Habiamos llegado de la clínica hace ya media hora, camila y leonel estaban conmigo en mi habitación acostados sobre mi cama jugando monopolio.
—Gané — chilló muy alegre mi amiga, quien se paró de la cama para hacer un baile poco agraciado que me causaba algo de risa, era realmente un baile muy peculiar.
—Tramposa — dije negando con la cabeza, sabía que camila hacía trampa pero no sabía exactamente en que momento o de que manera lo hacía.
—Yo no hago trampa, simplemente se jugar este juego — mencionó con tono creído haciéndome reir un poco, leonel por su parte solo miró a camila negando con la cabeza.
—Si tu lo dices — dije con sarcasmo rodando los ojos, sin ganas de querer jugar más este juego en el que siempre perdía frente a Camila, era raro pero siempre que jugaba con ella salía derrotada, en cambio cuando jugaba contra otras personas salía victoriosa.
—Bueno tanto jugar me dio sed — dijo Camila sentándose en la cama logrando controlar las hormonas locas que claramente ella tenía — iré a traer agua ¿alguien más quiere?
—Si por favor — dijimos yo y leonel al unison, para luego mirarnos sonriendo por haber coincidido en estas palabras.
—Creo que están muy conectados — mencionó Camila con una mirada maliciosa y sonrisa de igual forma, la fulminé con la mirada, pero ella ni se inmutó
—Mejor ve por el agua — dije evitando el tema, ya que sabía que leonel y yo habiamos quedado como amigos y nada más, bueno por lo menos hasta que todo esto termine.
—Esta bien, pero no hagan cositas sucias mientras no este aquí — comentó camila con una sonrisa burlona, haciendo que me sonroje por vergüenza, leonel por su parte no pudo evitar reir negando con la cabeza, definitivamente mi amiga estaba loca.
—Camila — la llamé por su nombre con el ceño fruncido, dándole a conocer que esto no era nada sensato.
—Hay esta bien, no dije nada — ella se paro de la cama y caminó hasta la puerta de la habitación, la abrió y luego nos miró una vez más — cuidado todo se escucha en esta casa — volvió hablar con el tono burlón para luego salir de mi habitación dejándome a solas con leonel.
—Perdona a Cami aveces es un poco más loca de lo normal — expliqué un poco avergonzada tratando de no sonrojarme recordando los cochinos comentarios que dijo mi amiga.
—Tranquila sé como es Camila — dijo leonel posando su mirada sobre mí, pero yo no quería mirarlo, ya que nuestras miradas se podrían entrelazar y eso sería muy raro, es decir tener una amistad si nos vemos frecuentemente a los ojos de esa manera no es algo muy amical que digamos — kim te quiero preguntar algo ¿puedo? — habló captando mi atención nuevamente.
—Si claro dime — respondí amable mostrando tranquilidad que no tenía, esperando que su pregunta no me haga sentir cosas raras como mariposas o elefantes.
—Quise hacerte esta pregunta desde hace mucho, pero no sabia como hacerla por temor a que reacciones mal, pero hoy tengo la suficiente valentía para poder hablar sin temor, Kim dime ¿entre tú y daniel hay algo más que una amistad? — preguntó con algo de temor y yo me quede helada por está pregunta, ya que era más que obvia la respuesta, pensé que sabía que daniel era solo mi amigo y no comprendía a que venía tal pregunta, será que Daniel le dijo algo o es que se dió cuenta de los sentimientos de Daniel, no lo sé pero era mejor aclarar sus dudas.
—Daniel es mi mejor amigo y no hay nada más entre los dos — respondí de manera relajada mostrando calma y ningún efecto negativo de esta respuesta, quería demostrar que está pregunta no me afectaba y que era algo casual para mí.
—Entiendo, perdona si mi pregunta fue incómoda — Leonel se disculpa un poco apenado, yo lo miré sin ninguna expresión molesta, simplemente lo observé con algo de inconsciencia, su rostro no emitía ninguna expresión más que una duda eliminada.
—No para nada — dije y cuando pensé que él me diría algo más, la puerta de mi habitación fue abierta por camila, quien venía con una bandeja donde traía una jarra de jugo y vasos de vidrio, tras del ella venía Daniel con quien no tenía muchas ganas de hablar, él traía otra bandeja con una merienda salada a lo que puedo visualizar.
El silencio empezó a invadir el lugar, era algo incómodo ya que todos se habían percatado de que yo había puesto una cara de pocos amigos, digamos que estaba un poco ofuscada, porque Daniel me halla plantado por primera vez, además de que no me halla contado nada de sus problemas personales. Todo seguía en un frío silencio que al parecer nadie sabía cómo romper, hasta que camila dio el primer gran paso.
—A que no saben que trajo Daniel para la merienda — exclamó camila rompiendo el hielo, dándome una mirada de súplica para que de po terminado esta situación incómoda. Suspiré para eliminar todo energía negativa de mí ser para luego poner una cara más amigable y menos molesta.
—Espero que sea algo rico, porque tengo mucha hambre — dije con un tono cálido sin ganas de querer pelear con nadie, esto hizo que camila me sonría de forma amable, borrando la súplica de sus ojos.
—Te encantará es uno de tus favoritos — dijo camila acercándose hasta mi mesa de noche donde colocó la bandeja de jugo, no sé desde cuándo Camila se llevó tan bien con Daniel, pero de alguna manera me gustaba que se ayuden.
—Así, ¿y que son? — pregunté sin tener idea alguna de que podría ser, es decir si había visto algo encima de la bandeja, pero no me detuve a observar con detalle.
—Empanadas de pollo, espero que te guste — habló por fin Daniel mientras se acercaba hasta mi cama dejando la bandeja sobre ella, yo lo seguí con la mirada y visualice mejor la merienda.
—Claro que si — dije mostrando una sonrisa de esas que hacen saber que el enojo ya pasó, aunque yo sabía muy bien que eso no era así — ahora siéntense para comer juntos — declaré y esto hizo que camila y Daniel tomen asiento en la cama junto a mí y leonel.
Empezamos a degustar las empanadas que por cierto eran mis favoritas, al poco tiempo luego de haber comido con una grata compañía, ordenamos todo dejando las bandejas en mi mesa de noche y justo cuando nuevamente nos sentamos sobre mi cama, la puerta de mi habitación fue tocada con suavidad.
—¿Hija puedo pasar? — escuché la voz de mi mamá tras la puerta por lo que de inmediato respondí con un "pase".
Ella entró en mi habitación con un semblante muy alegre y ruiseño que me hizo pensar que algo muy bueno ya de haber sucedido, ya que su sonrisa demostraba una emoción ante algún hecho fuera de lo común.
—Kim te tengo una sorpresa — dijo mi madre con una enorme sonrisa en el rostro, yo y mis amigos nos quedamos mirándola, esperando saber cual era la susodicha sorpresa que tenía para mí.
—¿Cual? — pregunté con una ceja en alto, rogando mentalmente que no sea nada malo, ella me sonrió aún más para dirigir su mirada a mi puerta, yo miré en dicha dirección esperando ver la maravillosa sorpresa de mi madre.
En cuanto vi aquella sorpresa, me quedé en un trance incómodo, preguntándome ¿que rayos tenía en la cabeza mi madre?, aveces pensaba que todo esto lo hacía a propósito o es que era alguien muy ingenua, la verdad no lo sé.
—¿Que hace ella aquí? — pregunté con tono seco y amargo mientras la miraba, sin ninguna expresión a mi querida prima.