Después de lo que pareció una eternidad para ellos los primeros rayos de sol comenzaron a asomarse por la ventana, Jared se puso de pie junto con ella y bajaron para buscar a los demás, Verónica vio a su padre regresar con aquellas enormes alas doradas moviéndose a cada paso que daba, Miguel había puesto su sangre alrededor de la casa, era algo que recordaba a su madre hacer en cualquier lugar a donde se mudaban e incluso lo ponía sobre la ropa de Verónica, mientras cantaba una canción en un idioma que ella no conocía, pero en ese momento ella se había dado cuenta de que aquel canto no era más que un pequeño hechizo para protegerla a ella y a su madre.
-Mi sangre ahuyenta a demonios y a los ángeles-dijo como si supiera que ellos estaban buscando una explicación, ella no podía imaginarse como era que la sangre de un arcángel pudiera hacer eso
- ¿Hay sobrevivientes? -dijo Verónica temiendo la respuesta
-Alexander y Tristán fueron a revisar, al igual que todos los daños que pudieron causar
- ¿Se rindieron?
-No lo creo, durante dieciocho años te buscaron y dudo que decidan dejarte en paz ahora, yo no me confiaría demasiado-dijo Miguel y ella asintió
-Quiero enterrar a mi madre-dijo y Miguel la miro, pero sabía que no iba anegarse a su petición-Creo que es algo que se merece y yo me sentiría más tranquila si así fuera
-Lo haremos si es lo que deseas-dijo Miguel y ella asintió
Verónica jamás pensó en que tuviera que arreglar el funeral de su madre tan repentinamente, pero si quería vivir un día más y dejar todo en calma con ella, tenia que se rápida, arreglo a su madre lo más que pudo y se quitó una de las pulsera que solía llevar en las muñecas, eran pulseras que su madre solía regalarle siempre y pensó que de esa manera ella estaría en Brooklyn por siempre, al igual que su padre una parte de ella también había muerto. Recogió algunas flores que se encontraban en el jardín de las casas cercanas, miro con tristeza las casas que parecían sin color, aunque no parecía estar destruidas, pero las calles estaban vacías y ella podía escuchar algunas voces dentro y pensó en ir y preguntar si todo estaba bien, pero sabía que no podía hacer nada para cambiar lo que había pasado.
Alexander y Tristán estaban cavando una tumba en el cementerio, ni siquiera se habían negado a hacerlo, simplemente tomaron las palas y consiguieron un lugar donde hacerlo, no parecían cansado y no tenían ni una gota de sudor en el rostro. Miguel también quería dejar algo para su hermano, algo que fuera conmemorativo para él y como su cuerpo no podía recuperarlo para hacer lo mismo que Verónica haría, tallo en la misma lapida el nombre de Gabriel. A falta de un ataúd y sin tiempo de buscar uno de alguna funeraria de la ciudad, solo envolvieron el cuerpo en sabanas y le colocaron las flores, Miguel fue quien se encargó de poner el cuerpo de Elisse en la tumba con mucho cuidado y después salió de la tumba sin ayuda de sus alas, miro por un instante aquellas sabanas que envolvían el cuerpo de la humana que amo y se culpó por no poder protegerla como lo prometió.
Verónica solo miro como la tierra caía sobre aquellas sabanas, ocultando lentamente el cuerpo de su madre, sintió la mano de su padre tomar la suya, no sentía su temperatura o algo que pareciera cercano al contacto de su madre, pero ahí estaba y eso lo agradecía mucho, se empezó a preguntar a donde iría su madre después de eso, si ella no creía en Dios o en el cielo aun conociendo a su ángel, ¿cómo podía pensar en esa posibilidad?
- ¿Qué pasara con ella? -dijo después de poner las flores en la tumba de su madre, miro el nombre de Gabriel escrito de la misma manera sobre la misma lapida, incluso había conseguido otro tipo de flores solo para él
-No lo sé-dijo Miguel, se habían quedado solos en el cementerio
- ¿Qué pasara con nosotros?, ¿cómo arreglaremos esto?
-Hay sobrevivientes, pero están demasiado traumatizados o heridos y solo hay una forma de hacer que puedan recuperar sus vidas-ella lo miro esperando que su padre continuara-Podemos borrar sus memorias y arreglar todo
Verónica se sorprendió ante las palabras de su padre, no sabía mucho sobre los ángeles o simplemente se limitaba a lo que todos decían y a los relatos bíblicos, pero parecía que los ángeles eran mucho más que solo guardianes de los humanos.
