Kigyó observó a Cuntuan meterse en la cama y caminó hasta colocarse junto a él, el muchacho se recostó boca abajo y mordió la almohada. El brujo se presionó el puente de la nariz al verlo, aquel humano tenía manías bastante molestas el momento de dormir, esperaba que no permanecieran en su cuerpo después de que el alma de su maestro hubiera tomado posesión del muchacho. Kigyó estiró la mano y pellizcó suavemente la cintura del joven, al parecer había ganado un poco de peso, no lo suficiente puesto que solo llevaba un día de buenas comidas, pero su piel ya no se sentía tan floja. Cuntuan apretó todo lo que pudo apretar al sentir los dedos del brujo en su cintura, estaba tan nervioso que definitivamente no podría dormirse como le ordenaron. En la costa el aire es caliente y los cuerp

