Capítulo 16

3232 Words
-Creo que no es buen momento para decirte que nuestra hija destruyo una legión entera-dijo Miguel y Elisse lo miro -Tiene sangre de arcángel corriendo por sus venas-dijo ella con una leve sonrisa y tomo la mano de Miguel-Seremos fugitivos para los ángeles y para Dios-dijo sin creer lo que estaba diciendo, parecía demasiado complicado hablar de eso mientras esperaban que Jared saliera con su familia -Estaremos condenados por el resto de nuestra vida-dijo Miguel sujetando su mano todavía-Pero estaremos juntos a pesar de todo La puerta se abrió y ellos vieron a la niña y a la mujer que salían de la casa junto a Jared, la madre de Jared tenia a la niña tomada de la mano y miro a Miguel como si se tratara de algo extraño, a decir verdad, Miguel también podría decir que era algo extraño e inusual -Bien debemos irnos-dijo Miguel y comenzó a caminar con ellos detrás de él, debían volver a la escuela donde Verónica, Alexander y los demás los estaba esperando -Tardan demasiado-dijo Alexander que había regresado después de salir a revisar, tenía algunos rasguños en los brazos que parecían curarse con rapidez, Verónica se preguntó si ella también tenía ese poder, pero cuando vio sus brazos se dio cuenta de que no-Solo los ángeles nos podemos curar-dijo como si leyera las mentes - ¿Acaso lees la mente? -dijo ella y Alexander negó -No, solo que hiciste demasiado obvio el gesto-dijo con una ligera sonrisa -Tristán, ¿es tu hermano? -dijo y Alexander la miro -Los ángeles siempre vienen en pares, a diferencia de que se cree que todos somos hermanos, la verdad es que no-dijo él y suspiro-Nada duele más que traicionar a tu propia familia -Él te va a perdonar-dijo y Alexander la miro- ¿Recuerda a su humano? -Todos lo hacen, es como si lo llevaras el resto de tu vida, lo peor para ellos, es que su humano no los recuerda y posiblemente jamás lo conozcan -Él dijo que ibas a cometer el mismo error, ¿a qué se refería? -dijo y Alexander la miro, pero antes de que pudiera contestar la madre de Verónica apareció en la puerta- ¡Mamá! -dijo ella y corrió a abrazarla con fuerza dejando salir las lágrimas que había contenido durante todo ese tiempo -Oh mi pequeña, todo está bien-dijo acariciando su cabello mientras también lloraba por ver de nuevo a su hija sana y salva - ¿Dónde está Gabriel? -escucho a su padre y en ese momento su corazón se estrujo un poco más, habían vuelto a verse después de dieciocho años y ahora Gabriel se había ido para siempre, miro la espada que estaba sobre el escritorio y aunque Alexander había intentado ser quien diera la noticia, él no podía tomar la espada de un arcángel Verónica se separó de su madre aun con los ojos llorosos y camino hacia el escritorio, miro la espada de Gabriel y la levanto para darse la vuelta, su padre miro la espada en su mano y después a ella, su pecho comenzó a subir y a bajar de manera rápida. -Lo siento mucho-dijo ella y sintió las lágrimas volviéndose a formar-Yo, no pude hacer nada-se acercó a su padre y le dio la espada, Miguel apretó el filo de la espada con la mano, como si no le importara lo afilada que estuviera o que podría cortarse, era como si quisiera mantener cerca el único recuerdo de su hermano -Tenemos que irnos-fue lo único que dijo después de la espada desapareciera y se hiciera ceniza, Verónica ni siquiera pudo ver el momento en que eso sucedió, lo más extraño era que aquellas cenizas eran de color dorado y Miguel las puso sobre su espada-De esa manera estará siempre con nosotros-dijo en un susurro mientras la miraba, ella de alguna forma se tranquilizó por esas palabras -Debo buscar a Tristán-dijo Alexander y Miguel lo miro-Decidió ir a pelear y sabes que no puedo dejarlo solo-dijo y los demás lo miraron Verónica sabía que ellos eran hermanos, pero no iba a dejar que él se fuera a la batalla y esperaba que su padre tampoco lo permitiera, pero Alexander se escuchaba tan decidido a ir que cualquier cosa que ella le dijera no lo detendría. -Iremos juntos, lo encontraremos más fácil-dijo Miguel y miro a Verónica-Ustedes se irán a la parte trasera de la escuela, los veremos ahí, Verónica-ella lo miro-Ya sabes que hacer-dijo y le dio un beso en la frente a su hija Verónica salió del salón con su madre, su mejor amigo y la familia de él, miro a Miguel y a Alexander corriendo en dirección contraria y saliendo por la puerta principal, deseo que tuvieran suerte y que eso fuera suficiente para que volvieran sanos con ellos. Fue la primera en salir y tras asegurarse