Capítulo 15

1597 Words
Elisse estaba escondida en una de las habitaciones de arriba, no tenía mucho con que defenderse salvo un cuchillo grande cocina, pero eso no iba a funcionar contra los demonios que sabían dónde ella estaba, escucho unos pasos directo del pasillo y tomo el cuchillo fuertemente con la mano poniéndolo frente a ella, estaba dispuesta a pelear contra aquello que entrara a la habitación. Cuando la puerta se estaba abriendo escucho unas voces, pero no supo a quien le pertenecían y en el momento en que vio una figura grande acercarse a ella uso el cuchillo para herirlo de manera rápida. -Elisse-escucho la voz de Miguel y en ese momento ella bajo el cuchillo que estaba con algo de sangre, miro las alas doradas que sobresalían de la espalda del hombre parado frente a ella, pero no podía dar crédito de aquello, un haz de un lo acompañaba detrás de él - ¿Miguel? -dijo con un ligero nudo en la garganta al ver al ángel parado frente a ella, lo abrazo con fuerza y él hizo lo mismo, Jared se quedó viendo la escena sin decir nada para no arruinar aquel reencuentro- ¿Verónica?, ¿dónde está? -Esta con Gabriel-dijo y ella se espantó un poco al oír eso-Esta bien, tenemos que reunirnos con ella e irnos de aquí, nos ayudara a huir de todo esto-ella se tranquilizó y asintió -Jared-dijo la madre de Verónica y él levanto la mano para saludarla, era raro oír a Miguel hablarle por su nombre común, pero su madre solía usarlo para dirigirse a su hija por el nombre de Elisse -Tenemos que ir por la madre y la hermana de Jared-anuncio el ángel y la mujer asintió, sabía que tanto ella como Jared estarían a salvo con Miguel Los tres salieron de la casa detrás de Miguel cuando lo hicieron el cielo se ilumino por un instante con luces de color blanco y azul, Jared las miro asombrado, imaginaba que eran más ángeles, pero Miguel sabía lo que significaba: la muerte. Jared le indico el camino a Miguel para llegar a su casa, pero antes de que pudieran hacerlo algo derribo a Miguel, la madre de Verónica y él se quedaron parados y ella lo ayudo a retroceder, solo Miguel podría hacerle frente a aquellas criaturas y aunque no quería pensarlo, temía que eso no fuera suficiente. -Vaya, el hijo prodigo ha regresado a la batalla-escucho la voz de un hombre, muy ronca y aterradora, pero por más que intento estirar el cuello para ver de quien venia esa voz no podía conseguirlo -Haziel-dijo Miguel, pero Jared seguía sin verlo y temía que fuera invisible porque eso significaba una desventaja para todos -Tienes a dos humanos escondidos, muy bueno de tu parte-Jared se quedó quieto como esperando que de esa forma aquel demonio no lo detectara, pero obviamente no iba a funcionar-Y espero por su bien que tengas tan buen entrenamiento después de tantos años, porque sería una gran desgracia tener la oportunidad de pelear con el mismísimo arcángel y que acabarlo tan rápido - ¿Quieres comprobarlo? -dijo Miguel levantando la gran espada que tenía en la mano El demonio sonrió de manera amplia mientras sus manos se volvían garras de color n***o y sus ojos se convertían en unos alargados de color rojo, Miguel no se inmuto ni por un segundo, no le parecía intimidante la acción de aquel ser, solo estaba de manera tranquila esperando el momento exacto en el cual atacar. El demonio se movía rápidamente como si tratara de retar a Miguel que solo lo seguía con la mirada mientras él parecía revolotear en el aire sin ninguna preocupación. -Es muy extraño, pensé que después de dieciocho años deberías sentirte más traicionado por tu hermano y por Él-dijo deteniéndose frente a él, lo miro a los ojos por unos instantes y después levanto la mano izquierda para levantar a Miguel por el aire, se impactó contra un auto que tomo su forma y antes del segundo ataque se puso de pie y con un movimiento rápido le hizo un corte a la mano que cayó al suelo haciéndose ceniza -Espero que tengas el poder de regenerarte todavía-dijo moviendo la espada y aquel demonio soltó un grito que provoco que Jared y la madre de Verónica se cubrieran los oídos, pero Miguel no -Después de acabarte mataré a la madre de tu hija y después iré por ella-mostro los dientes y corrió directo al ángel, Miguel corrió de igual manera empuñando la espada hacia el frente y con un movimiento rápido y elegante atravesó al demonio que cayo de rodillas y después se llenó de fuego para desaparecer. Jared miro la calle detrás de ellos y se dio cuenta de las luces rojas que parecían esconderse en el piso, eran demasiadas como para venir de un solo demonio, sintió que alguien lo tomaba por el brazo y dio un salto de miedo cuando se dio cuenta de que era Miguel que estaba listo para irse del lugar.   -Deberíamos escondernos mientras Miguel llega, no hay mucho que podamos hacer con los comandantes-dijo Alexander cuando los tres estaban en un salón del tercer piso, Verónica seguía sin decir nada, estaba en estado de shock que incluso soltar la mano de Alexander le había resultado difícil -Ustedes quédense, tengo que ir a pelear-dijo Tristán en tono decidido y miro a Verónica, no sabía de qué manera por lo n***o de sus ojos, pero sentía el desprecio hacia ella y de eso no había duda -No podemos hacer mucho contra ellos-dijo Alexander tratando de persuadir al ángel que estaba cerca de la puerta-No tenemos la misma fuerza que los arcángeles o ella-dijo señalándola -Gabriel está muerto-dijo entre dientes -No la culpes-dijo Alexander y Tristán lo miro emitiendo una sonrisa irónica -No la culpo a ella, te culpo a ti, ¿no fuiste tú quien prometió que estaríamos todos a salvo? -No se suponía que eso pasara-dijo en tono relajado, como si aquello le hubiera hecho eco -Como esto-dijo moviendo los brazos-No se suponía que nada de esto pasara si al menos hubiera renunciado al igual que yo, esto jamás tuvo que ocurrir y tú eras el único que pudo evitarlo -Obedecerlo no nos hubiera llevado a nada-dijo Alexander intentando sonar menos enojado, no quería pelear con él y dejar que se fuera así como si nada a la batalla -Quieres parecerte tanto a Miguel, que estas a punto de cometer el mismo error que él-dijo con un susurro y salió del salón antes de que Alexander pudiera hacer algo para detenerlo Alexander se acercó lentamente a la ventana, desde ese lugar podía ver a algunos ángeles peleando con demonios de las legiones, pero no podía ver a ningún comandante y eso le preocupaba, incluso si eliminaban a las legiones esa noche con ellos vivos todos ellos volverían a la vida. - ¿Qué pasa después de la muerte para ustedes? -dijo Verónica que estaba sentada sobre el escritorio, Alexander tenía su espada y la miro por un instante antes de soltar un suspiro -Nada, puede sonar irónico, pero no he conocido a alguien que regrese de la muerte y Gabriel no lo hará-dijo con algo de nostalgia - ¿Por qué? -Aunque fuera posible, Él ya debió haberse enterado del plan y de que Gabriel no planeaba matarte -Tristán renuncio a ser el ángel de alguien-dijo ella recordando lo que él había dicho y sobre su reproche hacia a Alexander -Al hacerlo sientes un dolor muy fuerte, como si te hirieran, la mayoría de los ángeles lo hicieron, el deber de un ángel es proteger a su humano por encima de todo incluso si eso significa ponerse en contra de ellos-miro de nuevo hacia la ventana -Tú no lo hiciste -Le prometí a tu padre que te cuidaría, ese era mi deber y seguirá siéndolo hasta que muera   Jared vio su casa de lejos y se acercó con Miguel y la madre de Verónica detrás de él, Miguel mirada a todas las direcciones en busca de algún demonio que pudiera esconderse en la oscuridad de la calle. -Espera-dijo Jared cuando Miguel estaba a punto de abrir la puerta de su casa-Si mamá te ve podrías causarle un susto enorme, ¿hay manera de que ella no te vea? -Claro, puedo hacerme invisible-dijo y Jared lo miro - ¿De verdad? -Por supuesto que no-dijo Miguel con una leve sonrisa-Cuando las barreras se rompen de la manera en la que lo hicieron, es imposible que los humanos ya no nos vean y eso es igual para los demonios -Ok, ¿dejarías que yo le explicara antes de salir? -Miguel asintió y se quedó afuera de la casa esperándolos Elisse se había sentado en los escalones de la entrada, Miguel la vio por unos segundos antes de sentarse a su lado dejando su espada a su lado, miro la calle vacía que se estaba empapando con la lluvia que empezaba a caer, sabía que el amanecer estaba más lejos de lo esperado mientras los demonios estuvieran en la tierra. - ¿Qué pasara? -dijo ella y Miguel la miro, pero ella solo miraba al frente, sin importarle las gotas de lluvia que le caían sobre su rostro y su cabello   -Tenemos que huir-dijo Miguel suspirando pesadamente-Gabriel conseguirá darnos una ventaja, pero es posible que tenga consecuencias para todos - ¿Te iras otra vez? -lo miro -Elisse, no voy a dejarlas de nuevo, te lo prometo y tampoco voy a dejar que nada malo les pase a ninguna de las dos
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