La casa estaba en silencio. Después del escándalo de la noche anterior, el ambiente parecía haber quedado suspendido en una calma incómoda, como si todos supieran que la tranquilidad no duraría mucho tiempo. Michell no había dormido bien. Se levantó temprano, antes de que los niños despertaran. Necesitaba unos minutos para ordenar sus pensamientos. Se dirigió a la cocina y preparó café. Mientras el agua comenzaba a hervir, recordó las palabras de Octavio, las fotografías, y la expresión de Katy cuando vio las pruebas. Aquella reacción no había sido la de una mujer tranquila. Había sido miedo. Y eso confirmaba que estaban cerca de descubrir algo importante. —Buenos días. La voz de Hortensia la sacó de sus pensamientos. Michell se giró. —Buenos días. Hortensia se sentó frente a

