Pasaron los días, las semanas y se acercaba el final del año. Las malas noticias llegaron en forma de boletín de calificaciones. Mateo y Sofía no estaban a la altura y Selene y Sergio fueron convocados por el director del estricto y religioso colegio, el padre Roberto. Fueron puntualmente a la reunión. Cuando estaban entrando al colegio con unos minutos por delante, una mujer de la misma edad que ellos, muy bien vestida y dejando adivinar un muy buen cuerpo, se presenta diciéndoles: — Soy Eugenia, la madre de Sofía, no sé cómo agradecerles todo lo que hicieron — Está bien, dijo Sergio que estaba bastante molesto por tener que ir al colegio para ser informado del comportamiento académico de su hijo — Hola Eugenia, soy Sele — le dijo Selene dándole un beso Eugenia sabía

