Capitulo 8: Tan frío como la nieve

2002 Words
Gruesas lágrimas corren por mis mejillas, bañando mis labios e inundando mí paladar de un ligero sabor salado, paso mis manos por mí cabello con frustración, no fue fácil pensar, analizar ni decir todas las cosas que dije, pero se que más deficil será ponerlar en práctica, me alejaré del hombre que amo, porque es necesario, para l corazón tiembla dentro de mí pecho y me es inevitable no soltar el grito de dolor que carcome mí ser. Estará mejor sin mí, debe entender y asimilarlo, no puedo apoyar en nuestro futuro, y aún que ahora duele y es difícil, más adelante me lo agradecerá. La pregunta de Cristian aún no abandona mis pensamientos, aún encerrada en mí estudio con el overol de trabajo y pintura esparcida por todo la lona que está en el piso, analizo su interrogante. ¿Qué es la felicidad? Esta pregunta tiene un significado distinto para cada persona, según algunas teorías, la felicidad es subjetiva, lo que indica que cada personal es feliz por diferentes cosas o manera, pero según otra teorías la felicidad plena no existe, sinó más bien es un estado mental momentáneo y que puede estar produciendo por un estímulo exterior lo que genera una gratificación interna en los individuos. El estrés, la ansiedad y la depresión maltratan mí mente y me encierran en mí misma no dejando que produzca las obras que necesito para la exhibición que será dentro de poco, doy vueltas por el estudio llevo toda la tarde encerrada aquí, pero que nadie me moleste pues debo concentarme, pero no está funcionando ya que el enredo que cargo, no me permite enfocarme en mí trabajo. La comida que la recepcionista me trajo al medio día, aún sigue intacta en los recipientes, mí celular está apagado para que no me desconcentre. Tiro el lienzo con el que estoy trabajando al piso, vuelvo a tomar un lienzo nuevo y lo coloco en el pedestal de madera, mezclo nuevos colores e intento recrear un nuevo proyecto. Largas horas pasan y cuatro lienzos en el piso sin sentido, hacen que me ponga histérica y lance todos los utensilios, regando todo provocando un desastre en el estudio. Con un elevado mal humor me saco la ropa de trabajo y me coloca la que traía cuando vine, quiero escapar de todo, por lo que salgo de la galería sin mirar a nadie, las personas que están el rededor me observan y es que imagino que mí cara roja y ojos aguados llamen la atención, pero justo ahora lo que necesito es alejarme de todo, salgo a la calle y llamo al primer taxi que encuentro. Las calles de Londres están húmedas por lo que intuyo acaba de llover, promoviendo la intensa capa de nieve que el cubre el pavimento. Pago el taxi y le indico que se detenga en la el parque, son más de las nueve de la noche, el clima no es muy favorecedor, por tal motivo no están circulando tantas personas, tomo asiento en una banqueta, el contacto frío, me eriza la piel, pero me relajo, cierro mis ojos, la luz de la lámpara cercana ilumina mí rostro. Están difícil, no sé cómo lidiar con los sentimientos que me surgen, no quiero llegar a casa y no encontrar a Cristian, y si está en casa, ¿Qué debo hacer? Le dije que si no se alejaba yo lo haría, pero ¿en verdad estoy dispuesta a alejarme de él? Me muerdo el labio inferior y abro los ojos, respiro profundo y dejo que nuevas lágrimas caigan como cascadas por mí rostro. Horas antes Cristian Me pasó las manos por el cabello frustrado, mis codos están sobre mis rodillas, mientras estoy sentado sobre el escenario del teatro, llegue más temprano que los demás colegas, el auditorio está vacío y mis pensamientos vuelan a la pelea que tuve con mí pequeña. Nahomy se empeñan en que debemos separarnos, cosa de la que estoy totalmente en contra, es absurdo pensar en alejarnos, nosotros nos amamos. El que me escondiera el estado en el que está me molestó, pero comprendo las razones que la llevaron hacerlo, pero me molesta el que quiera salir de la situación de la menta más fácil y está muy equivocada si cree que no le daré pelea. El hecho de que tenga bajas posibilidades de quedar embarazada en el futuro, es difícil de asimilar, pero existente muchos métodos y tratamiento que nos pueden ayudar, además ella está muy ansiosa y eso me preocupa. La pérdida de nuestro bebé nos marcó y nunca lo hice olvidaremos, mis padres no saben nada d mí situación y prefiero que así sea, ya que no deseo que eso les de poder de opinar sobre nuestras vidas. Por otro lado tengo el lío de la presentación de la ópera, cosa que que tiene más irritable de lo normal. Ligeros pasos se acercan hasta mí, levanto el rostro y encuentro la figura de Nathaly mirándome fijamente, tiene una mochila negra sobre sus hombros, bajo la mirada al piso y dejo que ella se siente a mí lado. — Oye, quiero disculparme por mí actitud de ayer— habla ella mientras coloca su cabeza sobre mí hombro izquierdo — se que no tuviste nada que ver, pero me molestó mucho lo que hicieron tus padres— dice ella sincera. — Es normal tu reacción, no tienes por qué disculparte— le digo. —No tienes que ponerte así por lo que pasó, solo ponle un alto a tus padre, sus desiciones sin consultar causan malestar— me habla clara — todos te admiramos, hasta Louis— una sonrisa sarcástica sale de nuestros labios sabiendo que Luis es quien más me odia — eres un gran artista Cris— intenta animarme. — Gracias, todos aquí en tienen mucho talento y prometo solucionar cuanto antes todo esto— le digo y ella se voltea a mirarme. — ¿Qué tienes?