La tercera pareja salió al escenario y el Alfa Conreth levantó las manos para agradecer a la luna su bondad, la hija del Alfa era la afortunada o al menos eso creía la loba pues su destinado había logrado su conquista sobornando a la compañera del Alfa. El Alfa Conreth agradeció tal unión perfecta al destino y en media palabra su voz se perdió se escuchó un pequeño estallido y su faja se rompió, su espalda se encorvó y su prominente barriga apareció de golpe. Una exclamación ahogada salió al unísono de la manada y el Alfa con cara dura siguió su discurso mientras su hija se colocaba delante de él abriendo lo más posible su vestido para ahorrarle un poco la vergüenza a su padre. El lycan que había comprado a la hija del alfa gruñó molesto, era un viejo inútil, no podía estar a que se

