Bajé las escaleras y ví a Corinne arreglando unos marcos en las estanterías alrededor de los sofás. Vestía de n***o y no parecía ella misma. Como si alguien hubiese apagado su interruptor de felicidad y carisma, dejando salir a un monstruo de la tristeza y angustia. Solo quedaban horas para partir a la ciudad y la señora Sartori me había llamado varias veces informándome que vendrían después de irme, lo más rápido que pudiesen. Según lo que me había dicho, el abogado, a quien ya habían informado sobre los nuevos hechos y el presunto asesino que siguió atacando al pueblo, cabía la posibilidad que después de un juicio rápido, Christian quedara libre por falsa acusación, dejando claramente en ridículo a Derek. No iba a estar presente para recibirlos y no pensaba volverlos a ver. Mis cosas