-No será nada fácil-dijo después de contarles el plan a los demás, Alexander y Tristán no parecieron sorprenderse por lo raro que era, se dijo a sí misma que no era la primera vez que lo hacía y posiblemente había algunos secesos de la historia de la humanidad donde ellos tuvieron que intervenir-Necesitamos ir primero al lugar donde todo comenzó y después al lago sagrado
- ¿El lago sagrado? -dijo Jared viendo a Miguel
-El lago del arcángel Gabriel-Verónica se dio cuenta de la razón por la cual Gabriel había aparecido-Todos los arcángeles tienen un lago en cada ciudad, siendo el de Gabriel nuestra única opción
- ¿Por qué solo el de Gabriel? -Miguel había dicho que cada arcángel, podían usar cualquiera
-Porque Gabriel estaba de nuestro lado, usar cualquier otro nos condenaría-tomo su espada y miro a los demás-Alexander vendrás conmigo, los demás se quedarán aquí hasta que termine, Tristán protegerá sus memorias-el ángel asintió y después Verónica los vio partir
Al pasar la cerca que rodeaba el lugar ella se dio cuenta de que era como salir del agua y después no los vi más, se preguntaba si era una buena idea borrar su memoria en ese momento y de esa manera olvidar lo que había vivido aquella noche y la imagen de Gabriel y de su madre muriendo frente a ella, se dio la vuelta y en el cuarto solo estaban Jared y su familia, pero no había rastro de Tristán, que, aunque no lo decía, la culpaba de todo lo que había pasado.
- ¿Qué pasara si no funciona? -dijo Alexander mientras caminaban por la calle vacía, escuchaba los ruidos de algunas conversaciones, pero no podía escuchar lo que decía, incluso el sonido de las ambulancias y de las patrullas de policía, todo Brooklyn era un caos y nadie sabía la razón o al menos perecían no entenderla del todo
-Hablando de esa manera pareces uno de ellos
-Bueno, pase dieciocho años viviendo en la tierra, ¿cómo se supone que deba actuar?, es lo único que conocí-Miguel lo miro y después siguió caminando-Miguel, solo somos tres y solo tú y Verónica tienen la fuerza para descender a los comandantes, pero Tristán y yo no
-Solo hay una forma de arreglar eso, pero mientras tenemos que hacer esto
Miguel miro el lago que le pertenecía a su hermano, sobre él se había fundado Brooklyn y aunque los humanos hubieran tratado de drenarlo, no lo habían conseguido, aquel lago era un misterio para todos ellos y era lo único que podía regresar todo a la normalidad, Alexander sabía que los únicos que podían tocar el agua del lago eran los arcángeles y los humanos, se quedó alejado mientras Miguel voló y se posó en medio del lago.
Verónica subió a la azotea del lugar y vio a Tristán, sus alas negras estaban extendidas, como si estuviera listo para salir volando en cualquier momento, aunque le pareciera una mala idea tratar de hablar con aquel ángel, si iban a tener que luchar juntos contra demonios o lo que fueran al menos tenían que confiar el uno en el otro.
-Deberías estar adentro-escucho la voz de Tristán, era tan extraño como se había dado cuenta de que ella estaba ahí, ni siquiera se había dado la vuelta
-No puedo-dijo ella, pero el ángel seguía dándole la espalda- ¿Qué es exactamente lo que harán?
-Van a restaurar la ciudad-dijo, pero aquella respuesta no ayudaba mucho
-Y las memorias de todos, pero ¿todas las memorias?
-No, no olvidaran quienes son o algo parecido, simplemente olvidaron lo que vieron, incluso a nosotros-se dio la vuelta y la miro-Lamento lo de tu madre
-Alexander me dijo sobre tu sacrificio, pero realmente no supo explicar lo que se siente-dijo y Tristán soltó una ligera sonrisa sin muchas ganas
- ¿Qué sentiste cuando viste a tu madre morir? -la miro, parecía que iba a explicarle haciéndola recordar su dolor
-Sentí mucho dolor, que me apagaba y que perdía algo que estuvo a mi lado por mucho tiempo-dijo ella sin ver al ángel, no quería que la viera llorar
-Perder algo que estuvo contigo, algo que conocías, imagínate perder algo que nunca llegaste a conocer, pero que sabias que estaba ahí-dijo y Verónica lo miro, jamás había pensado en cómo se sentiría perder algo que nunca tuviste, pero Tristán si
- ¿Has pensado alguna vez en borrar tu memoria?
-Eso no funciona en los ángeles, sería tan fácil para nosotros, a diferencia de los humanos el dolor para nosotros no es opcional
- ¿Recuerdas a tu humano? -dijo y se sintió extraña, hablar sobre esas cosas no la ponía nada cómoda y menos cuando se había dado cuenta de que todo parecía una relación de pertenencia
-Todos los días de mi vida-dijo sentándose al borde de la azotea-Aunque renuncie al algo dentro de mí que aún se preocupa por él
-Era un chico-dijo ella y se sentó con un poco más de torpeza y no miro hacia abajo, le temía a las alturas, pero aun así quería sentarse al lado del ángel
-Si-dijo mirando la barrera invisible para ellos, pero no para él-De vez en cuando venía a la tierra a asegurarme de que estuviera a salvo, aunque sabía que no podía intervenir en su vida, lo he visto crecer sin recordarme
- ¿Por qué no vuelves a ser su ángel?
