Sofía se preguntaba a sí misma cómo pudo haber pasado, en tan poco tiempo, de ser una chica virgen y casi sin experiencia, a haber hecho todo eso. No se reconocía cuando se calentaba. Perdía todo tipo de inhibición, se había cogido a su novio, a su suegra, a su suegro, y ahora ¡A su madre! Era una locura. Nunca había imaginado que practicar el incesto podía ser tan excitante. El morbo, ahora se daba cuenta, la calentaba mas que el sexo en sí mismo. Cuando Selene la miraba y le chupaba la pija a Mateo, el morbo de coger con la madre de él, con el padre, se calentaba a mil, pero hacerlo con su madre era mucho y le encantaba, aunque no podría dejar de sentir cierta culpa. Estaba en ese estado de atribulamiento cuando suena el celular y se ilumina la pantalla. Era justamente Selene, su suegra

