Detrás de ellos apareció el padre Roberto que serio les preguntó: — ¿Qué pasó acá? — Nada padre, es que…los alumnos se pusieron rojos — Estaba hablando con ellos de la importancia de la castidad, padre, dijo la monja Mateo y Sofía se miraron incrédulos y volvieron la mirada hacia la monja — Sí, hermana — dijeron juntos — Ahora vayan al aula — Sí, hermana, Adiós padre. — Adiós jóvenes — dijo el padre Roberto El padre Roberto, que no era ningún tonto, la miró con recelo a la hermana y le preguntó: — ¿Se puede saber por qué saca del aula a dos alumnos en medio de la clase para hablar de la castidad? — Porque me pareció sospechoso, que ambos, siendo noviecitos, salieran juntos al baño — Pero… — Salí a buscarlos y lo

