Su pelo n***o cubría uno de sus ojos azules y me ponía nerviosa que verlo de ese modo se viera muy guapo. Si dos meses atrás me hubiesen dicho que terminaría viéndolo de ese modo inconscientemente, me habría burlado de mi misma y no me lo creería. Miré en otra dirección para que no notara lo que me provocaba su presencia y solo gracias a eso, noté una mirada llena de emociones que no reconocía, observandonos desde lo lejos, mientras los demás se divertían. Y no, no era Christopher, ni Luke, ni siquiera Joseph, se trataba de Emma. Tragué saliva, teniendo recuerdos en cortos lapsos de esa noche en la que escapé, cuando me dijo que me marchara y jamás volviera. Ellos fueron los que llegaron a la ciudad y nuestros padres idearon el estar todos juntos, ajenos a lo que pasaba entre nosotro

