había visto, seguro lo compró para esta ocasión.
–Aina, esta preciosa, ese vestido que te regalo tu abuela, te queda perfecto, hija– me dijo.
–Gracias mamá, tú también están bella- dije con un poco de nerviosismo– En unos minutos estará aquí, iremos con sus dos hijos, ¿los conoces? Son gemelos–dijo de pronto muy emocionada.
¿Es que acaso no se daba cuenta que esos iban a ser mis hermanastros? Nada más terminar de decir aquello, un carro aparcó fuera de nuestra casa, cuando miramos por la ventana, vi un TOYOTA RAV4 BLANCK, no pude ver nada más ya que todo era polarizado, bajamos con mi madre y al recibir a nuestro invitado pude ver a Edwar, alto, bien al traje, ojos azules, cabello bien peinado y brillante, una incipiente barba que le daba un aire más simpático, he de aceptar que era atractivo a pesar de su edad.
–Hola cariño, te estábamos esperando– dijo mi madre y se dieron un beso, ¿era necesario hacer eso?
–Ainara, un gusto por fin conocerte, escuchaba mucho de ti cunado aún eran pareja con Gus, un placer– me tendió la mano y se la acepte con falsa alegría, tenía una voz un poco ronca.
–Que tal Edwar, es una sorpresa todo esto, quien iba a pensar que mi madre se iba a terminar enamorando del tío de mi exnovio– hasta yo pude notar lo frío que sonó aquello. Me miró un poco extraño, pero nunca borro la sonrisa de su bonito rostro.
–Nos conocimos, tu madre me enamoro desde que me dijo hola, era inevitable no enamorase de esta bella mujer, Ainara, debes comprender–dijo con una sonrisa nerviosa.
–¿Nos vamos ya? – intervino mi madre– Tengo ansias que Ainara conozca a los gemelos, son dos años mayores, pero sé que os llevaréis muy bien.
Salimos hacía el coche y como lo vi desde la ventana, estaba muy reluciente y ni imaginar cuanto pudo haber costado. Edwar le abrió la puerta a mi madre, y luego a mí, en la parte trasera claro.
Todo el camino hasta el restaurante mi madre iba hablando animadamente, yo por el contrario empecé a revisar i********:, hace unos días había salido una nueva canción de mi cantante favorito, y por donde veía encontraba historias con esa canción, Wonder. Sin querer una persona vino a mi mente en ese instante, Jason Montana, aquel joven de ojos verdes, y sin darme cuenta relacione un fragmento de la canción con él: ¿me pregunto cómo es ser amado por ti? ¿Cómo sería ser amada por Jason Montana? Por su apariencia se ve que no es un chico tranquilo, pero como dice mi madre: jamás juzgues a un libro por su portada.
Al llegar al restaurante solo pude decir una palabra.
Joder.