de que no había peligro ayudo a la hermana de Jared a salir del edificio y la cargo en brazos mientras corrían hacia el estacionamiento, pero antes de que pudieran llegar algo la derribo junto con la niña, ella cayo y la niña encima de ella sin golpearse contra el concreto, la hermana de Jared soltó un llanto leve por el miedo que empezaba a sentir. -No es de buena educación irse sin avisar-dijo una chica, Verónica pensó que se trataba de Amalia, la primera demonio que había descendido, pero aquella chica parecía tener cuernos saliendo de su frente, miro a los demás que la acompañaban y sonrió hacia ella-Me voy a divertir demasiado con todos ustedes Sintió el suelo temblar debajo de ella y como se abrían las grietas al igual que el primer hoyo en la tierra que había visto, de él salieron más demonios que comenzaron a perseguir a su madre y a su mejor amigo, la hermana de Jared se encontraba aun a lado de ella y la chica la miro con una sonrisa macabra, ella tomo su espada y se puso de pie lentamente para luchar contra ella. -No importa de quien seas hija, de todas maneras, te destruiré-dijo ella y corrió hacia ella y la derribo otra vez-Tal vez la profecía estaba equivoca, no puedes ser la hija de Miguel si eres débil-dijo ella y Verónica miro como un demonio derribaba a Jared y después su mano se convertía en una gran garra, como un cangrejo y estaba a punto de clavarla en el pecho de su amigo, se imaginó la muerte de Gabriel de nuevo ante sus ojos Antes de que pasara algo con su amigo el demonio se convirtió en bolas de fuego y después desapareció, un viento fuerte choco contra su cara y miro al ángel frente a Jared, era Tristán y en ese momento aquel ángel comenzó a pelear contra los demás demonios que habían salido, pero sabía que si ella no hacía nada contra la líder de la legión nada de eso serviría, se puso de pie y tomo su espada fuertemente mientras ella seguía ahí parada, ni siquiera había ido a pelear con Tristán, era a Verónica a la que quería herir. -Vaya, tomaste valor, lo respeto mucho, aunque morirás de igual manera, sea por uno de nosotros o por el Dios que tanto veneran-dijo en tono serio, Verónica solo la miro, pero no le dijo nada, tener una charla con alguien que intentaba matarla no parecía buena idea-Saluda a Gabriel de mi parte-su cara cambio a una más alargada y los cuernos crecieron haciéndola ver más aterradora Ella no se inmuto, todo el miedo que hubiera podido sentir en ese momento había desaparecido por completo al recordar el sacrificio de Gabriel, tomo la espada fuertemente y aunque sabía que no iba a poder ser tan rápida como ellos, pero podría pelear igual que ellos y fácilmente podría acabar con ella. Ella empezó a caminar como dando vueltas y ella hizo lo mismo con la espada levantada, no parecía querer atacarla o al menos hacerlo de manera lenta como si quisiera jugar con ella y con sus nervios, de un momento a otro aquella demonio corrió hacia ella y tan rápido como lo hizo ella se alejó para esquivar el golpe y levanto la espada para realizarle un corte cerca de la cabeza, pero no la hirió muy profundo. Sabía que tenía que actuar rápido porque más demonios estaban apareciendo y aunque Tristán estaba siendo rápido en eliminarlos parecía no tener efecto mientras que la líder siguiera con vida y tan rápido como ese pensamiento recorrió su cabeza corrió hacia la chica o aquello que fuera eso y clavo la espada sobre el pecho y se escuchó un grito agudo que podría haber roto sus tímpanos y después todo se llenó de color naranja y se dio cuenta de que su mano estaba quemándose y retiro la espada para que el dolor desapareciera. Tristán vio como las luces desaparecieron y después la miro, su pecho subía y bajaba mientras recuperaba el aliento perdido después de la batalla, ella camino hacia Jared y se arrodilló a su lado mientras se aseguraba de que estuviera bien. -Recuérdame no hacerte enojar jamás-dijo él con una sonrisa mientras se ponía de pie con su ayuda -Gracias-dijo Tristán mirándola, ella solo asintió en respuesta -Mi madre-dijo ella, la hermana de Jared corrió hacia él y la levanto en brazos, caminaron hacia el estacionamiento y Verónica vio a una figura de rodillas en el centro del lugar - ¿Mamá? -dijo Jared reconociéndola, pero ella no vio a su madre y se acercó a ella cuando se dio cuenta de que había un cuerpo en el suelo y que la madre de Jared estaba deteniendo el sangrado del estómago de su madre - ¡Mamá! -dijo arrodillándose frente a ella y sujetando su cabeza para ponerla