Las horas sobre el mar Thalmohr parecían días. El aire, denso y cargado de sal y silencio, oprimía el pecho de todos. Pero cuando la costa apareció, envuelta en bruma dorada, una sensación de alivio recorrió el barco. La tierra frente a ellos era un fragmento de historia olvidada: montañas erosionadas por el tiempo, árboles grises que crecían torcidos, y un viejo camino de piedra que se perdía entre ruinas. —Aquí —dijo Fairud, con una voz grave—. Debemos detenernos. Mia lo observó. Había algo en su tono que le hizo entender que no se trataba de una simple parada. —¿Qué hay en este lugar? —preguntó ella. Fairud sostuvo su mirada por un instante antes de responder: —El viejo palacio regium. Allí se guardan secretos que podrían liberar a Gandonford. Entre ellos, un pergamino que habla d