-Porque está prohibido, renuncie a él, no hay vuelta atrás a menos que…-dijo, pero parecía no querer terminar su explicación-No es nada fácil hacerlo
- ¿Cómo es Él?, es decir, desde la perspectiva de alguien como tú, debe ser muy diferente a la de los humanos
-Para ser sincero, nunca he pensado en describirlo, no es como lo han hecho creer y obviamente todo eso son ideas que ustedes mismos se arman de Él
- ¿Qué pasa con ustedes cuando muere un humano?
-Lo que le paso a tu padre, la marca se borra y con ella el recuerdo de esa persona-dijo y Verónica lo miro sorprendida-Pero dudo que eso le pase a Miguel, porque él amo a tu madre, pero inevitablemente tendrá que llegar otro humano
-Pensé que se había prohibido
-Lo está, pero cuando mueras y es algo que no sucederá, todo volverá a la normalidad para nosotros
Miguel levanto su espada y vio aquellas cenizas doradas de la espada de Gabriel, corto su palma profundamente y dejo que la sangre cayera poco a poco en el agua, Alexander solo veía lo que estaba pasando cuando el agua comenzó a revolverse como un remolino y un viento fuerte empezó a soplar haciendo que su cabello le cubriera los ojos, podía escuchar a Miguel recitando el canto, jamás lo había oído a voz viva, pero si lo había leído antes. El agua empezó a desbordarse y comenzó a correr por el pasto rodeándolo como una roca en medio de ella, vio las gotas de sangre que no se habían mezclado con el agua y la vio avanzar por todos lados, pero no la vio acabarse.
-Está listo-dijo Miguel que ya se encontraba a su lado, los dos caminaron hacia la escuela donde todo había empezado y se dio cuenta de cómo el agua caía por el hueco en la tierra cerrándolo a su paso, pero también escucho algunos rugidos de demonios que se habían quedado ahí
Había escuchado antes de la restauración de ciudades y pueblos enteros con la sangre de los arcángeles, pero jamás se imaginó verlo por sus propios ojos, el ruido de la ciudad se escuchaba, los autos estaban en las calles y la gente también, parecía como si no hubieran sido atacados por las legiones del infierno. Miro a unos chicos que lo traspasaron como antes, esta vez no se sintió raro, sabía que Verónica sería la única que iba a poder verlo y eso no lo molestaba.
- ¿Sabrá que hicimos esto? -dijo mirando a Miguel
-Es algo necesario y estoy seguro de que no lo va a reprochar-dijo Migue asegurándose de que todo estuviera en su lugar, aquellos árboles que habían sido derribados estaban de pie, las calles ya no tenían las grietas y no tenían el olor a azufre-Todo está en orden-dijo y empezó a dar la vuelta
-Por ahora-dijo caminando a su lado-No pasara mucho tiempo antes de vuelvan a encontrarnos y traten de matarla de nuevo
-Yo me encargare de eso-dijo sin mirarlo
- ¿Por qué la quiere muerta?
-Porque lo desobedecí, porque así es Él, la gente piensa que es bondadoso, pero cuando te das cuenta de que no es así, es difícil, pero es la única manera que encontré para apartarme
-Gabriel nunca hizo nada parecido-dijo mirando a las personas, esperaba que dejar a Tristán hubiera funcionado para que ellos no perdieran la memoria
-El amor puede cegarte de muchas manera y la devoción también-dijo y los dos atravesaron la barrera
Alexander miro a su hermano bajar de la azotea y pararse frente a ellos, del lugar salieron Verónica y Jared, se dio cuenta de que los dos aun podían verlo y que Tristán se hubiera quedado había ayudado mucho.
- ¿Todo salió bien? -dijo ella mirando a su padre
-Si, todo esta con normalidad con ellos
- ¿Hay muertos? -dijo ella imaginándose lo horrible que podría ser que los demás se dieran cuenta de que había personas que murieron en extrañas condiciones
-Los demonios no matan humanos-dijo Alexander y ella lo miro-Bueno, no normalmente, al restaurar la ciudad también desaparecen las marcas hechas por ellos
-Pero aun así no podemos quedarnos-dijo Miguel y ella miro a su alrededor, dejar una ciudad sin su madre era algo que nunca había hecho
-Pero dijeron que todo estaba bajo control-dijo Jared algo confundido, no entendía mucho todavía
-Si, pero no podemos quedarnos, ellos saben que estamos aquí y volverán por Verónica, todos ellos
- ¿Cuál es el plan? -Tristán miro a Miguel, sabía que Miguel ya tenía un plan desde antes de que todo eso pasara, pero conocerlo no era nada bueno para ellos.