Yelena
Tomar la decisión de trabajar en un club nocturno ha sido la idea más descabellada que he tenido en mi vida. Todavía no cabe en mi mente cómo pude siquiera llegar a este lugar y estar dispuesta a hacer lo que sea para obtener un trabajo aquí. El club The Dark es reconocido por ser el mejor en brindar servicio de los hombres, lo sé porque escuché a una mujer hablando de él en el café que estuve trabajando hasta hace poco.
Cuando le explicaba a su amiga cuánto dinero ganaba en una presentación, mis ojos inmediatamente se abrieron a modo de asombro y mi mente trabajó lo más rápido posible para llegar a una conclusión; buscar trabajo allí. Necesito dinero para costear la academia, o de lo contrario me echarán. Por más que pase largas horas en el café y el restaurante, no es suficiente para las cuotas que debo cancelar. Por tal motivo, arriesgaré todo para que la persona encargada me dé la oportunidad que tanto necesito.
No me importa que los hombres me vean bailar, a fin de cuentas, se trata de un espectáculo el cual disfrutarán mientras yo me centro en mi rutina. Después de lo ocurrido hace años, no he tenido ni una relación y tampoco deseo estar con alguien. Esos hombres marcaron mi vida y acabaron con mi apetito s****l.
Desde que llegué el sujeto de la entrada se ha opuesto rotundamente a dejarme hablar con el encargado, lo que él no sabe es que no me iré sin verlo. Así me toque dormir afuera hasta que salga, no sé de quién se trata, pero estoy segura de que una vez salga por esa puerta sabré que es la persona correcta. Mi sexto sentido nunca falla y esta vez no será la excepción.
—Ya le dije, señorita. El jefe no atiende a nadie a estas horas —repite de nuevo.
Es un hombre de buen porte y brazos formidables llenos de tatuajes. Tiene un cuerpo muy bien trabajado, es de cabello oscuro, el cual le llega hasta los hombros, barba perfectamente afeitada y que decir de sus ojos, son de un color n***o azabache bastante intenso. Realmente es muy atractivo… Bueno, el hecho de que no me apetezca acostarme con un hombre no quiere decir que sea ciega.
Me apresuro a responderle:
—No me iré hasta que no lo vea. Señor, lo único que necesito es verlo y preguntarle si tiene disponibilidad para otra chica más en los actos; dígale que me atienda, de lo contrario me quedaré a esperarlo hasta que salga.
—No se puede quedar aquí afuera, señorita.
—Lo haré y armaré un escándalo si es posible para que ese señor baje y me atienda. —Me cruzo de brazos.
Bufa ante mi comentario y añade:
—A ver, digamos que voy a hablar con él, igual no asegura que quiera verte. Es un hombre bastante ocupado…
—Si no baja, haré que lo haga. Algo me inventaré, créame, soy buena en eso. Así que esfuércese en que me atienda… —digo esto último en tono de amenaza.
Suspira e inclina la cabeza hacia atrás.
—De acuerdo, subiré a hablar con él —acepta a regañadientes—. ¿Cuál es su nombre?
—Yelena Vólkova.
Asiente y se da la vuelta para entrar.
A medida que pasan los minutos mis manos comienzan a sudar. No puedo creer que haya sido capaz de hablarle de este modo a un sujeto que al parecer es mejor tenerlo como amigo. Con el porte que tiene de seguro a más de uno habrá liquidado, porque de algo estoy segura y es que este lugar le debe pertenecer a alguien con bastante influencia en el mundo oscuro. Desde pequeña estuve rodeada de sujetos parecidos, así que los conozco a la perfección.
Cuando regresa lo hace solo, ¡carajo! Ahora me tocará inventarme algo para que ese imbécil baje a verme. Cuando estoy por decirle algo, se adelanta a proferir:
—Te verá solamente 5 minutos. No más que eso, acompáñame.
¡Sí! Esto es genial, quien diría que me emocionaría tanto que ese hombre me vea bailar, si lo logro quedar estaré más tranquila en sentido económico. Camino apresuradamente a su lado a la vez que admiro todo el lugar. Llegamos a un reservado espacioso ubicado en la parte superior del local y me adentro llegando hasta el gran ventanal que hay dentro. Debe ser la parte exclusiva del club porque no tiene nada que envidiarle a la parte inferior, este es más sofisticado y reluciente.
