Cogí una almohada de la colchoneta y grité lo más fuerte posible en ella, para que nadie se diera cuenta que estaba oculta en la carpa. Me golpeé varias veces con ella, llena de lágrimas. —Le dije que lo amaba —repetí para mí misma, como si me acabase de dar cuenta de lo que sucedía. Abrí los ojos y volví a gritar en la almohada, llena de frustración y desespero. Seguramente lo que había hecho había sido una estupidez. ¿Que hice? ¿Acaso necesitaba sacar todo eso para sentirme bien? Sin embargo, ¿por que no me hacía sentir mejor que lo supiera? Probablemente por que temía a su reacción. ••• Unas horas más tarde, recogida como un taquito, alguien entró en la tienda y miré indiferente a quien había entrado. Mis ojos de sentían agotados de tanto llorar y mi estado emocional, est