sobre sus piernas-Mamá-dijo con tono calmado, intentando también al igual que la madre de Jared de detener el sangrado del estómago de su madre, peor parecía no funcionar mucho   -Elisse-dijo como solo ella solía llamarla, sus dientes estaban llenos de sangre, no, no podía perderla también a ella, no en ese momento -Mamá no me dejes-dijo ella acariciando su mejilla mientras sus ojos se llenaban de lagrima y su visión se nublaba al grado de no poder ver a su madre bien-Por favor, tenemos que irnos, tenemos que estar juntas -Estaré contigo-dijo su madre levantando la mano y acariciando su mejilla-Pero no siempre me veras-dijo y Verónica negó -Quédate conmigo, por favor, no te vayas-dijo viendo a su madre respirar cada vez más lentamente, sujeto su mano y con ella la esperanza de poder hacer algo para salvarla, por el rabillo del ojo vio las alas doradas de su padre, pero no quiso mirarlo y perder a su madre sin que se diera cuenta -Elisse-dijo Miguel arrodillándose, Verónica lo miro suplicándole que hiciera algo para salvar a su madre, pero no había mucho que ellos pudieran hacer, ni siquiera sabían cómo era la herida que el demonio le había causado -Tienes que llevártela Miguel, mantenerla a salvo, como lo prometiste-dijo su madre lentamente y sujeto la mano de Verónica-Cuídate mucho, mi niña-dijo y dejo de hacer presión y sus ojos se quedaron inmóviles mientras un lagrima se deslizaba por su mejilla - ¿Mamá?, ¡Mamá! -la sacudió un poco y después abrazó el cuerpo inmóvil de su madre mientras lloraba, Jared miro la escena mientras los ojos se le llenaban de lágrimas y abrazaba a su hermana Verónica seguía sin moverse, no tenía fuerzas para soltar a su madre y dejarla ahí, quería llevarla con ella sin importar nada, de un momento a otro se escuchó un rugido fuerte y Miguel se puso de pie y miro el estacionamiento. -Tenemos que irnos-trato de separar a Verónica - ¡No!, no voy a dejarla-dijo aun abrazada a su madre-No podemos dejarla-miro a su padre y él hizo lo mismo -Verónica no podemos quedarnos, Hamond ya viene, es el comandante de la primera legión, es uno de más fuertes y nos matara antes de que tengamos oportunidad de pelear contra él-dijo sujetando a su hija por los hombros-Te voy a proteger y nunca volveré a dejarte sola, pero tenemos que irnos-dijo y Verónica miro a los demás, miro a su madre, le cerró los ojos y después le dio un beso en la frente -Te amo-dijo cerrando los ojos y dejo a su madre en el suelo Miguel la ayudo a levantarse y después todos corrieron para alejarse del lugar, Verónica sentía un dolor en el pecho y aunque tenía ganas de llorar por lo que había pasado sabía que en ese momento tenía que ser más fuerte por su madre que durante dieciocho años había cuidado de ella. Se detuvieron después de correr un rato y Verónica se sentó en el suelo agotada, miro a su padre y se preguntó qué era lo que pasaba cuando el humano a quien tenían que cuidar moría y temió que eso le pasara a su padre y se quedara sola, Tristán y Alexander salieron a hacer un recorrido y a vigilar que ningún demonio estuviera cerca, pensó en lo que Miguel había dicho sobre la primera legión y como era que apenas había escuchado sobre ella, pero el miedo de que Hamond como él lo había llamado, era bastante grande -Pensé que la primera legión tendría que ser la primera-dijo mirando a su padre, Jared y su familia lo miraron de igual manera, aunque no entendieran lo que estaba pasando afuera, ellos ya eran parte de eso -Al ser la más poderosa le toma tiempo atravesar la barrera, las legiones menos poderosas son las que le abren esa brecha y mientras más tiempo pasen en la tierra más se fortalecen-dijo mirando por la ventana del edificio - ¿A dónde iremos?, no parece haber ningún lugar seguro en la tierra para nosotros-dijo ella mirando el suelo y su espada en sus manos -Ya he contemplado eso-dijo Miguel y camino, pero antes de avanzar mucho cayó al suelo mientras algo parecía mantenerlo en ese lugar - ¿Papá? -dijo ella acercándose a él, no parecía ser grave o la obra de algún demonio, solo parecía inmóvil y de un momento a otro comenzó a gritar sin que ellos supieran que hacer, eran gritos de dolor desgarradores para Verónica-Dime que hacer-dijo, aunque no sabía si él podía escucharla El brazo de Miguel se ilumino con una luz blanca parecida al haz que acompañaba a Gabriel y ella sintió miedo de estar presenciando la muerte de Miguel, pero aun podía verlo y escucharlo y aquellas luces parecían solo salir de su brazo, minutos después