—Espera aquí y prepárate porque él es bastante exigente… —dice esto antes de salir y cerrar la puerta.
Me acerco rápidamente hasta la parte donde está el tubo a la espera de que aparezca el sujeto que… Me quedo con el pensamiento en el aire porque se abre la puerta y me muestra una imagen que hace latir mi corazón apresuradamente.
Es el hombre más perfecto que he visto en mi vida. Tez blanca, ojos azules como el cielo, cabello de color claro, entre castaño y dorado, al igual que su barba desordenada. Tiene una mirada intensa y provocativa que comienza a desequilibrarme. Instantáneamente, comienzo a detallar mejor su aspecto y me doy cuenta de que fue una mala idea. Mi sexo comienza a palpitar como no lo había hecho jamás y siento un líquido bajar por mi interior mojando mis bragas al instante.
¡Mierda! ¿Qué me está pasando?
—¿Estás segura de que te encuentras en el lugar indicado? —Su voz ronca me hace volver de nuevo de mi trance, así que le respondo lo más calmada posible.
¡Dios mío, este señor podría ser mi padre! Como es posible que mi cuerpo reaccione de este modo con solo observar su aspecto, ¿esto puede pasar? Bueno, al parecer sí.
A medida que sigo respondiendo a sus preguntas, siento que mis ganas por él aumentan cada vez más. No puedo seguir esta conversación, así que decido cortarla rápidamente:
—¿Puedo comenzar? Me dijeron que solamente tenía 5 minutos, así que no quiero desperdiciarlo en conversaciones como estas. —De lo contrario me lanzaré a sus brazos y no respondo de lo que soy capaz de hacer, pienso.
Asiente a modo de respuesta y lo veo tomar asiento. Me giro para quitarme lo que llevo suelto y lanzó la ropa a un lado. Suelto la coleta de mi cabello y lo alboroto un poco antes de reproducir la canción.
Ciertamente, no me importa bailar para otros hombres, pero con Vigo Nóvikov siento mis piernas temblar de deseo. Él despertó algo que estuvo dormido por muchos años y ahora no tengo idea de lo que haré con esto que siento.
Vigo me observa detenidamente y lo veo repasar mi cuerpo con deseo, ¡maldición!, esto debe ser una estúpida broma. De seguro le lanza la misma mirada de deseo a las otras mujeres que deben bailar para obtener el trabajo. El detalle es que él no tiene idea de que su mirada enloquece mis sentidos y aumenta mis más ocultos y perversos pensamientos…
Muevo mi cuerpo al compás de la música y termino por dejarme llevar por lo que causa en mí el baile y… él. Porque el plan que tenía en mente se fue a la mierda cuando lo vi entrar por esa puerta. Esta vez estoy bailando exclusivamente para él, para provocarlo y que se dé cuenta del efecto que está causando en mí. No estoy pensando con la cabeza, pero que carajos, luego me lamento de lo que estoy haciendo.
Termino mi acto con las pulsaciones a mil y mis bragas empapadas. Con cada movimiento que hacía sentía que sus manos acariciaban mi cuerpo y me acompañaba al ritmo del compás. Esto aceleró mi excitación y causó el terrible estado en el que terminó mi braga.
Lo veo observarme sin mencionar palabra alguna. Dirijo mis ojos a su cuerpo y me soy cuenta de algo… Al parecer cumplí con lo deseado, dejarlo erecto, porque su entrepierna completamente dura se hace notar debajo de su pantalón. Instantáneamente, saboreo mis labios al imaginar su polla grande y regordeta dentro de mi sexo... De pronto recuerdo donde estamos y alejo rápidamente mis deseos sucios por este hombre.
—¿Y bien? —pregunto rompiendo el aura de placer que emana entre ambos— ¿Tengo el trabajo, o no?
Sonríe e inmediatamente me hace saber su respuesta:
—Bienvenida a The Dark, Yelena Vólkova…
Siento que esta bienvenida será el inicio del caos emocional en mi vida…