Yo me sentaba atrás con los populares en la misma fila de Leslie Jones… ese era su nombre… tenía una excelente vista de la chica que se robaba mi aliento, su piel es blanca como la leche con un rostro de muñeca de porcelana, ojos grises o azules no estaba seguro, un cabello largo azabache que era bastante liso, su silueta era realmente hermosa, cintura estrecha, grandes caderas con un trasero carnoso, senos redondos y parados. Yo sentado en mi asiento solo humedecía mis labios observando su bella figura. Era increíble que nadie se diera cuenta de lo preciosa que era… solo la miraban de menos por ser pobre o por ser tan nerd. Yo por mi parte si estaba muy interesado en ella y la verdad que mi amistad con estos chicos no era fundamental para mí. Mi madre siempre me explico que las personas que se me acercarán por mi dinero, por cosas materiales o por conveniencia con “Los adinerados” no deberían tener valor para mí.
Leslie caminaba a su casa todos los días, vivía en un parque de casas móviles a cuatro cuadras de nuestro centro de estudios, yo quería llevarla, pero cuando yo acercaba en mi auto y le hablaba ella solo bajaba su cabeza, ni siquiera me escuchaba tal vez pensaba que yo solo quería hacerle bullying igual como se burlaban nuestros compañeros de ella. Así que tendría que pedir ayuda para llegar a Leslie, fui al Mall más cercano donde compre blusas y vestidos talla S, M no me sabia la talla de ella. Pero fui a una tienda juvenil ósea para chicas de su edad. Deje las bolsas en su asiento de la clase y me quede a esperarla. Todos entraron y vieron sorprendidos las bolsas de la tienda exclusiva… ella estaba con su rostro enrojecido y por primera vez en su vida me miro... ella se dio cuenta de mi existencia… le sonreí y le dije que…
—La dirección te envió esas bolsas y las coloque aquí… espero no te moleste.
Yo ya había hablado con el director y la coordinadora que manejaríamos el tema como donación de la escuela para una alumna con limitaciones económicas, pero con alto nivel de aprendizaje, ellos accedieron con mucho gusto ‹‹ La verdad ellos nunca me negaban nada ›› Leslie me sonrió y me dijo…
—Muchas gracias eres muy amable, aparto ligeramente las bolsas y se sentó. Solo le respondí muy complacido…
—Es un placer, pero yo no podía borrar mi sonrisa de tonto de mi rostro, ella me había hablado… con ese rostro tan bello y la curvatura de sus hermosos labios figurando esa sonrisa que había abierto un paraíso en mi corazón. Asi que, por supuesto a la salida me moví rápido a ayudarle con las bolsas, la encaminé hacia mi carro, pero ella estaba dudosa, entonces yo le mencione…
—Tengo que llevarte a tu casa junto con tus bolsas por orden de la coordinadora. No queremos que te roben o se pierda algo. Le abrí la puerta ella con su mirada al suelo entro y se sentó, yo ya había subido las bolsas en el asiento trasero de mi camioneta último modelo, el camino era corto así que solo pude hacerle pocas preguntas acerca de las clases a las que por su timidez ella solo respondía con…
—Sí o no.
La deje en su casa, era una traila decadente y super descuidada. Ella se sentia sumamente apenada, pero yo me baje para ayudarle a llevar mis regalos… pero antes de ingresar a la casa ella agradeció con movimientos de cabeza y tomo las bolsas de mis manos… supe que hasta ahí podía llegar. Cuando quise despedirme ella ingreso rápidamente y ni siquiera le pude decir “adiós” “de nada” o por lo menos invitarla a una cita… fui un pendejo muy lento. Solo espero poder tener otra oportunidad y si no pues iba a tener que provocar una, otra vez mas jajaja. Me subí a la camioneta y mi pecho iba rebosante… pensé en ella toda la noche y ansiaba verla al día siguiente… Leslie se había convertido en la mayor motivación para acudir a esa escuela. Asi que me prometí a mí mismo que cuando la volviera a tener asi de cerca no iba a desaprovechar la oportunidad.