desaparecieron y Miguel seguía en el suelo mirando el techo mientras respiraba pausadamente, se sentó y miro a los demás que parecían atónicos a lo que habían presenciado. -La marca-dijo tocando su brazo-Desapareció - ¿Cuál marca? -dijo Verónica viendo preocupada a su padre -La de tu madre-dijo con un susurro - ¿Qué significa? -Que una parte de mí murió-dijo mirando a Verónica y de pronto los dos ángeles aparecieron por la puerta -No hay señales de Hamond o de algún otro comandante, pero eso no nos tranquiliza-dijo Tristán - ¿Cuántos quedaban en la batalla Tristán? -dijo Miguel poniéndose de pie con la ayuda de Verónica -Él ordeno la retirada-dijo el ángel y Alexander lo miro-Después de la muerte de Gabriel -Murieron muchos ángeles-dijo Alexander y Verónica lo miro-Demonios también, pero ningún comandante, volverán de todas formas -Si Verónica sello el pacto con los ángeles, ¿por qué quieren matarla aun? -dijo Jared viéndolos, no entendía nada desde que salió volando por la puerta del edificio de la escuela, aunque ya había visto a varios demonios desaparecer e ir detrás de él con las peores intenciones -Porque si logran asesinarla, la alianza se rompe y será como si ella no hubiera existido-dijo Alexander y Jared parpadeo varias veces -Esto se vuelve un poco más complicado cada vez-dijo Jared y se alejó para ir con su madre y su hermana, en aquel lugar había unas cuantas mantas que fueron utilizadas para taparse y poder dormir Después de un rato y ante la negativa de dormir, Verónica se quedó profundamente dormida en una de las esquinas de la habitación, pero tenía pesadillas con la muerte de su madre y la de Gabriel e incluso con un rostro que no recordaba haber visto antes. Alexander, Miguel y Tristán cuidarían el edificio de algún demonio, aunque parecía que les habían perdido el rastro los tres se quedaron en la azotea y en las puertas del edificio. -Mientras los demonios estén en la tierra más tardara el amanecer-dijo Tristán cuando los dos se encontraban en la azotea del edificio, Alexander miro a su hermano y al arco que rodeaba su pecho, no solía usarlo mucho y prefería usar la espada como todos los demás, Alexander miro el cielo que parecía más oscuro que antes mientras más demonios salían de la grieta -Sabias que no había ningún otro ángel y aun así saliste a pelear-dijo a manera de reproche-Sin importarte lo que te hubiera pasado-dijo mirándolo, pero Tristán no lo hizo, solo miraba al frente en búsqueda de algún movimiento extraño, era obvio que esperaba que algo se moviera para salir volando de ahí y no responder a su hermano -No me hubiera pasado nada-dijo en tono serio-No tienes que preocuparte por mí, soy un ángel y eso me convierte en un guerrero desde que nací -Eres mi hermano, el único que tengo-lo miro esperando que él lo hiciera y se diera cuenta de lo preocupado que estaba por él - ¿Cuánto te importo eso antes?, no vi que te importara cuando sufrí al romper el vínculo-dijo mirándolo, aun con esos ojos completamente negros Alexander si pudo ver el dolor en ellos -Tenía que hacer lo correcto, no podía morir -Eso tú lo decidiste-dijo mirándolo y después cerro los ojos-Si sobrevivimos esta noche, estaremos en mayor peligro, Él no dejara de buscarla -No te fuiste, pudiste hacerlo y dejar que me mataran o decirle donde estábamos, pero no lo hiciste -Hacer lo correcto no siempre es hacer lo que está bien-dijo y bajo del techo con ayuda de sus alas, Alexander se quedó solo y miro el cielo, se preguntó si algún día volverían a ver el sol o se quedarían en la oscuridad para siempre   -Había pensado en lo más raro que podría pasarle a una persona que conociera, pero jamás me imagine que fuera hija del arcángel Miguel-dijo Jared cuando se despertó y se sentó al lado de ella junto a la pared -Si me hubieran dicho eso hace una semana, me hubiera reído y después lo negaría, pero esto es real-dijo recargando su cabeza en el hombro de su amigo -Pero es real y eso asusta mucho-dijo mientras miraba a su hermana y a su madre- ¿Cómo nos iremos? -No lo sé, me temo que no haya más personas en la ciudad -Debe haber alguien, no pudieron matar a todos, ¿o sí? -Por lo que vi de ellos, matarían a todos solo por diversión-dijo recordando a su madre, no podía creer que ahora que sabia la verdad y que su familia estaba junta de alguna manera la hubiera perdido de la peor manera y se culpaba por no acabar con aquella chica antes para proteger a su madre del ataque de los demonios 
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