Miguel y Jared caminaban a paso rápido por las oscuras calles de la ciudad, habían encontrado a algunos demonios a los cuales Miguel descendió sin ningún problema mientras Jared se quedaba lejos sin que ninguno de los demonios lo viera, era extraño pensar que realmente los estaba viendo, parecían personas, pero con ojos rojos y movimientos muy rápidos, incluso pensó en aquellos tentáculos que lo habían levantado por el aire y en Alexander que lo había salvado. Miro el cielo que estaba nublado y la luna ni siquiera se veía, los ruidos de aquellos que los perseguían o que los estaban buscando lo hacían ponerse alerta, vio algunos carros destruidos e incluso incendiados y había bolsas de basura fuera de los contenedores, temía también que no quedaran más personas además de ellos, pensó en su madre que estaba en el trabajo y en su hermana que debía estar en la escuela, pero ¿estaban ahí?, no había manera de que no pudieran ver que el mundo estaba al borde de una guerra.
-Así que, ¿eres el verdadero padre de Verónica? -dijo intentando hacer conversación con el ángel de grandes ala doradas para calmar un poco sus nervios, sabía que tenía que decirle a Verónica sobre su familia y de esa manera ella iba a poder ayudarlas
-Si-dijo Miguel a aquel chico- ¿Y tú eres? -lo miro para conocer su respuesta
-Soy su mejor amigo-el ángel lo seguía mirando detenidamente, parecía tratar de averiguar si lo que él le estaba diciendo era la verdad, a Jared no le convenia mentirle y no lo hacía, era él quien tenía esa gran espada en la mano derecha
- ¿Eso es cómo un novio? -Jared lo miró de manera extraña mientras fruncia el ceño
-No, ella y yo sólo somos amigos de hecho por muy extraño que parezca, soy su único amigo, ella suele mudarse mucho y no conservar ninguno
-Siento que ahora entiendes la razón de eso-dijo Miguel y Jared asintió lentamente
- ¿Dónde estuviste todos estos años?
-En una especie de prisión celestial-dijo con una ligera sonrisa-Es una larga historia y ahora tú eres parte de ella, pero aun así no puedo pedirte que pelees
Los dos siguieron caminando despacio, Miguel varias veces tuvo que detenerlo al caminar por las calles oscuras, Jared solo veía a personas pasar, pero sabía que no eran personas normales si era Miguel quien le indicaba que se quedara detrás de él.
- ¿Por qué tienen forma humana?
-No la tienen, solo la adoptan-dijo Miguel susurrando-Es como un espejismo, te muestran lo que ellos quieren que veas y si vienen en su forma real no pueden pasar mucho tiempo y se debilitan más fácil-los dos siguieron caminado y de pronto el cielo se ilumino de una luz blanca, Jared la miro distraído sin saber que significaba, pero Miguel pareció no enterarse de ella- ¿Esta es la calle correcta? -dijo viéndolo, él asintió y señaló una casa al final
-Esa es la casa de Verónica-ambos caminaron en silencio hasta que Jared habló de nuevo- ¿Él va a matarla? -Miguel lo miró, sabía lo que significaba y el peligro que implicaba no seguir las órdenes, pero aquel chico no sabía si era cierto que había un Dios bondadoso, le parecía uno vengativo después de que Miguel le dijo donde había estado
-Eso no pasará-dijo pensando en Gabriel y en el plan que su hermano había armado para mantenerlos a salvo-Nos iremos antes de que la pelea acabe, sólo necesitamos encontrar a la madre de Verónica y regresar con ellos-se paró frente a la puerta
-Tengo una hermana y mi madre-dijo Jared y Miguel la miro-Quiero ir por ellas
-No te preocupes, lo haremos-Jared asintió ante sus palabras
Miguel puso detrás de si a Jared mientras abría la puerta, la luz estaba apagada y lo único que iluminaba la pequeña sala era la luz de la luna entrando por la ventana que estaba abierta y dejaba entrar el aire, no se escuchaba nada, pero eso no significaba nada para Miguel, tomo la espada y la levanto ligeramente mientras caminaba por la sala
-No te separes de mí, ¿entendido? -Jared asintió rápidamente, había visto lo que esas cosas hacían y no quería ser atacado de nuevo, no podía defenderse por muchas clases de educación física que tuviera tomado, agradecía mucho que sus ojos se adaptaran a la oscuridad y que pudiera ver muy bien.
Ambos caminaron por el oscuro pasillo que llevaba a la cocina, Jared torpemente seguía a Miguel mientras caminaban, en la cocina no había nadie y Miguel se preguntó si Verónica se había equivocado al pensar que su madre seguía ahí y eso le preocupaba más que nada en el mundo.
Verónica había permanecido en el mismo lugar defendiéndose de los demonios que llegaban hasta ella, escuchó la voz de Alexander se dio la vuelta, su ángel camino hasta ella y ella tuvo el impulso de abrazarlo y así lo hizo rodeó su cintura con las manos y Alexander acarició su cabello, sintió como empezó a sollozar mientras mantenía la cara oculta en el pecho del ángel.
- ¿Dónde está Gabriel? -dijo sin dejar de abrazarla, sabía que su ausencia significaba algo malo y que Verónica parecía alterada
-No pude protegerlo-dijo Verónica entre sollozos-Murió-lo abrazó más fuerte, no sabía si eso era lo que le había pasado a Gabriel, nunca había oído hablar de la muerte de un ángel o de un arcángel y no sabía que era lo que pasaba después de eso
-Todo está bien-dijo separándola un poco y seco las lágrimas de sus mejillas-Gabriel quería protegerte al igual que tu padre y yo-trato de tranquilizarla, pero ella no había dejado de llorar durante todo ese rato y él no sabía contra cuantos demonios había tenido que pelear sin rendirse después de la muerte de Gabriel
-Yo debía protegerlo también-su ángel negó y volvió a abrazarla, después de todo ellos eran familia
-Lo protegiste al cumplir la promesa de que nos ayudarías-dejo un pequeño beso en su frente-Debemos esperar a tu padre y alejarnos lo más que podamos de aquí, no podemos contra ellos
La tomó de la mano y ambos comenzaron a caminar, se encontraron con Tristán, él no tuvo que preguntar por Gabriel ya que, al verlos solos, lo entendió todo, la mirada de Tristán al igual que la de Alexander no detonaba emociones, pero podía notar que no había ningún brillo en los ojos del ángel que los esperaba mientras ellos caminaban a pasos lentos, Verónica tenía ambas espadas en la misma mano y parecían no pesar nada.
-Debemos alejarnos de la pelea y encontrar a su padre-dijo Tristán mirándola fugazmente
-Está bien-dijo Alexander y Tristán comenzó a caminar seguido de ambos, Alexander no dijo nada sobre lo ocurrido o trato de hablar algo con él
Verónica se dijo que ellos no tomaban la muerte de la misma manera que los humanos, debían tomarla de manera silenciosa supuso que era parte de su vida vivían para pelear y lo más lógico es que también estaban preparados para la muerte y era algo que la mantenía alejada de todos ellos, no podía imaginarse no ponerse triste por la muerte de algún familiar o amigo, sin embargo tampoco podía decirle nada a ellos sobre cómo se suponía que debían sentirse, era claro que ellos pertenecían a mundos muy diferentes por mucho que se parecieran o la conexión que tenían.