Sombras, Luces y Cítricos Samuel y Selena se lanzaron una mirada cargada de una inquietud eléctrica, una de esas comunicaciones silenciosas que te hacen sentir como un extraño en tu propio grupo. Tras ese instante de tensión, ambos recuperaron su posición original, rígidos y con la vista perdida en el horizonte de cemento de la plaza. Era evidente que arrastraban una pena o una incomodidad que no se atrevían a poner en palabras delante de mí. El ambiente no ayudaba. La música dio un giro y las notas de Say So empezaron a flotar en el aire, siguiendo la estela de Doja Cat. Lejos de relajar los ánimos, el cambio de ritmo pareció hundir a mis amigos en un pozo de incomodidad todavía más profundo. Sus hombros se tensaron y el silencio entre nosotros se volvió denso, casi sólido. Yo buscaba d

