— Aghhhhh – la pija se le puso como un fierro, pero aún quedaba mas — Cogeme, dale, cogeme que soy muy puta – lo desafiaba la monja — Siiii, ¡¿sos muy puta?!!! – Mateo agarró ahora la cofia con una mano apretándola y trayendo a la boca de la monja contra la suya — Siiii, muy puta! Decía ella — ¡Que culo hermoso! Decía Sofía que ahora le metía dos dedos — Queres que te haga el culo?! Le dijo Mateo — ¡Me lo vas a romper! – simulaba quejarse la monja — Hacele el culo a esta puta! – alentaba Sofía Sofía le metió los dos dedos en el culo bien profundamente. La monja se retorció de placer y se levantó diciendo: — ¡Dale! Cogeme el culo! — Siiiii! – Mateo pareció festejar — ¡Dale! – Sofía estaba contenta también —

