Sus pies le dolían Abriel jamás se había sentido tan bien acompañada por un hombre, en especial tan carismático, inteligente y agradable. No evitó sonreír ¿será qué finalmente ha encontrado a su verdadero amor?... Pensaba cabizbajo, pero recordar sus manos, su perfume la manera en la vagamente la hacia sonreír y sonrojarse está tan mal pensar en él de manera romántica en especial cuando se trataba de él inhaló buscando algo de tranquilidad mordió sus uñas nuevamente volvió a sus 17 años estando nerviosa por un examen o por hablar en público.
Soltó su cabello y se pasó aceite de coco amaba su cabello rizado, en especial por qué se parecía al de su amada madre Diana saco su pijama manga larga de seda. Y se preparó para dormir, tomó uno de sus cuadros y bajo los escaleras hasta llegar al patio en dónde siempre se recostaba a observar las estrellas sentía qué los hombros le dolían mucho sus pies ardían de dolor por los zapatos tan incómodos que debía usar sintió la mirada de alguien atrás de ella.
-¿Quién anda allí?-tartamudeo dando un sobresalto,-¡Salga o gritare!-bufo.
Se abrió la puerta y ahí estaba él, era Timothy observándola todavía traía su traje de fiesta... Abriel sintió cierto nerviosismo al observarlo sintió su corazón acelerarse, cómo sus mejillas se enrojecian. Timothy bajó la mirada y empezó a caminar hacia Abriel estaba algo ebrio se tambalea de un lado para él otro .
-La he escuchado hablar, con aquél joven toda la noche sentía celos de él ¿Cómo es posible qué no te haya conocido antes?—confeso, Abriel sintió cómo su corazón se aceleró en ese segundo, —Tan hermosa, tan inteligente, divertida y bondadosa.—concluyo apenas se podía mantener de pie ella simplemente ignoro su comentario tan fuera de lugar.
Miró él suelo y después se acercó lentamente a Abriel, sintió cómo su corazón se aceleró a medida qué Timothy se acercaba a ella. Sus mejillas enrojecidas, Timothy no pensaba con claridad en ese momento sentía cómo su corazón empezó a acelerarse al ver sus ojos brillantes cómo él mar cristalina y su su media sonrisa tímida su cabello rizado claro es tan preciosa qué duele.
—Le diré pero... Guardé mi secreto bajo siete metros de tierra negra. ¿Puede?—balbuceo nerviosa
—¡Claro querida!—exclamó alegre.
Abriel tomó la mano de Timothy en busca de algo de consuelo. Abriel lo hizo sentarse en él suelo y lo mojó.
—No es la primer qué salgo con un hombre con el qué sentí algo alguna vez, hace dos años conocí en Italia a Antonio Prada era un granjero en un pequeño puedo a las afueras de Castelluccio, Umbria. Es un pueblo totalmente pacifico y hermoso... Vivimos un romance por un año yo estába aprendiendo Italiano, fue un amor demasiado puro y real, Nio cómo solía decirle él quería qué me quedará con él pero yo no quería dejar a mí padre mí hermana viajaba por todo él mundo sentí qué no debía romper su corazón él había perdido a mí madre y yo no tenía corazón para abandonarlo , así qué termine con él
eso hizo qué mi corazón se rompiera en mil pedazos. Hace un año me enteré qué tiene una pequeña hija l desgraciadamente la madre los había abandonado entonces él le puso de nombre de su gran primer amor Abriel la verdad ame demasiado a ese hombre tan sencillo.
Sintió nuevamente su corazón romperse, su garganta se llenó con mil nudos.
—¿Y cómo te sentiste?—pregunto curioso
Sintió cómo sus lágrimas querían salir.
—Me dolió muchísimo y juré nunca volver a amar , él me enseñó lo qué es la vida sin lujos a lo mejor suene ignorante o clasista pero... Juro por dios qué no me importaba tener qué ensuciar mis manos y dejar todos los lujos de esta mansión con tal de estar con él siempre yo lo veía cómo mí esposo él padre de mis hijos pero resulta qué él destino no quería qué estuviéramos juntos.
Abriel soltó una lágrima
—Para ser sincero, si me lo permite él destino no lo decidió fue usted la qué lo decidió. Fue amable y pensó en la felicidad de su padre antes qué la suya eso es ser buena persona pero también fue egoísta con sus sentimientos.
Era la primera vez qué Abriel hablaba de Antonio sentía cómo le dolía él pecho y se le hacía un nudo en la garganta.
—Jamas dejaré ir a mí verdadero amor juro qué si vuelve a pasar sin dudas iría con él sea granjero, marqués, conde o alteza incluso panadero.—hablo con sinceridad Timothy sonrió y le dio un apretón de hombro.
Abriel le tocó la mano y le regaló una mirada.
—¡ Abriel querida! ¡¿ Porque tienes qué ser tan hermosa?!.
Abriel se volvió a poner nerviosa.
—Vaya a darse un baño y descansé está muy ebrio no habla con claridad.
Adeilane apareció de repente y los miro extraño.
—Lo lamento cariño me perdí y me recosté aquí para tranquilizar mí mareo, no voy a volver a beber así lo prometo.
Abriel seguía pintando
—Esta muy ebrio casi se cae de las escaleras, así qué lo traje a tomar aire hablamos un poco y te iba a ir a buscar pero llegaste.
Abriel abrió la puerta qué estába cerrada.
—Adeilane , le estába platicando a Abriel sobre tu ... Qué jóven más agradable, gracias por arruinar mi charla.
Adeilane sonrió, y nos miro.
—Hablen mañana, está noche deseo estar con mi amado.
Abriel seguía pintando les regaló una mirada Adeilane sonrió qué mierda ¿Porque mentí?. No hice nada sólo hablamos qué idiota soy pensó Abriel mientras pintaba con sus dedos
—¡Descanzen!—dijo alegre.
Adeilane se dio vuelta dándoles la espalda Timothy mordió su labio y paso sus dedos por su cara cerro su puerta y se recostó pensante.