— me pregunta y yo suelto un largo suspiro. — Nada, estoy bien— le digo omitiendo todo el casos que cargo. —¿Cómo está Nahomi?— me pregunto, y la mención de mí pequeña me estruja el corazón. — Está mejorando — expreso son vacilación, acto que no pasa desapercibido por Nathaly. —Tu respuesta no me convence, sabes que pueden contar con nosotros — me dice haciendo referencia a su pareja — le dimos su espacio para que se recuperan, tal vez no sepamos cómo se siente, pero sea lo que sea que necesiten, cuenten con nuestra ayuda — me expresa. Los ojos se me llenan de lagrimas con sus palabras, necesito solucionar todo y que mí pequeña y yo volvamos a ser los mismo de antes, pero no sé si pueda hacerlo solo, ya que ella no quiere luchar más a mí lado. Nathaly al ver mí aspecto mí abraza entonces no resisto y digo: — No se que hacer Nathaly— le doy una breve reseña de lo que hemos estado pasando, le cuento y le pido discreción, ella me escucha atenta y pasea su manos por mí espalda. — No soy terapeuta, pero se que ambos necesitan asimilar lo que les pasa, pónganse en el lugar del otro, y aprendan juntos a superar esta situación — me aconseja. Durante las horas de ensayo, no logro sacar de mí cabeza, estrategias posibles para poder acercarme a mí pequeña. En las horas de receso, tomo mí celular y la llamo, pero lo me puedo comunicar con ella, al medio día le envío comida al estudio en donde la recepcionista me indica que mí pequeña no ha salido en toda la mañana de su estudio. La nieve empieza a caer y al caer la noche me marchó a casa, las luces apagadas son la señal de que mí pequeña no está en casa, tomo el celular y le marco, pero no me logro comunicar, llamo a la galería en donde me indican que ella sigue trabajando, dejo mí maletín de trabajo sobre la mesa del comedor, salgo del edificio y emprendo rumbo a la galería en donde trabaja Nahomi. En todo el día no eh logrado estar tranquilo, conduzco con precaución y llego a la calle de la galería, detengo el auto del otro lado de la acera, me preparo para pagar el auto, cuando observo la tierna figura de mí pequeña, alza la mano para llamar una taxi, me intenso acerca para que ella me vea, pero rápidamente se sube al taxi. Con algo de curiosidad, sigo el trayecto del taxi, que toman rumbo contrario a nuestro hogar. La observo detenerse en el parque, la nieve húmeda aún está fresca sobre el pavimento, apago el auto y con sigilo me acerco a ella, que está sola. Por el reflector de la luz logro ver si rostro enrojecido, sus lágrimas bañan su rostro y mí corazón martillea con fuerza, buscando salir de dentro de mí pecho. —¡Pequeña!— llamo su atención y ella no se esperaba que yo estuviera aquí, el impulso la hace poner de pie y limpiar sus lágrimas rápidamente. —¡Cristian!— me dice con temblor. Me acerco con cautela y uno su frente a la mía, su cálida respiración provoca que cierre mis ojos y abrace su cintura, sus manos llegan hasta mis brazos. Puedo sentir su angustia y su dolor, su pecho sube y baja con una respiración más acelerada. —¿Qué haces aquí, cómo me encontraste?— me pregunta. — Fui a buscarte, pero vi cuando tomaste el taxi, así que decidí seguirte— le explicó — ¿Por qué viniste hasta aquí?— indago. — Necesito un poco de paz, y no la encuentro — me expresa. — Es en lo que debemos trabajar, todos los acontecimientos de los últimos meses, nos han dejado abatidos, pero siempre estamos el uno para el otro para sentirnos mejor— le digo con mí corazón en las manos. Ella niega con su cabeza — Cris por favor, no me haga esto— me dice. — ¿Hacer qué? — indago y rápidamente agrego — amarte y querer estar cerca de ti a pesar de todo, que solo a tu lado soy verdaderamente feliz y que no pienso renunciar a mí felicidad— con mis manos levanto su rostro — no puedes hacernos estos pequeña, sabes que no quiero estar sin ti— — ¡Cris ya basta!— me quita las manos de su rostro, se aleja de mí cercanía con lágrimas en los ojos — ambos estamos sufriendo, yo no puedo consolarte, y eso me causa impotencia porque yo encerio si quería ser feliz para siempre a tu lado, no pasó ni un solo instante en mí mente abandonarte, pero la vida da muchas vueltas— sus palabras me lastiman. — Nahomi, no puedo estar sin ti, no me importan esos resultados, solo me importa que te amo y con hijos o sin ellos, siempre te elegiré a ti por encima de lo que sea— le digo con todo mí corazón. — Eso dices ahora, pero se que es nuestro sueño.....— intenta seguir hablando ella, pero la detengo. — No me hables de sueños, porque antes de pensar en hijos pensé en ti, y es normal que así sea— cierro los ojos y me lleno de valor para decir las siguientes palabras — no puedes tomar una decisión drástica en medio del enojo o del dolor, pero no puedo obligarte a nada, así que te daré el tiempo que necesites para que analices y pienses bien las cosas — le digo con todo el dolor que siento en mí alma. — Ya lo pensé y mí decisión sigue siendo la misma— me dice y se dan la vuelta para irse, pero a lo impido tomando su ante brazo — adiós Cristian — es lo último que me dice antes de abordar un nuevo taxi, dejándome en penurias y con el peso del mundo sobre mí cabeza.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD