AINARA –¿Aún no terminas Aina? En treinta minutos el chofer de Edward estará aquí, date prisa– dijo mi madre en un tono amargo, llevo todo el día empacando, se le ocurrió la gran idea de adelantar la mudanza, se suponía que iba a ser dentro de una semana, pero no, hoy sábado ya estoy con un montón de cajas por doquier, y encontré muchas cosas que creía haber perdido, incluso encontré dinero. Era extraño observar mi cuarto, todo vacío, me di una ducha rápida y me vestí con unos shorts cortos y una camisa a cuadritos, estaba bien, me sequé el cabello y me lo peine en lo alto de la cabeza, busqué mis converse que en todo este desorden están bajo una caja, al estar todo listo baje a buscar a mi madre. –Mamá. ¿dónde estás? – pregunte. –En la cocina cariño– fui hasta allí y agarré una manzana

