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1184 Words
Hoy cómo cada sábado a la noche había una fiesta en la cuál, le presentan diferentes tipos de jóvenes representantes de la burguesía Británica, Abriel se ponía su vestido más elegante, esos vestidos con corsette tan incómodos qué te apretaba hasta los pulmones, esos que la hacen tropezar a cada paso qué da. Abriel jugueteaba con su cabello mientras miraba el techo en busca de algo de tranquilidad sintió qué su padre seguía buscándole pretendientes no comprendía su actitud tan autoritaria se podría decir qué es una joven con suerte tiene una casa del sueño, habitaciones enormes, un comedor enorme y elegante, un jardín lleno de todo tipos de plantas, se podría decir qué Abriel era algo salvaje para su padre, amaba andar descalza sentir sus pies húmedos contra el pasto, sentir barro entre sus dedos , se impresiona al ver la delicadeza qué podía manejar con los demás. Una joven educada, delicada e elegante la realidad era qué nadie conocía a Abriel realmente ella aparentaba cortesía, cuando lo único que quiere es maldecir y mandar al demonio a todos. Estos hombres sólo querían casarse con ella por su estatus social, por su padre, la fortuna y su belleza si había algo más admirable de Abriel era su belleza. Las mujeres deben ser así, elegantes, delicadas sólo se puede pintar, leer, hablar más de un idioma. Pensar es pecado , no hables de política, economía, deportes , no seas masculina, no digas groserías, no estés al natural usa algo de labial. Su padre miraba con atención todo era un hombre tan observador. -Padre ¿ya termina?-dijo algo cansada estaba super aburrida, - es aburrido quiero terminar está noche-refunfuña, Abriel podía llegar a ser algo caprichosa. Su padre negó rápidamente. -No saldrás de aquí sin una amigable cita tú escoges a quién quieras. Pero si no lo aceptas yo te lo impondre.-respondio serio, parecía salido de las cavernas pensó Abriel. ¿Cómo dirá a su padre qué prefiere estar alejada de las personas?. Qué su personalidad tan extraña tenía ella solían pensar sólo porque era algo introvertida pero a pesar de ella era amigable con las personas. -¡Eres magnífico!- dijo sarcasticamente. Abriel se movió y sin querer mojo a un joven con vino. Era alto de cabello castaño oscuro, ojos verdes y simplemente le sonrió coqueto. Abriel no pudo evitar ponerse roja ante su sonrisa era un hombre atractivo se observaron unos minutos su rostro se le hacía tan familiar -Acepte bailar conmigo señorita Thompson y juró qué la perdonare.-hablo divertido, Abriel rodeo los ojos ante su respuesta creída. -Acepto pero sólo por qué quiero huir de mi padre.-contesto cortes, Abriel extendió su mano él le dio un pequeño beso. Desde lo lejos Taylor y Bastian miraron con celos a ese hombre tan elegante les despertó algo qué jamás pensaron qué podían despertar en ellos. -¿Puedo llamarla por su nombre?-pregunto, el joven de ojos verdes. Abriel asintió. -¿Puedo saber cuál es él suyo?. Ellos se miraron por unos minutos sin decir palabras, Abriel quedo encantada ante tanta elegancia, caballerosidad y belleza. -Me llamo Harry Dickson, mi padre seguramente lo conoce es... Se acercó un noble con algunas copas de más. -Hijo veo que conociste a la jovencita Abriel. El señor Thompson lo tomó del hombro y lo llevo a otro sitio notó qué estaba muy ebrio y Abriel estallaría en sólo unos segundos con él humor tan horrible qué tiene. -¿Eres tu osito?-pregunto divertida Ella tenía un amigo en la infancia al qué amaba los peluches, tenía de diferentes juguetes pero él siempre estaba con un oso marrón algo viejo no evito abrazarlo con nostalgia su madre adoraba al pequeño Harry , ella les leía cuentos y los arropaban eran tan unidos qué les dolió tanto separarse por años. -Soy yo-respondió algo avergonzado no evitó reírse a carcajadas, Abriel estaba super nostálgica.-¿Le parece bien mañana salir?. Abriel se sonrojo -Claro Harry, pero... porfavor háblame de tú somos amigos de la infancia ¿qué hiciste durante estos años?. Él la tomaba del brazo y se alejaron un poco de la pista de baile. —Viajando con mí padre y yendo a varios lugares aprendiendo él negocio familiar lo típico. La verdad no me quejó tengo la vida del sueño lo único malo es qué no tengo suerte en él amor. Abriel tomó un sorbo de vino. —Somos dos mí querido Harry, salud por nuestra mala dicha en él amor. él me miró con una sonrisa. —Estas demasiado bella , ya no eres tan pequeña y de voz chillona —respondio en tono burlón,—Mi pequeña fresita—ella lo miro roja. —¡Ay, no Harry!. ella se acordó de la vez qué se ahogó con fresas y le salió él líquido masticado por la nariz. —Solo bromeó iré a preguntarle algo a mí padre. Ella asintió y se quedó tomando un poco más de vino, apareció Bastian en unos minutos él la miró con una sonrisa. —Qué lindo es verte aquí—lo abrazo con cariño, —¿Cómo estás?—pregunto con una sonrisa Bastian la miró. —Estoy bien, algo agotado estábas acompañada ¿puedo saber quién es?. Abriel sintió algo de incomodidad tomó un largo tragó de vino y se sirvió otro. —¿celoso? porfavor qué impertinencia nos conocemos hace dos días.—respondio con fastidio Bastian quedó sorprendido no esperaba su respuesta tan sincera. —Lo lamento, creó qué tendré competencia. Abriel se terminó la otra copa y tomó la botella. —Voy a salir a tomar algo de aire sola ni siquiera se qué estaba en una competencia.—dijo en tono burlón Abriel lo miró con diversión, —Soñe qué tenía sexo con usted , por eso lo evité toda la mañana —no entendía él porque lo dijo en voz alta. —Ah, eso lo explica creó qué estás algo ebria. Abriel le regaló una sonrisa y salió al patio se apoyó contra la pared no había nadie afuera y se sentía volando. —¿Abriel? —escucho la voz de Timothy Abriel miro a su alrededor y sin pensarlo lo beso lo qué más la sorprendió fue qué él no la esquivo se besaron tan apasionadamente qué no pensaron en nada más Abriel lo tomó de la mano y lo llevó al cobertizo. —Quiero besarte. Abriel beso su labio inferior y luego él superior siento cómo su cuerpo ardía de placer. —No debería. Abriel sonrió. —No soy virgen Timothy. Abriel se levantó su vestido y Timothy se arrinconó contra ella. —Ah, si me encanta—jadeo , Timothy no daba más qué placer sabía perfectamente qué está mal ,— Me gusta sentirte en mí.— era claro qué el alcohol le había dado la confianza. Timothy estaba algo tomado y también se dejó llevar seguramente mañana se van a arrepentir de su indecencia. —Te deseo tanto Abriel. Su interior bombeaba de placer al sentir cómo su m*****o estaba en ella. —Y yo a ti.
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