Esa vocecita traviesa que me culpa y tacha de "mentirosa" no me deja en paz, durante toda la tarde me recuerda el pequeño detalle que le oculto a mi novio, nunca nos ocultamos nada y menos si es algo tan importante que nos involucre a los dos, sé que debo decirle toda la verdad pero no tengo el valor para hacerlo, como le digo al hombre con el que he soñado tener una familia que ese sueño debemos descartarlo de nuestras vidas porque no lograre ser madre nunca, que la única posibilidad que teníamos se marchito dentro de mí, que ya no hay rastro del bebe que no logro llegar a mi útero y que ahora tengo las consecuencias de los que paso.
Cristian siempre me ha apoyado en mi carrera, sé que sea sacrificado por estar aquí conmigo y no en Kent con su familia, no debería ser injusta con el después de todo lo que hemos logrado juntos, él trabaja para no depender de los ingresos de sus padres, se esfuerza por tener lo suyo propio, le ha demostrado a sus padres que es un hombre con principios e independencia, que no es un inútil al que le dan todo.
Me siento culpable por la poca comunicación que él tiene con su familia, casi no hablamos al respecto de ello pero es una pequeña espina que me molesta, ambos somos conscientes de todo lo que acarrea nuestra relación pero juntos hemos vencido los obstáculos que nos limitaban en el pasado y nos quien afectar en el presente.
No sé cómo decirle a Cristian que ya no tendremos nuestra propia familia feliz, que ahora es un sueño absurdo del cual nos tenemos que desprender, que ya no hay consuelo para nosotros luego de perder al que sería nuestro primer hijo, cuales son las palabras adecuadas para romper con las esperanzas del hombre que amo, como lo consuelo si yo misma no encuentro consuelo para mí, quiero abrazarlo y quedarme en sus brazos hasta que el dolor termine, hasta que la herida pare de sangrar, hasta que mis miedos desaparezcan y mis fuerzas sean restauradas.
Estoy encerrada en el baño, este se ha vuelto en mi refugio el lugar en donde derramo mis penas y me encuentro conmigo misma, Anika siempre me ha dicho que todos tenemos un lugar tranquilo en el cual dejamos escapar nuestras penas y angustias, creo que el retrete es como el sofá del psicólogo y yo misma soy mi paciente y terapeuta.
Durante largos minutos solo pienso y no encuentro salida a lo que me pasa, desde niña mis padres siempre me mostraron que para todo en la vida hay solución que no existen cargas tan grades que no podamos soportar, que somos seres dotados de grandes habilidades para enfrentar las adversidades, que solo necesitamos encontrar dentro de nosotros mismos esas habilidades.
No puedo quedarme a vivir en el baño, ni utilizar este lugar para esconderme de la realidad debo enfrentar lo que me pasa aunque Cristian se vaya y me quede sola a enfrentar este dolor, aunque nunca tenga a alguien que me llame "mama" y al cual llamar "hijo" o "hija" a quien abrazar por las noches mientras le leo un cuanto, a quien corregir cuando haga alguna travesura, yo nunca tendré esa oportunidad y no puedo negarle a Cristian el que si la tenga.
Con todo el dolor de mi alma, me ducho, seco mi cuerpo y me coloco ropa apropiada, tenemos una cena en un lindo restaurante, pensé que talvez salir de casa me ayudaría a sentirme mejor, pero con tremenda noticia creo que no importa a donde vaya, el dolor ira conmigo.
Me visto con un conjunto sencillo de falda y blusa color pastel, me acomodo los zapatos de punta de aguja, suelto mi cabellos y me maquillo de forma discreta, Cristian fue el primero en arreglarse, me dejo en la privacidad de la habitación en la que me di el espacio de autoanalizar los últimos acontecimientos que nos han pasado.
Salgo de la habitación y llego hasta la sala de estar, Cristian está viendo televisión, el sonido de mis pasos lo hace dirigir su mirada hasta donde estoy, asombrado se pone de pie y en su rostro puedo leer lo que alucina.
—Pequeña, estas muy hermosa— se acerca hasta mí y me toma de las manos, le sonrío de forma coqueta, es un hermoso hombre cuya belleza física le hace justicia a su belleza espiritual, trae un traje azul cielo y su cabello peina hacia atrás, su barba cerrada me recuerda mucho a la de mi padre, dejo que una nuestros labios en un beso lento y apasionado, mi corazón necesita sentir su amor antes de romper con sus ilusiones, llevo mis manos hasta su nuca y el aprieta mis caderas, sus besos tienen el mejor sabor que he probado, nos separamos por falta de aliento y unimos nuestras frentes —Quiero que por solo esta noche olvidemos todo lo que hemos pasado en los últimos meses y nos enfoquemos en pasarla bien como el tiempos pasados, que seamos Nahomi y Cristian, la joven pareja de artista que lleva una relación amorosa y que nada externo los derrumba— me pide sé que ambos necesitamos olvidar todo, aunque sea por una noche, asiento y me aferro a sus brazos.
—Te amo Cris— le digo con todo el sentimiento que me genera, lo amo con todo mi ser y no quiero perderlo, no puedo ser egoísta con el pero por solo esta noche me permitiré vivir nuestro amor aunque sea la última vez que lo hagamos.
—Te amo pequeña— me dice feliz —bien, nos vamos— me ofrece su brazo como soporte y lo agarro, asiento con la cabeza y salimos del departamento, abordamos nuestro auto y él se pone en marcha hasta el lugar que me dijo, ponemos música en la radio para relajar el ambiente, cantamos como antes lo hacíamos las canciones que nos sabíamos la letra, nos reímos de alguno que otro chiste que el locutor de la radio dice.
