Sintió él rose de sus labios por todo su cuerpo a medida qué más recorría sintió cómo todo su ser ardía de deseó al sentir sus labios. Porfavor no paré pensó en él momento exacto en él qué sintió sus manos bajar por su abdomen Timothy sonreía mientras observo Abriel tocó su mano y se hundió en ella simplemente magnífica su sabor era tan delicado no podía dejar de mirarla. Estába tan calurosa qué no podía dejarla sin antes dejar de tocar sus dulces pechos. Abriel mordió ligeramente él lóbulo izquierdo haciendo a Timothy suspirar sus ojos grises la perseguían.
—Abre tus piernas y déjate llevar mí cielo demuestra lo qué deseas obtener de mi
Abriel obedeció sin basilar.
—Eres mi bella abejita, convierte mi néctar en dulce y calida miel.—murmura con alegría
A medida qué más jugaba con su ser más sentía calor éste dulce juego se volvía más apetitoso, prohibido Abriel y Timothy seguían haciendo lo suyo a escondidas ambos jadean y hacían ruido sin importar nada.
—¡Ah, si me gusta!—vocifero
—Es lo qué haré, desearas dejar a mi hermana después de esto prometo estar así cada noche por él restó de mí vida.
Bastian Allard tomó su cara y a acercó hacia él su cuerpo era tan perfecto algo musculoso y de ojos cautivadores los tres empezaron a besarse sin parar haciendo qué ella gritará de placer ¿cómo podía ser posible esto? tan sucio y prohibido magnífico le encantaban él peligro de ser descubiertos.
Sobresalto al escuchar él ruido del golpe de su habitación, era un maldito sueño solamente, pero sentía su cuerpo sudoroso y caliente no podía creerlo ella tomó su cara en modo de vergüenza apretó la almohada pegando un gritó frío jamás se había sentido tan humillada era bajo y profano pensar en sexo.
—Abriel hija mía, ¿éstas bien?—habló su padre desde él otro lado de la puerta.
Abriel trago saliva y se levantó tratando de relajarse.
—Sí ,necesito refrescarme padre bajare en unos minutos, ¿esta bien?.
Suspiro.
—Claro baja para desayunar tenemos qué hablar.—respondió serio.
Se tiró en la cama seguía repasando él sueño, Timothy y Bastian , pensaba en su turgente pene o lo al menos cómo sería paso sus dedos en su cabello y se dio varios pellizcos en esos deseaba desaparecer al menos una hora no podría mirar a Timothy a lo ojos.
—No debería—se dijo a si misma.
Abriel se quito su pijama quedándose completamente desnuda mojó sus dedos bajando lentamente por su vientre, hasta llegar a lo más secreto se su ser. Seguía pensativa, jamás había hecho algo así tocó uno de sus pechos y con la otra mano jugaba consigo misma Abriel se masturba pensando en su sueño en cómo Bastian la besaba sus manos alrededor de ella.
—¡Ah mierda!—bufo
Tomó una de sus almohadas pasandola por entre medio de sus piernas. Se movió arriba de la almohada, cómo si bailará un maldito vals giro su cintura y se aferró más a ella.
Sintió cómo una electricidad recorrer su cuerpo, un temblor intenso tenía ganas de gritar pero solo se mordió él labio sintió cómo su cuerpo se relajo al ver su almohada vio una mancha enorme roja deseando estar muerta nadie podía ver esa almohada maldijo tantas veces qué ya no sabía qué hacer.
Tomó una toalla se dirigió al baño, había una tina y procedió a bañarse paso unos 20 minutos en los qué deseaba no tener qué cruzar a él señor Taylor no solamente tubo sueños húmedos también se excito pensando en ellos
Abriel sintió una vergüenza horrible, no podía mirarlo a la cara bajo las escaleras y vio a su padre.
—Mi niña ¿te encuentras bien?—toco su su frente, Abriel tomó su mano y la beso su padre le sonríe.—No tienes fiebre así qué estás tranquila tengo una reunión con él joven Allard, Taylor y Dixon negocios ¿podrías acompañarnos?.
Abriel suspiró
—Si, padre estoy en mis días menos favoritos así qué estoy algo irritante y con ganas de recostarme.—bufo, realmente quería irse lejos en especial porque estaban los hombres con los qué había soñado.
Su padre tomó su mano
—Oh, querida mía ¿quieres algo caliente? ¿se te ofrece algo dulce?—pregunto su padre amablemente.
Abriel sonrió y negó
—Me concientes demasiado.
Ambos entraron a la sala y ahí estaban Bastian y Timothy observando cada movimiento de Abriel.
—¡Buen día Madame!—hablaron al unísono
Abriel tenía la miraba en él suelo.
—¡Mierda!—maldijo en voz alta carraspeo y suspiro—Lo lamento estoy algo indispuesta hoy.
Él señor Milton Dixon era algo pedante y engreído a Abriel. no le agradaba porque era demasiado despectivo con las personas solía ser algo imbécil con las mujeres y con los empleados
—Buen día, señorita Thompson.
Le dio un beso en la mano ella lo miro con una sonrisa falsa Abriel escuchaba sobre sus negocios pero sin aprestar realmente atención. Bastian y ella se observaron con tensión Abriel mordió su labio y lo observo con demasiado deseo tanto qué su hermana no evito sonreír cómplice de ella era obvio qué ambos se gustan.
Entro la señora Sevilla y se resbaló tirando toda la limonada al señor Dixon él se levantó de golpe y le dio una bofetada.
—¿¡Qué mierda le pasa?!—grito indignada su padre la miro inmensamente—Le pide disculpas a la señora Sevilla o se larga de mí casa.
Dixon soltó una carcajada.
—Es una maldita empleada jamás me rebajare con la servidumbre.
Abriel se acercó a él Timothy la agarró del brazo pero ella lo corrió rápidamente le dio una mirada de furia.
—Se larga ahora .
Él empezó a reírse nadie decía palabra ella miro a todos con enojó.
—¿Estás en tus días? ¿por eso te comportas cómo una idiota?—contesto de manera engreída, Abriel le dio una bofetada.
Lo apuntó.
—¡Así es lo estoy! le diré algo seré una idiota, histérica también insolente una vez al mes pero... usted es un idiota completo todos los días ¿cuál es su escusa?.
Bastian soltó una risita.
—Señor Thompson, ¿permitirá qué ella me hable así?.
Su padre se acercó y le dio un puñetazo haciendo qué caiga al suelo.
—En él momento exacto en él qué le ha de faltar él resto a mí hija se puso una soga en su cuello. ¡Largo!.
Dixon se levanta y los miro.
—Lo lamento papá yo no quería....
su padre le dio un aplauso.
—Tu no necesitas qué nadie te defienda mí niña eso lo sé. Por eso dejé qué hables pero él cruzo él límite hablaré con él concejo, vayan a descansar.
Bastian se paró en frente de ella.
—Eso fue gratificante, eres maravillosa no me cansaré de decirlo.—hablo con una sonrisa, ella seguía mirando él suelo no podía ver su rostro.
—Deberia irme señor gracias por venir espero verlo hoy a la noche.
le dio un pequeño beso en la mejilla Bastian se quedó confundido.
—¡Hasta la noche Madame!.