Al cabo de un rato Cris estaciona frente al restaurante de Eliezer Montana un amigo nuestro que es chef profesional, de vez en cuando venimos a su restaurante para socializar con nuestros amigos y relajarnos un copo de los afanes de la vida, la ubicación del establecimiento es perfecta, al rio Támesis, las luces de la ciudad le brindan el brillo a la noche, entremos tomados de la manos hasta la mesa que se, Eliezer preparo para nosotros ya que vislumbro a nuestro amigos esperando por nosotros, me sorprende un poco que cenemos con ellos, creí que la cena seria en pareja.
Al llegar a la mesa ocupada por seis personas sonrío, los presentes se ponen de pie, e iniciamos con la ronda de abrazos y saludos afectuosos por parte de mis amigos, los conozco a todos desde la universidad a excepción de Laura quien es la pareja de Eliezer y la recuerdo cuando fui con Anika a la editorial de Arthur y él nos presentó, es la tía de sus hijas.
Ariel es la otro pelirroja que esta junto a su esposo Alex, ella es como mi Anika pero versión Finlandesa, no tuvo la mejor infancia del mundo pero s la mujer más fuerte que conozco.
Nathaly y su novio Jack, trabaja con Cristian en el teatro y la conocí cuando hacia carteles de publicaciones para promociones de obras teatrales.
—Me alegra mucho que estén aquí— dice Nathaly con lágrimas en los ojos, Jack le pasa una servilleta para que no arruine su maquillaje, sé que les duele mucho que perdiéramos a nuestro bebe, nos dieron nuestro espacio para que no nos sintiéramos presionado, respetando nuestros tiempo, pero enviando frases de motivación para sepamos que contamos con todo su apoyo.
Cris y yo tomamos asiento junto a Ariel y Alex, de todo nuestro círculo social son la pareja de polos opuestos que he conocido, Ariel es muy fuerte y centrada en sus objetivos mientras que Alex es más relajado y risueño, ella es muy reservada y de humor n***o, mientras que Alex se mas empático y abierto a sus emociones.
Cris no suelta mi mano mientras nuestros amigos tratan de cortar la tensión del momento contando chistes que al principio no me causan tanta gracias pero son tan malos que me rio de los pésimos que son.
Cris y Nathaly nos hablan del nuevo proyecto que su productor tiene entre manos, es una ópera muy difícil y poco lograda en profesionales de dicho arte, es un desafío que ambos están dispuestos a superar y no quieren que nada los desenfoque, ya que necesitan concentración y ensayos para ser clasificados, el recuerdo de del papel que guarde debajo del colchón viene a mi mente, Cristian tiene muchos problemas ya como para anotarle más a la lista, por lo que decido no hablarle nada hasta que termine su obra.
Laura es una mujer muy hermosa, pero un tanto engreída se expresa con altura hablando del perfecto trabajo que tiene, Ariel la mira mientras habla y de vez en cuando hace chiste negros sobre lo que dice Laura, a leguas se nota que no se llevan bien, es como una lucha interna de pelirrojas, Alex solo le sonría a su esposa e intenta arreglar los chistes que esta hace, mientras que Eliezer aluda los logros de su novia.
Jack no intervine en asuntos ni disputas de parejas solo se limita a besar los labios de su novia y disfrutar de la cena.
—Todo bien— me pregunta Cristian
Salgo de mi aturdimiento —si— le digo para que esté tranquilo.
—Ven— me ofrece la mano y la tomo —ahora volvemos— se disculpa con nuestros amigos y nos dirigidos a la terraza donde hay un espacio que simula ser una pequeña pista de baile, las melodías del piano, el violín y el saxofón nos invitan a mover nuestros cuerpos con lentitud, reposo mi cabeza sobre el hombro de Cris mientras el posa sus manos en mi cintura, iniciando un balanceo de caderas suave con nuestros cuerpos muy pegados el uno del otro.
Respiro la paz que siento al estar así con él, sin pensar en nada más que nosotros siendo lo que siempre fuimos, somos y seremos, la parte complementaria que llena de plenitud el corazón del otro.
—Estaba pensando- me susurra al oído— que luego de la obra, tomar unas vacaciones, solo nosotros dos- levanto la cabeza y me pierdo es sus ojos.
—Esa es buena idea— le dejo saber
—Podemos ir a Turquía con tus padres y apoyar en la fundación— propone.
—Primero debes hacer la obra cariño— acaricio su rostro con dulzura y beso sus labios, no quiero pensar en que pasara después de la obra, solo quiero besar a mi novio y vivir su amor.
—Tienes razón— me dice tranquilo.
Después de una deliciosa cena con nuestros amigos en la que hablamos de todo un poco, salimos a un bar donde bailamos un par de canciones, Cris no permitió que tomara nada de alcohol y se lo agradezco, ni siquiera en la cena tome vino, me estoy medicando todavía y necesito que han el efecto adecuado en mi cuerpo.
Al llegar a casa en la soledad de nuestra habitación nos quedamos mirando fijamente, ahí de pie junto a nuestra cama, la cual ha sido testigo de nuestro múltiple encuentro amoroso lleno de pasión y deseo.
No tenemos que hablar para saber que ambos necesitamos sentirnos, ha pasado mucho tiempo desde la última vez, las ganas están al flor de piel, nos besamos apasionadamente, nuestras lenguas se atan como un nudo de una cuerda, los latidos de nuestros corazones son tan fuerte que nos sirven de música erótica, ambos temblamos presos de la necesidad.
Nuestras prendas desaparecen y caemos en nuestro lecho, en donde nos amamos como siempre, disfrutando de cada caricia que me hace sentir viva, de cada beso que se siente como fuego que circula por mi sangre, este es el hombre que amo y no quiero perder, pero debido a ese amor debo dejarlo ser feliz.